10 decisiones financieras para la espera del bebé

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Colaboración Pilar Haché, experta en finanzas  Ilustración toyotoyo

Recibir un bebé es uno de los eventos de mayor impacto en la vida de una mujer. En magnitudes distintas, dependiendo de la realidad de cada una, genera un cambio en nuestra forma de ver la vida, se reorganizan las prioridades, nuestro cuerpo se transforma y se crea una nueva dinámica familiar que incluye modificaciones en la forma de planificarse y manejar el presupuesto. Desde mi propia experiencia, aquí te comparto algunas sugerencias para lograr que las decisiones financieras que tomes permitan que siga siendo dulce la espera del nuevo miembro de la familia.  

Agradece.  Disfruta todo lo que involucre la bendición de dar vida. Desde este sentimiento podrás ver los ajustes que decidas hacer en cualquier aspecto, incluyendo el financiero, como una elección consciente que realizas para tu vida y no como un sacrificio. Esto hace la diferencia entre una víctima de las circunstancias y una mujer que se ve como co-creadora de su realidad.

Modifica tu presupuesto. Llega un nuevo miembro a la familia que trae consigo su propio renglón de gastos. El presupuesto familiar debe ser modificado para incluirlo, lo que necesariamente conllevará ajustes en otras partidas, que se resumen en tres aspectos: reducir otros gastos, generar nuevas fuentes de ingresos o aspirar a menores niveles de ahorro. Identifica las personas con las que debas conversar al respecto para que comiencen a realizar los cambios con tiempo. Y si es posible evitar que el ajuste venga por el lado del ahorro, ¡mejor!

Revisa la cobertura de tu seguro de salud. Uno de los renglones de mayor impacto durante el embarazo y los primeros años de vida lo componen los servicios de salud. Si tú o tu pareja trabajan en una entidad estatal o en una empresa que cotiza en el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), entonces deben tener cobertura del Plan Básico de Salud. Adicionalmente, las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) ofrecen planes complementarios que añaden coberturas al plan Básico, y planes voluntarios que brindan cobertura de salud a quienes no cotizan en el SDSS. Verifica con tiempo que la cobertura que dispones es adecuada para cubrir los gastos que involucra el embarazo y el parto, tomando en cuenta que en muchas ocasiones, para que la cobertura sea efectiva, tienes que contratar la póliza de seguro con 10 meses a 1 año de anticipación. Asegúrate también de incluir cobertura de enfermedades congénitas para tu bebé.

Considera la posibilidad de contratar un seguro de vida. Un cambio importante que trae la llegada de un bebé es que ya no se trata de nosotras mismas o de los miembros de una pareja. Dentro de poco, una tercera persona dependerá totalmente de nosotros. El seguro de vida y discapacidad es una alternativa para garantizar que el bebé cuente con los recursos para alimentación, vestuario y educación, en caso de que los padres estén ausentes o se encuentren incapacitados para trabajar.

Selecciona con cuidado los accesorios para el bebé.  La diversidad de artículos para bebé, disponibles en una gran cantidad de marcas distintas, puede ser abrumadora para una madre primeriza. Para evitar incurrir en gastos innecesarios, consulta con madres con experiencia sobre lo que realmente ha sido útil para ellas y no te dejes llevar por lo que aparentemente está de moda. Verifica los reportes de seguridad de los artículos más delicados, como la silla del carro y el coche. Te darás cuenta que muchas diferencias de precio tienen más que ver con diseño o popularidad de la marca que con seguridad, que es a lo que debemos dar mayor importancia. Recuerda que usarás por muy poco tiempo la mayoría de estos artículos.

Planifica la celebración del “baby shower” con tiempo. Si te gustan este tipo de actividades o tus amigas planean ofrecerte una, coordina todo para que se realice con suficiente tiempo de antelación al parto para que recibas los regalos y puedas identificar los artículos que vas a comprar con tu presupuesto. Mientras más tiempo tengas, más opciones tendrás para generar ahorros.

Realiza compras inteligentes. Si identificas con tiempo los artículos que vas a comprar estarás en mejores condiciones de aprovechar descuentos y ofertas. Toma en cuenta que no todo tiene que ser nuevo; muchos artículos pueden conseguirse de segunda mano en muy buenas condiciones, como el corral, la silla del carro y el coche. Toma también en cuenta que en el mercado existen productos que cumplen más de una función, como un corral que también es “moisés”, o que se transforman en el tiempo, como una cuna que luego se vuelve cama. Estas son decisiones que generan ahorros, como pasa también con las compras al por mayor de artículos de uso intensivo como pañales y toallas húmedas.

Muéstrate abierta a recibir herencias. Recibe con una actitud de agradecimiento todo lo que te ofrezcan de segunda mano, generalmente son regalos que vienen con la mejor de las intenciones y es un mecanismo importante de ahorros. Luego puedes depurar lo que te funciona y lo que no.

Prepárate para lactar a tu bebé. La lactancia es el mejor regalo de amor que puedes dar a tu hijo y, al mismo tiempo, puede ser la movida de mayor impacto en términos de ahorro. Crearás un mayor vínculo con tu bebé, reducirás los riesgos de enfermedades e infecciones, mejora el desarrollo cognitivo del niño, perderás peso más rápido y evitas incurrir en gastos adicionales para comprar leche de fórmula. Prepárate con tiempo para el proceso, que puede ser muy retador para algunas madres. Acércate a instituciones que apoyan la lactancia materna como la Liga de la Leche, o una doula, que es una especialista que te acompaña en el proceso de iniciar la alimentación de tu bebé.

Reflexiona sobre el paradigma desde el que vas a acompañar el crecimiento de tu bebé. En mi experiencia, noté que este es un punto muy importante que suele ser opacado por todos los temas mencionados arriba. Toma un tiempo para pensar en cómo quieres hacer este acompañamiento, revisa las creencias que traes de tu hogar y que no has explorado; cuestiona lo que es frecuente ver en nuestra sociedad y pregúntate si es lo que quieres para tu hijo. Conversa sobre esto con tu pareja, estén juntos o no, y con los demás adultos que podrán fungir como cuidadores de tu hijo. Esta preparación podrá reducir, en el futuro, temas de comportamiento que requieran la ayuda de un profesional. Piensa desde ahora en las semillas que quieres sembrar en el corazón de tu hijo, comienza a plantarlas y prepárate para la cosecha.