¿Confecciono, compro o alquilo mi vestido de novia?

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Por: Pamela Toribio Foto: Fuente externa 

 

Muchas sueñan desde niñas con su vestido de novias al punto de ser uno de los aspectos más importantes del gran día. En la búsqueda de ese diseño que transmita la personalidad de la novia surge la disyuntiva: ¿lo alquilo, lo compro o lo mando a hacer?

 

Para responder a esta pregunta entrarán en escena muchos factores: no solo la personalidad de la novia, sino también el tiempo de preparación que se tenga, así como el lugar y horario de la boda.

 

Conversamos con Carlota Sanlley de Novella, quien nos explicó que lo primero sería seleccionar cortes y siluetas que le gusten a la novia para, a partir de ahí, ir cerrando la selección. Un consejo que nos compartió la wedding planer es que se prueben vestidos de la forma deseada aunque su decisión sea hacerlo a la medida, así confirmarán con el espejo cómo lucen con ese corte.

 

La confección está reservada para las novias que tienen una idea muy clara y puntual de lo que desean, y aquellas que prefieren disfrutar de la emoción de ir viendo cómo ese diseño se va haciendo realidad sobre sus cuerpos.

 

En tanto, Mayi Suárez de Di Fiore, nos cuenta que justamente realizan una evaluación a la novia para definir si es candidata para comprar el vestido ya hecho o para mandarlo hacer, ya que todo dependerá de su nivel de exigencia y personalidad. “Confeccionar el vestido me parece una idea magnífica, pues se trata de una pieza hecha cien por ciento a tu medida, a tu estilo y lo más importante, totalmente exclusivo”. Aunque reconoce que lo más importante del vestido es que sea cómodo, que le permita a la novia disfrutar la fiesta. “Lo ideal es que sea un dos en uno, es decir, que se vea majestuoso para la ceremonia y relajado para la fiesta”.

 

Estilos transformables

Hoy en día los trajes son más de fiesta que de boda de princesa.  Todos esos diseños en crepe, chifón o ceñidos al cuerpo, son perfectamente transformables, ya sea quitándoles la cola, modificando las mangas o bordados o simplemente cortándolos. En el caso de Sanlley, su vestido de novia lo convirtió en el traje de la primera comunión de su hija, utilizando las aplicaciones de encaje sobre un gazar de seda.

 

El diseño del vestido siempre estará definido por el gusto de cada novia y por tal motivo las casas de novias más famosas como Pronovias o Rosa Clará, tienen una gran gama de diseños tanto para las más atrevidas como para las más conservadoras. Nuestro país también cuenta con diseñadores de renombre en materia de diseños de novias, dos de ellos son Luis Domínguez y Jusef Sánchez.

 

Lo principal antes de decidir si vas a comprar, confeccionar o alquilar, es pensar en lo que deseas hacer con el vestido luego de la boda, ya que muchas veces se convierte en una molestia dentro de tu armario. Mayi propone venderlo, empacarlo al vacío, guardarlo para hijas o sobrinas, o hasta para celebrar 10 ó 20 años casados, creando un diseño que incluya parte del vestido.

 

La compra del vestido, según Sanlley, es la parte más subjetiva de la boda. “Si nos vamos a lo objetivo, nadie gastaría tanto en un traje, pero son las emociones, la sonrisa que la novia extiende de oreja a oreja cuando se mide el ideal, lo que no tiene precio. Las que deciden comprarlo son las que desean estrenarlo, hacerle alteraciones especiales, adaptaciones o bien, desean conservarlo”, apunta.  Comprarlo tiene sus grandes beneficios, ya que hay opciones maravillosas, es más práctico, más rápido, y hay marcas con propuestas increíbles.

 

Ambas planners recomiendan no comprar el vestido con mucho tiempo de antelación, ya que luego van cambiando de opinión, y terminan con tres vestidos. “Cuando lo compres o decidas el diseño, no debe haber la más mínima duda. Siempre le digo a mis novias que si hay un ‘pero’, que lo dejen,  pues ese no es su vestido. Cuando te pones el que es, te da dolorcito de barriga, te engranujas de todo”, expresó  Mayi.

 

En conclusión, todas las opciones son buenas, todo dependerá de la personalidad y el presupuesto de cada novia.

 

Factor dinero

Las que son más prácticas prefieren alquilar el traje, pues piensan que después no querrán conservar el vestido, además, en términos de precio esta es una muy buena opción.  Algunas boutiques locales ofrecen la oportunidad de estrenar el vestido en exclusividad pagando un precio de alquiler más elevado para luego dejarlo disponible en la tienda, esto es una combinación muy interesante entre comprarlo y alquilarlo.

 

El factor precio muchas veces es determinante, pues hay novias que tienen muy buen gusto para el tejido y el diseño pero no disponen de los recursos necesarios para adquirirlo, entonces la opción de alquiler se convierte en su mejor aliada. Otras veces la decisión dependerá de si se sienten convencidas de que el vestido que se han probado es el que realmente las llena o no.

 

“En mi opinión, un vestido alquilado le quita la magia al día, debe ser algo nuevo para ese día tan especial, algo exclusivo para ti. Sin embargo, entiendo que aquí el presupuesto juega un papel importante, y eso se respeta”, expresa Suárez. Mientras, su homóloga, Sanlley, opina que cada vestido proyecta una imagen diferente en cada persona pues el físico de cada quien varía.  Es muy difícil determinar si un diseño en particular lo usó tal o cual persona a menos que sea un vestido de una celebridad que salió en todos los medios. “Mi propio vestido de novia lo usó mi mejor amiga y se veía totalmente diferente a mí, hasta el punto que cuando mi esposo la vio dijo que era el traje más lindo que había visto, sin recordar que era el que yo había usado en nuestra boda”.

 

 

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