“Que tomen con humildad la vida”, le desea Carolina Rivas a sus dos hijos

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Coordinación y entrevista: Patricia Crusset Fotografía: Adolfo Florentino Manejo digital: Glennys Crisóstomo Maquillaje: Mónica Mendoza Peinado: Elvira Sepúlveda Vesturio: Alba Canario 

Auténtica y divertida. Dos cualidades que tienen en común Carolina y Fran, la niñera que se robó el corazón de quienes crecieron viendo la serie más emblemática de los 90. Hoy su estilo sigue siendo punto de referencia.

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Actriz, cantante, productora de teatro y, sobre todo, madre. Tiene un hijo de ocho años y una niña de cuatro. De hecho, nuestra entrevista transcurre en Ballet Concierto, mientras su pequeña toma clases. Carolina es de las que no se quiere perder ni un momento de los que puede compartir en familia. “Es que crecen muy rápido, luego el tiempo pasa y hay muchas cosas que ya no podrás hacer con ellos”, nos cuenta.

Creció profesionalmente de la mano de la inolvidable Nuryn Sanlley, haciendo musicales, y desde entonces una de sus grandes pasiones es cantar bailar y actuar, sin importar los retos que signifiquen. También ha trabajado junto Amaury Sánchez y Guillermo Cordero. En carpeta tiene muchos proyectos e ilusiones. “Intenciones hay muchas, pero hay que esperar que se materialicen”, agrega. Entre ellas, una película y dos obras de teatro. Mientras se concretizan, la podemos ver en Belinda’s y en Nipau, dos jueves al mes, interpretando canciones con el sello que ella, que junto a su esposo, le dan a cada pieza.

“La energía del público me ayuda a olvidarme de Carolina y ser quien me toca en ese momento.”

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La niñera, Fran Fine, el personaje que interpretas en este póster, se caracteriza por ser brutalmente honesta, ¿por qué te caracterizas tú? Bueno… (risas). Dicen que soy cómica, y la gente se ríe mucho conmigo. Pienso que soy muy leal y honesta conmigo mima. Soy súper transparente; si estoy enojada o contenta se me nota inmediatamente.

Como madre, ¿qué buscas en una niñera? Lo primero es que trate bien a mis hijos. Es como una segunda mamá, así que tiene que saber buscarles la vuelta, entender las travesuras de los niños, saber tratarlos… Tiene que gustarle lo que hace y hacerlo con amor.

En el caso de Maxwell (el padre viudo de los tres niños que cuidaba Fran) no pasaba mucho tiempo con sus hijos. ¿Qué te gusta hacer en familia? A mis hijos les gustan las noches de cine. Los viernes preparamos el proyector de la casa, hacemos palomitas y nos sentamos en el sofá los cuatro. También, los domingos nos encanta ir a casa de los abuelos y al cine. Aunque esté muy “apretadita” siempre trato de sacar tiempo para ellos porque esos momentos no vuelven, y cuando vienes a ver ya son grandes.

Sabemos que desde hace unos meses eres vegan. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptarte a este nuevo estilo de vida? ¿Te gustaría que también tus hijos se alimenten de esa manera? Todavía estoy en proceso. Para mí lo importante es lograrlo poco a poco, no volverse loco ni hacer nada radical o de un día para otro. Decidí hacerlo más por salud que por cualquier otra cosa, y me he sentido con mucho más agilidad. La piel me ha cambiado y mi estómago ha respondido muy bien. Y sí, me gustaría que mis hijos se inicien en ese tipo de alimentación porque es mucho más saludable, aunque tampoco los voy a obligar. Lo primero es que hay que informarse. Le recomiendo a la gente que se lo comunique a su médico y lean mucho sobre el tema.

¿Qué te motivó? Siempre había tenido el deseo de hacerlo pero mi amiga Techy (Fatule) fue la que me dio el empujón; la que motivó a que me decidiera. Siempre he sido de llevar una alimentación sana y trato de balancear las cosas sobre las que uno no tiene control, como la contaminación del medio ambiente, con las que sí puedo controlar, como es el caso de la alimentación.

 

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¿Qué te gustaría que tus hijos hereden de ti? Aparte de mi belleza y mi talento (risas)… En realidad me gustaría que heredaran mi disciplina y madurez. Que tomen con humildad la vida. Con esas cualidades puedes lograr lo que quieras.

Muchos artistas dominicanos se lamentan de que no reciben el apoyo como solistas. ¿Qué tal ha sido tu experiencia? Realmente no he decidido lanzar un disco o promocionarme públicamente; por el momento lo he estado haciendo un poco low profile, y por ese lado me ha ido bastante bien. Pero quien sabe si en un  futuro me dedico a lanzar un disco.

De qué tratan tus canciones. ¿Las compones tú? Es una mezcla. Yo compongo y mi esposo también. Lo que hacemos en fiestas privadas son covers con arreglos distintos. Es una especie de versión nuestra, para que sean diferentes.

Eres productora de teatro y también te ha tocado trabajar como actriz. ¿En cuál área te sientes más realizada? Creo que el área más retadora es el teatro musical. Tienes que cantar, bailar y actuar al mismo tiempo. Eso requiere de mucha entrega, disciplina y sacrificios, además de muchas horas de ensayo. No es fácil lograr las tres cosas, pero ahí fue que yo empecé, es lo que más me llena y me apasiona.

¿Cómo te preparas? ¿Cómo logras que tu trabajo tenga tu sello? Es un trabajo interno, cada actor tiene su velocidad y su método. Es algo que me sucede de manera innata, además del proceso de transformación que tiene cada personaje. Cuando estoy en el escenario me crezco y la energía del público me ayuda a olvidarme de Carolina para ser quien me toca ser.

Fran Drescher fue diagnósticada con cáncer de ovarios en el 2000, lo que la motivó a crear una fundación.¿Hay alguna causa con la que te gustaría contribuir? Siempre estoy dispuesta a colaborar con distintas organizaciones.

“El personaje con el que más me he divertido ha sido con Aurora, en Baño de Damas. Se le permitía hacer tanto que me sentía tan libre. Además de que la obra en sí tiene un fuerte mensaje de denuncia social”.

 

La serie

Fran Fine era una niñera atípica que llegó a la casa del millonario productor de Broadway por accidente. Pese a sus deficiencias como profesional capacitada en el área, supo manejar la familia, guiarla y tratarla con tanto amor, y por qué no, involucrarla en situaciones a veces graciosas o absurdas. Ella demostró que además de las capacidades, también hacen falta las intenciones para lograr cambios.