Camila Santana y su gran amor: la actuación

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, Pandorama

Por Sophia Sanabria Fotos Rudys Sánchez

 

Camila Santana es una de las chicas que presentamos en la edición de octubre como uno de los nuevos rostros que prometen una larga trayectoria dentro de su carrera, en su caso: la actuación.

 

Apasionada de las artes decidió estudiar comunicación social para luego darse cuenta que su verdadera pasión era la actuación. Entonces decidió educarse a través de talleres intensivos en el país, en Cuba y Nueva York. Actualmente es uno de los rostros más prometedores del cine dominicano.

 

Nuestra conversación

 

 

  • Fuiste parte del equipo de Revista Pandora hace unos años, ¿cómo este momento en tu carrera te sirvió en la actuación?

 

¡Qué bonito recuerdo! Pandora me enseñó a tener pasión por las cosas que hago. Me enseñó a investigar y a indagar en los temas que me interesan, eso funciona muy bien para cuando estoy construyendo personajes. Mucho de lo que hacemos como actores es crear personajes a través de la realidad y cuando no conocemos mucho sobre el tema que envuelve la historia de dichos personajes, toca escudriñar toda la información posible. Eso me dio mi trayectoria como periodista, esa habilidad de investigación.

 

Así mismo, también me enseñó mucho carácter. Gracias a trabajar en Pandora tuve la oportunidad de entrevistar a muchos artistas, entre ellos a Karol G, Sharlene Taule, Ettore D’Alessandro (este último posteriormente se convirtió en mi director y co-star en la película Sin Aliento), y muchos talentos más. Hablar y profundizar con estos artistas me hizo ver el tipo de artista que soy y cómo me reconozco en cada uno de ellos. Aprendí mucho de toda la experiencia Pandora.

 

 

  • Hubo un momento en el que no sabías que la actuación iba a ser tu gran pasión, ¿en qué punto de tu trayecto lo descubriste? 

 

Lo descubrí desde el primer instante en el que empecé a trabajar como actriz. Mi primera oportunidad en cine fue jugando el papel de Carmencita en “De pez en cuando”. Esa producción fue un gran regalo para mí. De verdad que no me lo creía. Recuerdo llenarme de nervios, emoción y de asombro cuando tuve mi primera lectura de guión junto al cast (Luis José Germán, Phillip Rodriguez, Hony Estrella, Irving Alberti, Carlos Alfredo Fatule… la lista sigue). Me sentía en otro mundo.

 

Cuando entré por primera vez al set de filmación, tomar las direcciones de Francisco Valdez, el director, entenderlas intuitivamente y quedar con tomas exitosas, significó un llamado para mí. Si la oportunidad se me dio tan naturalmente, si fue una sensación que encendió mi ser completo, ¿cómo no hacerle caso a la señal de que ese es mi camino?

 

 

  • Has tenido la oportunidad de interpretar distintos roles, ¿cuál de todos ha presentado mayor reto para ti? ¿por qué?

 

El mayor reto para mí fue “Sol en el agua”. Es mi primer protagónico en estrenarse y fue el más demandante de todos los proyectos que he tenido, tanto a nivel físico como emocional. Sol es un personaje que se despierta en un hospital psiquiátrico sin recordar quién es, ni cómo llegó ahí ni como salir. Ella se pasa los días deambulando entre la rabia, la impotencia, el miedo y el arrepentimiento. Sostener esas emociones durante todas las semanas de rodaje ha sido el reto que más he disfrutado. Doy muchas gracias por tener oportunidad de sanar y crecer de manera personal y como artista en proyectos como este. Es una película muy profunda.

 

A nivel físico fue muy demandante porque filmamos muchas escenas bajo el agua… dos noches completas en el water tank de Pinewood Studios. Era Noviembre, hacía mucho frío y me tocó nadar bastante. Una y otra vez. Tuve entrenamiento previo de buceo y de nado antes de comenzar a rodar. Lo haría mil veces más, fue hermoso ver hasta dónde puedo llegar. Sol en el agua es la película de mis sueños.

 

 

  • Formas parte activa del cine dominicano, ¿hacia dónde se dirigen los esfuerzos de este gremio?

 

Todos los esfuerzos ahora mismo están orientados a nuestra identidad. A diferencia de los primeros años de la Ley de Cine, en el que creo que la mayoría de proyectos se enfocaban en ser “internacionales” o  emular a producciones de fuera, hora es diferente. Los directores y directoras de mayor entrega y amor al Séptimo Arte en RD, se están enfocando en hacer películas que nos representen como país, nuestras realidades, costumbres, nuestra magia. Como dice el director, guinonista y productor dominicano José María Cabral: “cine con grajo”. Un cine de campo, de patio y de barrio, un cine que no niega lo criollo.

 

 

  • “Mis 500 locos” es un largometraje que evoca temas importantes sobre la salud mental, ¿cómo ha impactado tu vida tras participar en este filme? 

 

“La muda”, mi personaje en ese filme, me regaló la libertad de expresar mis emociones sin censura. Ese personaje en específico fue abandonada desde pequeña en un hospital psiquiátrico en los años de la tiranía trujillista. Suena triste, y lo fue, pero “La muda”, a pesar de todo, supo encontrar su felicidad, conservó su ingenuidad y buenas intenciones, eso sí, de inteligencia emocional no sabía nada (risas). Eso hizo que me permitiera sentir todo en pantalla y es algo que llevé a mi vida diaria, todas nuestras emociones son válidas. Las manejamos como mejor podamos, pero reprimirlas para mí no es una opción viable.

 

 

  • Tu cabello y sonrisa transmiten la esencia de una verdadera alma libre. ¿Cómo te definirías? 

 

Wow, ¡gracias! Este piropo me hizo el día. Sí, me considero un alma libre, que lucha todos los días por no sentirse en necesidad de encajar en ningún lado. Hacer mi propio molde. Soy sensible, abierta al cambio y amante de forjar conexiones interpersonales de todo tipo. Soy muy curiosa, me encanta probar cosas nuevas y sé cómo divertirme en todo lo que hago. Me apasiona hablar de ideas, empezar proyectos y salir siempre de mi zona de confort.

 

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