Body-Shaming, el nuevo mal

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Por Yaneris Michel Foto Ndphoto

Días de playa y sol se aproximan, y con ellos, las fotos que compartirás en redes sociales luciendo tus curvas bajo el sol, sin reparar en que debiste bajar esas libritas de más o cuidar el ángulo “ni vaya a ser que se te vea una llantita”, porque no te molestan o no te interesa… hasta que lees los comentarios: “¡Tú como que estás gordita”, “¿Estás embarazada?” “¡No debiste ponerte bikini, no es para tu tipo de cuerpo!”…

Ciertamente hemos crecido en una generación con más libertades que nuestros padres, pero nuestra cultura ha encontrado más espacio para ofender.

Body-shaming es el término acuñado para describir la tendencia a avergonzar, menospreciar o criticar a alguien por su apariencia física. La misma se ha convertido en uno de los grandes males desarrollados principalmente por el crecimiento y a través de las redes sociales.

Todo el mundo critica, es verdad. Y también es verdad que los estándares de belleza no son los mismos para todos. Mientras para unos, el cuerpo ideal es aquel totalmente delgado, otros mueren por las curvas, y a otros les gusta tener “de donde agarrar”. Hay quienes prefieren las pieles morenas, otros blancas. Hay quienes les parece más atractiva una mujer alta, hay quienes prefieren las bajitas… En fin, “para los gustos los colores”, reza el dicho.

Sin embargo, una cosa es comentar con tus amigas que la vecina ha subido de peso, o que tu jefa se ve “de mentira” después de su cirugía plástica (tienes derecho a opinar), y otra muy diferente cuando dicha opinión ofende o insulta con obvia maldad y sin ningún respeto a la persona en cuestión mediante un comentario despectivo sobre su cuerpo o apariencia.

Las redes sociales, el “centro de operaciones”

De acuerdo a la revista Vanity Fair, la tendencia de criticar despectivamente el cuerpo de otros a través de las redes sociales surgió hace tiempo, principalmente con el ataque a las celebridades, actrices o deportistas famosos. Sus canales abiertos al público han dado a los trolls y haters un espacio para la burla que antes sólo se veía públicamente en los tabloides y revistas de prensa rosa.

Sin embargo, aquello a lo que no se le pone freno “pica y se extiende”. Así, lo que anteriormente era una práctica barata para vender más revistas de chismes, hoy se ha convertido en una avalancha que puede afectar a cualquier persona.

Según cuenta el libro Shame Nation: The Global Epidemic of Online Hate (Nación Vergüenza: La epidema global del odio en línea), “en 2014, el 73% de los usuarios adultos de internet había sido testigo de una especie de acoso cibernético, y 65% de los usuarios de internet menores de 30 años  había experimentado acoso personalmente en los Estados Unidos”.

Y es que sí, el body-shaming también es un tipo de acoso caracterizado por el ataque directo a la víctima con palabras hirientes, agresión, maldad y en perjuicio de su autoestima.

Criticar dice más del atacante que de la víctima

Muchos autores concuerdan en que quienes acostumbran a menospreciar a los demás y practicar el body-shaming tienen también mucho de qué preocuparse y muchas inseguridades no resueltas en su personalidad.

Según la especialista Erika Vargas, del Centro Walden en Massachusetts, “cuando nos sentimos molestos, disgustados o intimidados por alguien, criticar su apariencia puede ser nuestro mecanismo de defensa”.

Es una técnica que empleamos de niños –como cuando te molestas con tu mamá y le dices que es fea o que no la quieres–, que si no se cambia se refuerza en la adolescencia. La misma denota inmadurez.

“De alguna forma es más fácil disparar algo hiriente, como criticar la apariencia física, en vez de expresar lo que realmente nos pasa emocionalmente”, afirma. Decir, “estoy herido (a) por como me ha tratado mi amigo” –o mi pareja-, o “tengo celos del éxito alcanzado por tal persona”, nos hace más vulnerables, por lo que es más fácil enterrar esos sentimientos y cuestiones internas bajo los comentarios de body-shaming que nos lleguen a la mente.

“¿Cómo combatimos esta forma de pensar?”, añade Vargas. “En situaciones como estas, comenzar por expresar nuestros sentimientos reales en lugar de críticas físicas es el primer paso”.

A veces, dichas críticas son hacia personas que ni siquiera conoces personalmente, por lo que debes analizar internamente y con sinceridad, la verdadera razón de tanto odio o desprecio. Y si no logras llegar por ti misma a una explicación satisfactoria, es posible que necesites ayuda de un especialista.

Es cierto que el body-shaming puede llevar a la víctima a caer en depresión, ansiedad e incluso –en situaciones graves de acoso-, considerar el suicidio. Pero también el ataque puede venir de otra persona internamente depresiva y que no sabe canalizar sus emociones.

Jennifer Aniston  (Criticada por lo que parecía una pancita de embarazo)

“Estoy harta del escrutinio como deporte y de la vergüenza sobre el cuerpo que se producen diariamente bajo el pretexto del periodismo. La manera en la que soy retratada por los medios de comunicación es simplemente un reflejo de cómo se ve y se retrata a las mujeres en general”.

Un efecto positivo

Lo único positivo que ha resultado del crecimiento del body-shaming, es que también han aumentado las tendencias para contrarrestarlo: la ola del self-love (amor propio) y la apreciación de la diversidad. De ellos podríamos escribir varias páginas más, pero lo importante es que numerosas campañas publicitarias, revistas impresas y digitales, programas de televisión y demás, se están esforzando por demostrar que la diversidad es algo real y que lo que vemos en los medios debería ser un reflejo de ésta, no ideales ficticios de perfección.

