¿Le tienes miedo al compromiso?

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Por Alexandra G Roca Foto Fuente externa 

El miedo al compromiso tiene nombre: filofobia, y es más normal y natural de lo que pensamos. Pero, el problema se crea cuando se convierte en patrón, es decir, si te hace dejar a mitad cada proyecto personal, laboral o relación de pareja que tengas, con excusas que en el momento parecen lógicas pero realmente no lo son.

Claro que el compromiso puede asustar, pues implica que pasas de pensar y actuar como individuo autónomo a hacerlo con otra persona, debes aprender a ponerte firme y a ceder en los momentos adecuados, y sobre todo y lo más difícil, no salir corriendo cuando la relación pasa por algún problema, sino quedarte, enfrentarlo y sobrepasarlo (siempre y cuando no implique ponerte en peligro físico ni emocional, ni dejar de lado tus valores).

El terapeuta de parejas y sexólogo Ramón Emilio Almánzar nos ayuda a entender por qué en primer instante sentimos ese temor y cómo se puede ver reflejado en nuestro diario vivir.

Por alguna razón, cuándo se habla de miedo al compromiso, automáticamente se piensa en la pareja, pero existe una relación entre comprometerse con los estudios, el trabajo y el amor. Si no puedes comprometerte con uno de estos aspectos de tu vida, probablemente no puedas con otros, pues el ser humano es capaz de generar compromiso con cualquier cosa que implica asumir una responsabilidad, y en la que tenga que invertir tiempo y esfuerzo.

“El miedo al compromiso es el sentimiento generado por las creencias irracionales relacionadas con temas en general y la interrelación de la persona con dichos temas”, explica Almánzar.

Si nos enfocamos en la pareja, es más común que los hombres se comprometan menos que las mujeres. Sin embargo, si una mujer no han tenido relaciones estables, o están alcanzando los temidos “ta” y no está con alguien en miras a casarse pueden ser fácilmente juzgada de exigente, libertina o clasificadas como jamona, sin razón. Almánzar nos explica que en los hombres se desarrolla más el miedo al compromiso por el hecho de que socialmente se espera mucho respecto a la función económica, y al machismo sobre el que está fundamentado el esquema social.

Pero el temor no tiene género, entonces, ahora que las mujeres quieren cada vez más equidad y libertad incluyendo en su vida amorosa, se comprometen menos jóvenes y/o están más abiertas a tener varias parejas y no necesariamente casarse, “el hecho de que la mujer esté siendo un ente de impacto social, también aumenta las probabilidades de tener que asumir compromiso con muchas cosas, lo que está dando al traste con lo mismo que le pasa a los hombres respecto al miedo” revela Ramón.

La gran pregunta es ¿Cómo se detecta el miedo al compromiso? Y ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

El terapeuta dice que para reconocerlo debemos ver si tenemos problemas para asumir responsabilidades evitándolas constantemente, así como si postergamos hacer las cosas y sufrimos de procastinación. “Esto de cambiar a va a depender mucho de lo que quiera cada quien. Es bueno tener en cuenta que el compromiso es algo decidido, y que no se puede obligar a nadie a entrar en relación con nada que no quiera o que no se sienta cómodo”, concluyó.

Ramón Emilio Almánzar, IG y Tw: @realmanzar