Sexo en la era de las redes sociales

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Por Yaneris Michel Foto Dmitri Ma

Está de más decir que la tecnología afecta todos los aspectos de la vida del ser humano, y en nuestros tiempos –sobre todo- está influyendo bastante la manera en que manejamos nuestras relaciones sociales y personales… las íntimas y de pareja no se quedan atrás.

Desde las nuevas formas de cortejar hasta el surgimiento de nuevos conceptos de connotación sexual, las redes sociales se han convertido en la plataforma que ha propiciado estos cambios.

 Conocer a alguien es cada vez más difícil, ¿o más fácil?

En nuestra era, existe una queja constante –sobre todo entre las chicas–, de que es difícil encontrar una pareja. Y aún más para aquellas que cuentan con poco tiempo para socializar por cuestiones de trabajo y estudios, o ambos a la vez.

Quizás, por eso la cantidad de aplicaciones para citas (Dating Apps), y su uso, han aumentado significativamente en los últimos años. Según estadísticas publicadas por el website de citas eHarmony.com, hacia el 2015, el 27% de la población adulto-joven estadounidense reportó usar alguna app para citas. Y de acuerdo a un reporte realizado por el Pew Research Center de los Estados Unidos, el uso de estos sites se triplicó entre el 2013 y el 2015. Incluso, entre adultos de 55 a 64 años hubo un incremento de un 6% en el uso de este tipo de aplicaciones en el mismo período.

La percepción respecto a este tipo de plataformas también ha cambiado. Antes se consideraba que una persona que recurriera a ellas “estaba desesperado”. Sin embargo, hoy se reconoce que muchos adultos las utilizan por falta de tiempo, cambio de locación o tras un divorcio, entre otras razones.

Por supuesto, también existe el estigma de que quienes cuelgan su perfil en un dating app, andan buscando sólo sexo casual o relaciones sin compromiso, lo cual también puede ser el caso.

Tinder, una de las pocas aplicaciones de este tipo disponibles en República Dominicana, tiene esa “reputación”, la cual al mismo tiempo le ha dado su gran popularidad, sobre todo entre la generación millennial. De acuerdo a un artículo publicado a principios de este año por la revista Time, de entre 9,761 estudiantes universitarios encuestados en Estados Unidos, el 72% admitió haber usado Tinder en algún momento. Sorpresivamente, el 44% de éstos afirmó que su principal razón para usarla tiene que ver con “elevar su autoconfianza”.

Muchas personas hoy en día también entablan relaciones cibernéticas mediante las redes sociales. Aplicaciones como Facebook o Instagram muestran a sus usuarios sugerencias de “amigos” con quienes conectarse, gracias a un algoritmo que los elige basado en proximidad geográfica, amigos o intereses similares. Por eso es común hoy en día escuchar de parejas que se conocieron “por Facebook”.

Otros conectan con usuarios en otros países tras formar parte de algún grupo o foro que represente algún interés para ambos (música, películas, series, videojuegos, etc.).

 Directo al grano

Ciertamente, escudarse detrás del teclado es una práctica que han asumido muchos jóvenes y adultos a la hora de iniciar el contacto o entablar una relación.

“En mis consultas he conversado con muchos jóvenes y, al observar su comportamiento, me doy cuenta de que ahora es más fácil ‘entrarle’ a alguien por las redes. Consideran que les ahorra tiempo, les da valentía y una manera de evitar el rechazo públic; les evita tener que hablar directamente o tener mucho acercamiento emocional y exposición a primera instancia”, cuenta la doctora Liliana Cruz Pichardo (@lilicpichardo), psicóloga clínica con especialidad en terapia sexual y de pareja.

Algunos afirman que debido a las nuevas maneras de “conectar” se está perdiendo la emoción, la espontaneidad. Mientras que los menos románticos afirman que la tecnología las ha facilitado de manera genial y sin pérdidas de tiempo.

“Piénsalo –me decía mi amigo ‘José’, de 27 años, (reservaremos su verdadero nombre)–, antes, si alguien buscaba sexo casual, igualmente tenía que pasar por un proceso: encontrar a alguien que le pareciera interesante, buscar la manera de acercarse a esa persona, durar horas hablando con ella para tratar de disfrazar su verdadera intención… y sólo después de todo eso quizás tenía suerte. Ahora basta con lanzar unos cuantos mensajes más directos y ambos pueden acordar la hora y lugar. Luego si desean seguir saliendo es su decisión o, quienes están buscando algo de más compromiso, pueden seguir el proceso habitual”.