Combatiendo el body-shaming

Libros como I Am Who I Am (Soy quien soy) de J. Alison Hilber, sugieren que lo que no se enfrenta se vuelve más grande. Por eso, tanto si eres víctima como si lo ves en tus redes, es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

1 No seas tu propia bully. Algunas personas se autocritican de una manera tan estricta que se convierten en su propio acusador. No permitas que esto te pase. Reconoce que nadie es perfecto; todo el mundo tiene sus inseguridades y no tienes por qué compararte con nadie. La belleza está en la diferencia.

Si no tienes nada bueno que decir, quédate callada. Comienza por ti misma reconociendo las cosas que más te gustan de tu cuerpo y resaltándolas. Practica lo mismo con los demás a tu alrededor. Piropea las cosas favorables, y antes de criticar o emitir una opinión sobre el cuerpo de alguien, ponte en su lugar. Tienes derecho a expresar tus propios gustos, mas no a insultar a los demás.

Confronta a los acusadores. La idea no es que te eches de enemigo y armes una batalla con todo el que emita un comentario negativo en las redes sociales. Más bien, comienza por educar a las personas cercanas a ti, ponles un alto cuando estén practicando el body-shaming, y motiva a los demás a desarrollar el amor propio.

Encuentra modelos positivos. No regales tu admiración a quien no la merece. Elige modelos a seguir que representen un estilo de vida, real, positivo y saludable. Y no te compares con nadie. Cada quien es diferente y tiene un cuerpo, problemas y estilos de vida diferentes. Mejor preocúpate por ser la mejor versión de ti misma, por dentro y por fuera.

Ellas también lo han experimentado

Dos de nuestras más queridas influenciadoras dominicanas nos cuentan sobre su experiencia y sus puntos de vista respecto al body-shaming.

María Conchita Alcalá @LaPeccataMinuta

El 1ro de diciembre del 2017, María Conchita compartió con sus más de 65 mil seguidores una captura de pantalla en la que se veía cómo una usuaria de Instagram le escribió por mensaje directo “No sé cómo eres feliz si eres bastante fea… FEÍSIMA”.

La respuesta de @LaPeccataMinuta fue admirable: “Una mujer que tuvo una crianza sana no me manda un mensaje como éste que recibí ayer”, destacó la bloguera, entre los muchos otros puntos de su mensaje. “Para poder mejorar las situaciones que se dan entre mujeres tenemos que revisar cómo estamos criando a las niñas. Es evidente que demasiadas personas no se aman. Si se amaran, si cuidaran de sí mismos, si se sintieran bien, no enviarían DM’s como éste”.

Cuando compartiste lo que te pasó, mencionaste que esto era algo que habías discutido antes con otras blogueras locales. ¿Les pasa con frecuencia recibir ataques similares de otras mujeres? Sí, he tenido esa conversación con varias, pues a todas nos pasa de una u otra forma. Te mandan a rebajar, a arreglarte la nariz… cosas insólitas. Mi mamá me enseñó a quererme tal cual, algo que tuvo sus frutos, pues honestamente no necesito ni busco la validación de nadie para sentirme bien. Como psicóloga infantil, trabajaba con muchos casos de madres que minimizaban a sus hijas, por ejemplo diciéndoles “qué cadera la tuya” o “no sé qué haremos con tu cabello”. De una forma u otra esa niña se convierte en una mujer que luego critica a las demás, pues si su mamá se lo hacía, claro que lo hará con otros.

¿Qué les dirías a las chicas que son víctimas y quizás se sienten deprimidas al respecto? Les diría que se amen y que busquen la validación de sí mismas. Quiéret tú, ámate tú. No necesitas que el mundo te aplauda. No busques eso de afuera.

También hablaste de que estás considerando una iniciativa para combatir el body-shaming, ¿puedes compartir con nosotros lo que has pensado? Aún no le he dado forma, pero sí me gustaría crear videos que podamos compartir con nuestras comunidades, donde tratemos temas que otros quizás piensen no nos afectan. Creo, además, que hay que ser un poco más real al momento de compartir cosas en las redes. Menos ficción, más realidad. P

Jeniffer Guzmán @jeniffergm

Jeniffer es honesta y comparte su historia abiertamente con sus seguidores. Ha confesado que ha sido víctima de bulllying y el body-shaming, no sólo en el anonimato de las redes sociales sino también en el mundo real. Por eso hoy en día es una fiel embajadora de defender la actitud positiva hacia el cuerpo (#BodyPositivity) y de la premisa de que “La moda no tiene size”.

¿Alguna vez alguien escribió algo en tus redes que te hirió y no fuiste capaz de ignorar? Claro que sí, más de una vez. Recuerdo dos: una vez un hombre, en una de mis fotos en traje de baño, me mandó a poner a dieta, cuestionando mi sentido común y refiriéndose a mi cuerpo como con asco. Imagínate cómo pude sentirme. La otra fue una mujer que en mi cara me dijo “nadie es feliz estando con peso de más”. Todavía lo recuerdo y me río del descaro y la falta de respeto de muchos.

¿Cuál es tu mensaje para los body-shamers? Que sus comentarios y mensajes no son más que la pura proyección de sus propias inseguridades personales. Sus opiniones frente a los demás en realidad tienen que ver con lo que sienten de sí mismos.

¿Qué les dirías a las chicas que son blanco de ataques por su físico? Todos de alguna manera estamos expuestos y podemos serlo, pero en la medida que mostremos seguridad sobre lo que somos, tenemos y pensamos de nosotras mismas, al otro se le hace más difícil encontrar un punto débil o de ataque.

Ariana Grande (Criticada por carecer de curvas) “¡La diversidad es sexy! Quererte a ti mismo es sexy. ¿Sabes lo que no es sexy? La misoginia, la objetivación, las etiquetas y las críticas por el físico”.