En el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama les presentamos cuatro mujeres poderosas

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, Salud

Por Josué Alcántara Fotos Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama Fuente Externa

 

Fortaleza, resiliencia y, sobre todo, un llamado a no dejar pasar la salud por alto, porque en cuestión de meses el panorama puede dar un giro de 180 grados. Evelyn, Francis, Narcisa y Natalis nos llegan al corazón con sus conmovedoras experiencias de cómo ha sido su transitar en el camino del cáncer de mama.

 

 Mujeres Poderosas

Evelyn Alcántara

39 años

Evelyn se realizaba esa sonografía en los senos cada seis meses, y cuando se estaba haciendo la sonografía en su seno izquierdo el doctor le dijo que veía algo extraño que no le gustaba… “Yo nunca me di cuenta, no me dolía, no me molestaba, nunca tuve ninguna sospecha de que podía ser un cáncer, pero siempre me hacía la sonografía porque mi madre había muerto de cáncer hace 17 años”, nos cuenta Evelyn.

 

Cuando esos resultados llegaron, el cáncer era un tumor que ya estaba en etapa 3, a pesar de ser muy pequeñito.

 

“Yo sentí que desde ese momento el señor ya me estaba sanando, cuando llegó la prueba de la masectomía, ahí fue que el señor se glorificó y todos los tejidos vinieron sanos; me sacaron 14 ganglios del brazo y de las axilas y todos vinieron sanos libre de cáncer”, agrega. Dice, además, que está agradecida porque para ella eso fue algo milagroso, “porque yo le había dicho al doctor que cuando podía decir que estaba libre de cáncer, y él me dijo que hablamos en cinco años, y en menos de un año me dijo que ya estaba libre de cáncer”. Le dieron seis quimioterapias; después de la cirugía le querían dar 25 radioterapias, luego se determinó que no era necesario porque su cáncer era triple negativo.

 

“Mi esposo es como el motor que siempre está ahí para decirme que puedo, que soy una hija de Dios, que debo de levantarme y vivir. Estoy súper agradecida por la vida de mi esposo y por tenerlo siempre a mi lado”, concluye.

 

“El cáncer no duele, no molesta, hay que cuidar nuestro espíritu, cuidar nuestra alma, ser una mujer que refleje paz, confiada y que cada día debe vivirse como si fuera el último”.

 

 

Francis Marizán

46 años

“Nos explica que en su lado izquierdo de la cabeza está perdiendo cabello, por una radiocirugía que le hicieron hace un mes, porque tenía un nódulo en el cerebro. “Tengo una vida artística que defender, no digo que porque tengo cáncer debo dejar mi vida a un lado, el cáncer simplemente Dios lo permitió con un propósito, pero creo que Dios me quiere feliz, a pesar de todo. Aunque no es fácil pasar por este proceso, es posible. Es posible ser feliz”.Me diagnosticaron en el 2014; me estaba bañando, yo usaba una esponja, ese día no la utilicé, y me toqué el seno izquierdo en la parte de arriba, donde sentí una bolita muy superficial. Inmediatamente palpé esa bolita, me dije que eso no es mío… Me dijeron que tenía cáncer de mama en primera etapa, ductal infiltrante. Me hicieron la masectomía radical en el lado izquierdo, me dieron 12 sesiones de quimioterapia preventivas, no quedó cáncer, gracias a Dios, y por cinco años casi estuve libre de la enfermedad. Pero, ya casi cuando por fin toco la campanita, en el 2019 me diagnosticaron de nuevo cáncer de mama, en el lado derecho, éste vino con metástasis en los pulmones y en los huesos. Me tocaban seis quimioterapias pero solo pude recibir cinco porque el cuerpo no aguantó, me dieron radioterapia y quimioterapia paralelas y parece que eso hizo que el cuerpo se debilitara mucho… casi no lo cuento. En dos ocasiones hubo que internarme porque el cuerpo dijo ‘hasta aquí llegué’”, así nos cuenta Francis todo su proceso.

 

“La vida te pone momentos buenos y en ese mismo momento te traen otros no tan buenos que no te permiten disfrutar al 100% lo bueno que llega, pero sabes, que por lo menos, el momento llego. fluye con eso, disfrútalo, asume tu realidad, no te niegues a ella, y tócate para que esta noticia no te toque”.

 

 

Narcisa Guerrero

56 años

 

Narcisa se enteró en el 2018. “Yo iba a salir de donde trabajaba; fui a mi ginecólogo y le dije: doctor hágame un contó’, como yo le decía, en ese momento”. Él me dijo que ya yo había venido en agosto, a lo que le respondo que no iba trabajar más y no sabía si iba a tener seguro . “Hágamelo, le inisistí”, relata. Al momento de los resultados, el médico me dijo: “exactamente, es un cáncer maligno, agresivo y con ocho tumores”. Y cuando me hicieron todos los estudios, le explicaron que era de grado 4.

 

Fueron 98 quimioterapias y, dentro de esas hubo 36 muy fuertes porque eran cardiotóxicas, “hay personas que se mueren con la tercera, otras con la cuarta, porque dan paro cardíaco, y yo las pasé todas y desde esa fecha estoy batallando”, relata con orgullo.

 

Nos cuenta que posee otras complicaciones: “Tengo más enfermedades que se me han agregado, porque cuando iba por la quimio 72 me convertí en diabética; soy hipertensa, tengo deficiencia renal, casi no produzco sangre, ahora tengo gastritis y, para premio de consolación, me está creciendo entre el pulmón y el corazón un pequeño tumor que todavía no se define si es maligno o no, pero gracias a Dios seguimos respirando”, añade.

 

Dice que es fiel a su tratamiento y hace exactamente lo que el médico le dice, además se mantiene activa con sus emprendimientos. “Siempre estoy vendiendo ropa interior, pasteles, empanadillas… y me pongo a la orden de todo el mundo para que el que necesita algo yo ayudarlo. Claro, para lo que me dé,  porque los medicamentos son muy caros y no siempre tengo dinero”.

 

Concluye: “siempre le digo a todas las personas que conozco que se toquen para que no le toque y que siempre tengan fe, que lo mejor en la vida es tener confianza en Dios y una sonrisa”.

 

Muchas veces el cáncer no es que mata, lo que te mata es la depresión, y la fe no la pueden perder y siempre “Tócate para que no te toque”.

 

Natalis Matos

50 años

Estaba con mi esposo, mirando las noticias y, empiezo a palparme los senos, cuando noto un bultito, una pequeña bolita, como le decimos”, empieza su relato Natalis.

Se dirige al hospital, donde le hacen unos estudios, y arroja como resultado un cáncer agresivo en etapa 3. “Fue terrible, muy terrible. Mis niños estaban pequeños y me agarré de Dios y yo dije: ¡Dios me ama mucho! Y vamos a salir adelante, y así mismo ha sido.

 

A mi niña le tocó muy fuerte, las amiguitas le decían: ¡Ay, tu mamá se va a morir!, Y yo le decía ‘tranquila, que eso es un proceso que pasa’.

 

Estamos dentro del margen siempre, lamentablemente el CA15-3 no baja, pero estamos bien, gracias a Dios”, nos dice.

 

Fueron 24 quimios, “fue terrible la primera vez, me puse nerviosa, náuseas, mareo”. Nos cuenta que en un momento, cuando le dieron la quimio estuvo pelona, como dicen, no había pelo por ninguna parte, “todo se va como se fue el cáncer, gracias a Dios”.

 

“Después del cáncer uno ama la vida mucho más y a la familia también. “Cuídense y sean felices, tengan mucha fe que Dios nos ama”.

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