Podría sonar cínico el planteamiento de José, pero es una realidad que lamentable o no, está cambiando la forma de relacionarse en esta generación.

El que esta práctica sea peligrosa o no, es algo relativo, explica la especialista. Pero en su opinión existen más riesgos que ventajas, y estos van desde entablar relaciones impersonales y frías, hasta exponerse a serios conflictos físicos, psicológicos y hasta legales “pues no sabemos con quién tratamos”.

Espontaneidad limitada

“¿Recuerdas el famoso video en una empresa local?” –me comentó L, otra amiga de 30 años que también prefiere permanecer anónima. “Otro gran problema de las redes sociales hoy en día es que han matado un poco la espontaneidad y algunas fantasías”.

“Te explico con mi ejemplo” –continúa L-, “Mi esposo y yo nos casamos hace apenas un año y hemos ido a diferentes lugares donde hemos fantaseado con la oportunidad de tener relaciones al aire libre, y hemos tenido muchas oportunidades, pero el miedo a que alguien nos grabe y nos cuelgue en las redes sociales es demasiado grande. Hoy en día la gente no se mide”.

Otro argumento muy válido. Hacer el amor al aire libre, en medio de la naturaleza, en la playa, hasta en el patio de su propia casa; es una fantasía sexual muy común entre muchas parejas. Sin embargo, la cantidad de videos que se vuelven virales de personas que son grabadas sin su consentimiento es motivo suficiente para temer intentarlo.

Una mirada hacia el futuro

Tal como vemos, es imposible negar el impacto que las nuevas tecnologías de la comunicación tienen en la manera de relacionarnos, tanto a nivel social como íntimo.

“Las redes nos acercan y alejan al mismo tiempo”, dice la Dra. Heidy Camilo H., terapeuta sexual y de pareja del Centro Vida y Familia Ana Simó. “Podemos tener más fluidez o rapidez en tomar o enviar una información a la pareja, por cuestiones de conveniencia en algún momento. Pero es indispensable que las parejas se toquen, se sientan. Que experimenten a qué huele su pareja, que conozcan el sabor de sus bocas y labios… Son de vital importancia estos elementos pues con ellos el encéfalo guarda en su memoria emocional los estímulos asociados a esta relación”.

Por su parte, la Dra. Liliana Pichardo reconoce que estos medios pueden ser útiles en la medida adecuada. “Existen parejas que sólo tienen esto como recurso, porque están en países diferentes o alguno viaja mucho. No obstante, otras parejas lo toman como atajo o puede llegar a convertirse en una especie de fantasía, por lo que eventualmente se deteriora la unión”.

Lo importante es no hacer de ello una costumbre, afirma la especialista, sino utilizar las redes y la tecnología como un recurso más, teniendo la suficiente inteligencia emocional para manejarlas.

Un nuevo lenguaje

Con los chats y la mensajería instantánea nació el “sexting” hace ya más de una década. Esa práctica que se refiere al envío de mensajes eróticos, por medio de teléfonos móviles. El sexting o “sexteo” como se le conoce en español, inicialmente hacía referencia únicamente al envío de SMS de naturaleza sexual, pero después comenzó a aludir también al envío de material pornográfico (fotos y videos) a través de teléfonos celulares y computadoras.

Pero con la evolución de las redes sociales aparecieron otros conceptos cuya existencia te puede sorprender. La mayoría se utilizan mayormente en los Estados Unidos, pero sus referencias a través de las redes sociales, películas y series de televisión los han popularizado. Por ejemplo:

Fuck Like: Se conoce como el like que una persona le da a otra persona, no necesariamente por el contenido o el mensaje de la foto , sino porque es alguien con quien le gustaría tener una relación íntima. En ocasiones, se intenta llamar la atención de otra persona dándole “me gusta” a más de una foto consecutivamente.

Dick pic: Práctica de sexting en la que un chico envía una foto de su pene erecto para despertar el interés sexual de otra persona, usualmente desconocida. Según diversas entrevistas hechas por vice.com,  hercampus.com y refinery29.com, los chicos lo hacen pensando que la foto puede actuar en el cerebro femenino de la misma manera en que los estímulos visuales actúan en su cerebro, despertando el interés sexual. Sin embargo, la mayoría de los entrevistados admitió que en muy raras ocasiones obtienen luz verde.

“Es bastante común esta situación, de hecho, muchas personas están utilizando las redes como único medio para entablar relaciones de pareja”, dice la doctora Pichardo.