#WCW: Marcelle de Moya

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Vestido de Sayonara Store Entrevista Airam Toribio Fotografía Yael Duval Estilismo y Dirección de arte Enyer Díaz Maquillaje Zoranlly Flores Peinado Nadiel Bletrán Asistencia de Fotografía Sugeidy Sánchez Manejo digital Euris Alonzo Locación El Embajador, a Royal Hideaway

“Fue la boda que siempre soñé… Un día mágico y perfecto. No cambiaría nada”

¿Cómo conociste a tu esposo Thiago?

Thiago y yo nos conocimos hace 12 años cuando él se mudó desde Brazil a Santo Domingo. Teníamos unos 15 años y desde ese momento fuimos amigos, pero después de varios años cada quien tomó su camino y por mucho tiempo no volvimos a saber el uno del otro. Hace tres años fui a visitar a una amiga en Santiago, Chile, y de casualidad Thiago estaba viviendo allí. En ese momento nuestra amistad se reactivó y con el tiempo nos dimos cuenta de que no podíamos ser sólo amigos porque en realidad estábamos destinados a estar juntos.

Él es portugués y tú dominicana, ¿fue difícil por la diferencia de nacionalidades ponerse de acuerdo en cómo sería la boda? Realmente no fue nada difícil. Antes de la boda hablé con Thiago y su familia sobre algunas tradiciones portuguesas y nos dimos cuenta que son muy similares a las de aquí. Lo que sí hicimos fue incluir en la boda los famosos dulces portugueses pasteis de nata, al igual que la canción del primer baile, que fue en portugués.

¿Eres de las que tenía pensada su boda desde niña? Realmente no la boda per sé, pero sí en quién sería esa persona que me esperaría en el altar. Desde chiquita eso era lo que más ilusión me hacía del día de mi boda.

Vestido de la colección nupcial de Giannina Azar.

 

¿Por qué elegir los 90 para la hora loca?

Cuando nos pusimos a pensar ideas para la hora loca queríamos algo con lo que nuestros invitados pudieran sentirse identificados. Nos pusimos a pensar en que época habían vivido, y era la de los 90. Además, Thiago y yo nacimos en ésta, lo que la hizo aún más especial.

¿Qué es lo que más recuerdas de ese día? Nuestro primer baile. La canción que elegimos una portuguesa que es muy nuestra. Se llama “Tudo o que voce quiser” de Luan Santana. En el momento que empezó la canción fue como si el tiempo se detuviera y sólo estuviéramos Thiago y yo. Fue un momento especial porque bailamos una canción en el idioma de Thiago, además de que la escuchábamos desde el principio de nuestra relación. También mi tío Edgar me escribió una canción hermosa que fue cantada de sorpresa en la iglesia; todavía me emociono cuando la escucho.

¿Alguna anécdota graciosa? (Risas) ¡Sí! Yo uso lentes de contacto y el día de mi boda se me mancharon con un poco de maquillaje. Estuve durante toda la ceremonia picando el ojo izquierdo a causa de ello, y el Monseñor que nos casó pensaba que le estaba picando el ojo a él (risas).

Tocado de la colección Novias de Cristal, por Rosas de Crystal y Joe Alarcón.

¿Y una estresante? Realmente algo muy estresante fue que tres semanas previas a la boda cerraron el local donde iba a realizarse la recepción. Ya había entregado las invitaciones y tenía muy poco tiempo. Al final encontré otro local mejor y ahí fue que realmente comprendí que no hay mal que para bien no venga. ¡Todo un éxito!

¿Te dieron algún consejo “loco” para ese día? Alguien me aconsejó que no llorara ese día porque se me podía correr el maquillaje y salir fea en fotos… ¡para mí eso es una locura! (risas). Fue un día súper emocionante; tenía maquillaje a prueba de agua.

¿Fuiste una novia tradicional en eso de “Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul”? ¡Sí! El “algo nuevo” fue mi vestido, zapatos y velo. “Algo prestado” fueron los aretes que le regaló mi abuelo a mi abuela en los años 50. También el tocado que iba con el velo que es de mi madrina, la hermana de mi mamá. “Algo azul” fueron todas mis damas que estaban vestidas de azul.

 

 

Repetirías ese día… porque me quisiera volver a casar con Thiago una y otra vez.

¿Cómo han sido los primeros meses de casada?¡Increíbles! Es como tener una pijamada con tu mejor amigo, pero todas las noches (risas).