Logra la boda de tus sueños sin crear una pesadilla financiera

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Por Pilas Haché, experta en finanzas Ilustración Dafna A.meron

Y llegó el día en que él hizo la pregunta y tú dijiste… ¡Sí! Comienzan los preparativos para la celebración, que suele ser el evento social más importante de muchas familias, por lo que surgen diversas preguntas sobre cómo organizarse adecuadamente para no poner en riesgo la situación financiera de los padres o de la pareja que está por comenzar una vida en común.  Estas ideas pueden servirte como punto de partida para lograrlo.

Pongan la mirada en la esencia de lo que van a celebrar. El día de la boda, momento en que formalizarán su unión frente a sus familiares y amigos, es trascendental en sus vidas por las implicaciones que conlleva. Deben tener en mente que la celebración dura un día, mientras que el matrimonio (idealmente) es para toda la vida. Eviten desenfocarse por el estrés de escoger la iglesia más linda, la locación de moda, conseguir que un diseñador se encargue del vestido o reservar la agenda del fotógrafo más demandado del momento. Busquen compartir la alegría de su unión con las personas que verdaderamente son importantes en sus vidas, disfrutando el momento al máximo, y al mismo tiempo asegúrense de mantener los pies sobre la tierra en términos de lo que pueden gastar para celebrar, tomando en cuenta los compromisos financieros que conllevan los planes que tienen para su futuro cercano.

Mantengan una buena comunicación durante el proceso. Muchas parejas están en desacuerdo sobre la cantidad de dinero que deben gastar en la boda. Una buena conversación en la que se definan los objetivos financieros para su futuro como familia debe convertirse en la guía para la toma de decisiones. Si por ejemplo, uno de los objetivos es adquirir su primera vivienda durante los primeros años del matrimonio y aún no han ahorrado para el inicial, podrían ponerse de acuerdo en un presupuesto más pequeño para la boda y destinar el resto de los recursos para iniciar un fondo que los acerque a su objetivo. Deben definir también qué es lo más importante para los dos durante la celebración: ¿buena música?, ¿muchos invitados?, ¿una hora loca muy divertida?, ¿el destino de la luna de miel? Estas respuestas indicarán a qué le dedicarán una carga mayor para que la celebración sea inolvidable. Tomen en cuenta que la boda suele ser el primer gran proyecto de la pareja, así que aprovéchenlo para definir cómo tomarán sus decisiones financieras  familiares en lo adelante.

Elaboren un presupuesto y manténganse apegados a él. Lo primero es ponerse de acuerdo en el monto tope que destinarán para la boda. Esto facilitará definir el tipo de celebración al que pueden acceder y la cantidad de invitados. Hacer la lista de invitados es una tarea que no debe subestimarse, pues es donde verdaderamente descansa el control del presupuesto de la celebración. Recomiendo comenzar por las personas más importantes en sus vidas, que son con las que realmente quieren compartir su felicidad. Si luego tienen presupuesto disponible, entonces pueden ir agregando con las que sienten tener compromisos, ya sea de ustedes o de sus padres. El otro tema importante es definir cómo se financiará la boda. Tradicionalmente los padres de la novia  cubrían la mayor parte de los gastos de la celebración, sin embargo, esto es cada vez menos frecuente.  Aunque los padres del novio han comenzado a involucrarse, hoy en día es muy común que los novios proporcionen parte importante de los fondos. En ese sentido, eviten contraer deudas para hacer una fiesta. Iniciar un matrimonio con este tipo de compromiso financiero trae una carga innecesaria al inicio de una vida en común.

Planifiquen con antelación. Para disfrutar del proceso sin estrés y lograr la boda de sus sueños al menor costo posible, es recomendable comenzar a planificar por lo menos seis meses antes de la fecha de la celebración. Esto les permitirá comparar cotizaciones entre varios suplidores disponibles y tener un mayor margen de negociación. Se estima que iniciar el proceso con antelación permite manejar un presupuesto 15 a 25% menor que si se contratan los servicios a última hora. Otra ventaja es que el margen de error en la ejecución del presupuesto es más bajo porque hay más opciones disponibles.

Identifiquen oportunidades de ahorro. Pequeños ajustes en el diseño de la celebración puede permitir reducir costos. Pueden elegir hacer la boda viernes en lugar de sábado, que es el día más demandado, o pensar en una celebración un domingo durante el día. También pueden identificar qué podrían hacer ustedes mismos o sus  familiares. Es un lindo detalle que el souvenir sea un recuerdo hecho a mano por la familia, por ejemplo.

Asesórense. Con el apoyo de un equipo experto en la organización de bodas pueden evitar gastos innecesarios y minimizar el riesgo de dejar partidas importantes fuera del presupuesto.  Por ejemplo, es común no incluir en el presupuesto un renglón para roturas y pérdidas durante la recepción de artículos alquilados como copas, adornos y servilletas. Esto no lo olvidaría un wedding planner. Hoy tenemos varias opciones disponibles en el mercado, que además te ayudarán con todos los detalles durante la celebración para que ustedes y sus familiares se liberen del estrés y se dediquen a lo más importante: compartir y disfrutar la celebración de su unión y el inicio de una nueva familia.