Un grito de ayuda

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Por Victoria Scheker

Estamos en el mes de la mujer y, ¡qué orgullosas nos sentimos de ver nuestra trayectoria de unos años para acá! No es secreto para nadie que aunque en muchos países ya no se habla de “igualdad de género” porque conforma parte natural de sus sociedades, en otros, tanto de primer mundo como tercermundistas necesitan de constantes revoluciones para romper con los patrones mentales que perjudican al género femenino, como son por ejemplo la objetivización y sexualización.

Muchas celebridades, como agentes ‘infuencers’ que son, se han tomado la tarea de demandar una de las tantas acciones que transgreden la dignidad de las mujeres: las violaciones; algunas de ellas a través de su propio testimonio. Hablar en público sobre un acto tan atroz como la violación no es fácil. Algunas claman que, aún sabiendo que fueron víctimas de asalto sexual, no podían evitar sentirse sucias y culpables al respecto.

La reina del hip hop, Mary J. Blige, admitió que la vergüenza que cargaba de pensar que quizás esta traumática experiencia había sido su culpa, la llevó a sentirse como si no valiera nada. No es poco común que cuando una mujer vocaliza una violación, en vez de hallar refugio y compasión en otros, encuentre acusación, demérito y frialdad. La cantante de R&B, Fantasia Barrino, es una de las tantas mujeres que han sufrido negligencia al exponer ante otras personas la ofensa cometida contra ella. Ocurrió cuando estaba en primero de bachillerato, acción de uno de los estudiantes de su colegio mientras estaban en el auditorio del lugar. Cuando fue a casa y le contó a sus padres, aunque su madre sí la acogió, la respuesta de su padre fue: “si no hubieras estado correteando por ahí con esos vestiditos que usas, no hubiera pasado”.

Es bastante común, y República Dominicana no es excepción, de que al enterarse las personas de un suceso como este, pregunten si andaba sola y qué tipo de ropa tenía. Es muy triste que a las mujeres se les reenforce que no deben caminar “a deshoras sin compañía” y que las ropas que utiliza las culpabiliza de que otros tomen acción sobre ellas. Es como si el hombre fuese un ser sin voluntad, sin sentir y sin don de raciocinio; solo liderado por sus instintos primales. Se le educa a la mujer a no ser “provocadora”, pero la sociedad falla en educar al hombre a no ser un violador.

No todas las violaciones ocurren en espacios solitarios o poco conocidos. La actriz Fran Drescher la sufrió dentro de su propia casa. Tras atar a su marido, el violador procedió, obligándolo a él a mirar el acto.

Algunas de estas celebridades fruto de esta experiencia, se han dado la tarea de ser defensorass de la denuncia al asalto sexual. Por medio de charlas en las cuales se muestran abiertas, sinceras y sin tabúes, incitan a aquellas mujeres que cargan con el gran peso de tal insulto hacia su persona a que sean vocales; que no están solas, que no son culpables, que a alguien más le importa. Gabrielle Union se niega a ser etiquetada como víctima. La actriz, la cual fue violada mientras trabajaba en una sucursal de Payless. En lugar de adolecerse al respecto, Union aboga activamente por las sobrevivientes a este tipo de asaltos.

La actriz Ashley Judd, quien fue violada tres veces, tomó la oportunidad de pronunciar un discurso en la George Washington University para hablar de su caso, dice que aquellas que tienen el coraje de exteriorizarlo lo hacen porque de no ser así, la vergüenza y la culpa las mantendría en aislamiento.

Si bien es cierto que todavía queda mucho por recorrer, como mujer que soy me da mucha felicidad saber que existen entre nosotras aquellas que ven más allá de los males que les han ocurrido y que toman esas malas pasadas para hacer un cambio para la sociedad, el cual nos beneficia y nos enaltece a todas. A aquellas mujeres que han tenido la nobleza de ver ‘el bien mayor’ y que poco a poco han revolucionado al no quedarse calladas: ¡gracias totales!