Madres vs. nanas

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Por Leandro Sánchez Foto Fuente externa 

La realidad de nuestros días

Posiblemente hayas visto la película “The Help” (si no, vela hoy mismo, está disponible en Netflix). Recordamos con lágrimas en los ojos el desgarrador momento en el que Aibileen Clark (Viola Davis) es despedida de la casa donde trabaja como doméstica, al tiempo que es separada de la niña que tiene a su cargo, a quien le recuerda en su último adiós: “Eres inteligente, amable e importante”, pues sabía que una vez saliera por la puerta, su madre, difícilmente le recordaría esto, pues se mantenía demasiado ocupada con sus amigas de sociedad.

La anterior escena no debe causar extrañeza, ya que los niños siempre le toman cariño a quienes les cuidan. Y mucho menos debemos crear juicios de valor sobre a quiénes quieren más. “Solo responden al afecto brindado y a la atención continua recibida”, explica la psicóloga infanto-juvenil Isabel Méndez, quien dice es algo muy lógico: el niño se encariña con quien ve a menudo, con quien le da de comer, lo baña; en otras palabras, lo atiende. Por eso es importante estar claros sobre esta realidad que muchas familias han adoptado por múltiples razones, entre ellas la falta de tiempo, pues hoy día, al igual que el hombre, la mujer comparte los roles de madre, esposa y trabajadora.

Resulta inevitable que una vez culminada su licencia por maternidad contrate los servicios de una persona que se encargue del cuidado de su pequeño; una separación que puede afectar a ambos de múltiples maneras.

Para que todo fluya de la mejor forma, lo importante es poder mantener el equilibrio, es decir, que a pesar de que no se esté en casa por “x” cantidad de horas, se pueda compensar con tiempo de calidad. “Si esto se logra no tiene por qué afectar emocionalmente al pequeño, mas bien, alivia la situación de la madre preocupada porque debe salir a trabajar”, argumenta la especialista, haciendo la salvedad de que no suele ocurrir lo mismo con otros casos en donde no se sale a trajabar pero se tienen otras actividades como ir al gimnasio o de compras, tomarse un café con las amigas… la lista es larga. Ante este tipo de situaciones, Méndez recomienda la debida precaución.

¿Hacemos mal en tenerla?

Eventualmente necesitamos de alguien que cuide a los querubines de la casa. “El problema llama a la puerta cuando la situación se sale de control y se deja a un lado la responsabilidad de ser madre”, explica nuestra entrevistada.

Para Sofía, madre de dos niñas, no es fácil ser mamá, ama de casa, esposa y profesional al mismo tiempo. “Por eso decidí tener una en casa”, nos dice, consciente de que para criar a un hijo se requiere de tiempo y esfuerzo. Sin embargo, considera que no está de acuerdo con el modo de actuar de muchas, aunque lo respeta. “Algunas van con la nana a todos lados: a un cumpleaños, al supermercado, a la clase de ballet… y la nana se hace cargo del niño en todo momento. Por ejemplo, si estamos en una fiesta la nana se sienta con el niño, juega con él, lo cuida, le ayuda a comerse el bizcocho… mientras la mamá conversa con sus iguales; se mantiene como una espectadora”, expresa con tristeza y pesar, porque entiende que esto es cada vez más común.

Pero Méndez, quien también es terapeuta familiar, lo fundamental aquí es estar claros de que una niñera nunca sustituirá el amor de mamá o papá. “El hecho de que esté siempre presente y se encargue de compartir con el niño no significa que éste tenga todas sus necesidades afectivas cubiertas. Los padres siempre deben propiciar un espacio para conversar, leer cuentos, jugar y compartir”, dice, haciendo la salvedad de que si no se dan este tipo de encuentros los niños pueden alejarse y apegarse más a sus cuidadoras. No obstante, si es una buena nana, “trabajará también en ayudar a los padres a resolver la situación, hablándoles bien al niño de ellos, ayudándolos a crear los momentos y no alejándolos”, puntualiza.

Nuestras dos entrevistadas concuerdan en que la infancia es breve. Luego habrá tiempo para retomar las actividades, para salir, para sentarse tranquilamente a tomar un café con los amigos. Ahora es el  momento de establecer una relación de amor y confianza, de complicidad con los hijos, para después no decir que quieren más a su nana. Si esto sucede, lo mejor es “reflexionar, analizar la situación y generar cambios cotidianos para estar más conectados a sus hijos”, sostiene la experta en el tema.

“En vez de mostrar celos por el cariño que demuestran los hijos a las nanas, hay que agradecerles su trabajo; considerar su papel en la medida justa y necesaria, aprender a guiarlas, asignarles tareas sin que recaigan en ellas las labores fundamentales de crianza”,  reflexiona Isabel Méndez, psicóloga infanto-juvenil.

 

Niñeras famosas de la pantalla grande. Ellas han robado nuestros corazones.

Mary Poppins

Personaje principal de uno de los grandes clásicos de Walt Disney. Cuenta la historia de una niñera mágica que no sólo cuida a los hijos de los Banks, sino que también trae un soplo de aire fresco al hogar.

 

 

 

Fran Fine

La encantadora protagonista de la popular y exitosa serie de los 90, “La niñera”. ¿Quién no se enamoró de ella y quería tenerla en casa?

 

 

 

Nanny McPhee

Una niñera muy especial que llega al hogar del Sr. Brown y de sus siete insoportables hijos, quienes siempre han conseguido ahuyentar a sus 17 predecesoras, pero, con ella algo cambia.

 

 

 

 “Nana”

De la directora dominicana Tatiana Fernández, este premiado audiovisual narra la cadena de amor que viven los hijos de tres mujeres que dejan a éstos, en pueblos lejanos, bajo la tutela de sus familias. La trama muestra la relación que se da cuando diferentes personas deben cuidar a los hijos de Leidy, Fina y Clara, en donde la figura materna se sustituye y duplica, creando un vínculo fuerte entre los niños y sus nanas; las abuelas y las tías que los crían, al punto que los menores no saben distinguir entre el amor que sienten por sus madres y el cariño por sus cuidadores. Entre escenarios urbanos y rurales, es una manera de adentrarnos en los conflictos enfrentados por las “nanas con dormida” y comprender si hay una sola manera de definir amor materno.

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