Padres ¿están listos?

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Por Alexandra G. Roca Foto Ndphoto

Temporada escolar. Mucho se habla sobre preparar a los niños para el regreso a clases, pero los padres también viven esta etapa. Y aunque no lo creas, para muchos, este período puede ser motivo de ansiedad, e incluso de peleas con la pareja. Prepararse, no sólo en lo económico, sino también emocional y psicológicamente, es inminente.

Con Carlos ya en tercero de primaria y Eva que iniciará su primer año escolar esta temporada, la tensión que tienen sus padres, Sofía y Ricardo, aumenta cada día. En dos años, ésta es la primera vez que se separan por tanto tiempo de su pequeña, mientras que con el mayor lo que les asusta es ver lo rápido que pasa el tiempo, y lo que antes era su bebé, ya es un niño grande. Pareciera que de lo único que hablan durante el almuerzo y la cena es del nuevo año escolar, y claro, los gastos en los que están incurriendo, para los que no estaban totalmente preparados.

El inicio

El primer día de clases es importante en la familia, tanto para los padres como para los hijos. Por un lado es un día de regocijo, por otro, de angustia, pues simbólicamente representa la separación del niño de sus progenitores, lo que deja en evidencia absoluta el crecimiento e independencia del pequeño.

Una de las cuestionantes que los padres se hacen, sobre todo los primerizos, es cuál es la edad indicada para inscribir a su hijo en el colegio, y la verdad es que no existe una respuesta precisa; sin embargo, la experta en intervención en dificultades del aprendizaje y profesora en Growing Kids Pre-School, Amantina Pujols, asegura que la educación temprana fomenta la independencia, agiliza el aprendizaje intelectual y social, y fortalece su motricidad fina y gruesa.

Para el primer día, el hijo puede sentir por un instante que se le está abandonando, y aunque es una idea falsa que se crean los pequeños, esto genera un sentimiento de culpabilidad en los adultos. Pero, esto es algo que se puede ir trabajando poco a poco, acostumbrándose a la idea, poniendo en una balanza las ventajas y beneficios que obtendrá el niño con la enseñanza, así como sus desventajas. Este ejercicio ayuda, pues da como resultado el que pro pesen más que los contra, lo que ayuda a transmitirles seguridad y tranquilidad a los hijos.

“Es normal que los padres se sientan ansiosos y hasta nerviosos de dejar a su pequeño/a en un lugar nuevo. El llanto del niño pone a los padres  más sensibles y en cierto modo se sienten culpables; se hacen preguntas como: ¿Le estaré haciendo un daño? ¿Es lo correcto dejarlo en ese estado?… si los padres muestran o transmiten inseguridad, al niño le costará muchísimo más adaptarse, y cada día que pase será igual al primero”, explica Pujols.

Logrando armonía

Hay casos en que desde un inicio, el niño se rehúsa a ir a la escuela por miedo a lo desconocido. La realidad es que no existe edad en la cual salirse de la zona de confort y experimentar el hecho de algo nuevo, no asuste, por lo que es bueno que los padres le hablen poco a poco sobre el colegio, mostrándole el lado positivo, e incluso, narrándoles anécdotas de cuando ellos eran pequeños para que los niños se sientan apoyados y motivados.

La psicóloga aconseja, cuando se trata de primerizos, que antes de finalizar el año escolar en curso, se lleve al niño al colegio para que éste vaya familiarizándose; también averiguar si es posible que éste pueda quedarse un día completo en él.

Compra de útiles

Además del aspecto emocional, uno de los temas que más tensión causa a los padres es el tema económico, pues mientras más grandes son los niños, más costosa es la inscripción, la anualidad y por supuesto, los útiles escolares. Por ello, el economista y especialista en finanzas, David de los Santos, sugiere ver los gastos como una inversión a largo plazo.

Al igual que los padres y los niños se preparan mentalmente para este nuevo año, el dinero destinado a las compras puede reunirse con tiempo, con el objetivo de que el monto final no “pese” tanto y perjudique la estabilidad financiera del momento. “Los gastos que deben programarse son aquellos cuyo nivel de prioridad es sustancialmente menor a los educativos. De todas maneras, entiendo que el crédito fiscal por gastos educativos que otorga la Dirección General de Impuestos Internos debe ser visto como un instrumento que alivie las restricciones presupuestarias de los padres. Esta devolución podría ser destinada a los futuros compromisos de expensas escolares, lo que en efecto equivaldría a que los gastos pasados financien una proporción de los futuros, valga la paradoja”, puntualiza el experto. Por otro lado, las entradas de trabajo que generan un “extra”, pueden invertirse en “en títulos a corto plazo, o bien ahorrarlos para destinarlos a este importante compromiso”, finaliza.

Tips de la profesora

* Cuando dejes a tu hijo en el colegio, siempre despídanse, y dile que se verán a la salida.

* Nunca te vayas a escondidas, el niño creerá que lo abandonaste y que no volverás por él.

* A la hora de buscarlos, pregúntenle cómo les fue, qué hicieron… eso demuestra que ustedes se interesan por lo que ellos hacen.