Padres tóxicos, ¿realidad o mito?

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Por Bianca Melo, psicóloga clínica, terapeuta individual y familia / Directora del centro Resiliencia / @biancamelo.ma Foto Fuente externa 

 

Este martes 01 de junio se celebra el Día Mundial de las Madres y  Padres, declarado así por las Naciones Unidas con el propósito de reconocer la labor que desarrollan dentro de la familia y honrar ese trabajo en todo el mundo.

Una de las frases más popularizadas ha sido “no existe un manual para ser padres”, lo cual no puede ser más cierto, pero los tiempos han cambiado y cada vez existen más herramientas útiles para hacer un mejor trabajo criando a nuestros hijos. Conversamos en esta edición de mayo para nuestra revista impresa con la psicóloga Bianca Melo, quien nos revela datos muy importantes sobre 6 tipos de paternidad tóxica que debemos evitar a toda costa.

 

Si pensamos en la crianza es probable que nos llegue a la mente progenitores que se ocupen de sus hijos, que busquen protegerles y estar ahí para ellos en los momentos en que les necesiten. Sin embargo, existen quienes ejercen la maternidad y paternidad de forma desacertada, algunos buscan cubrir tantos espacios en la vida de los hijos que los absorben de presencia y hay quienes con su trato les maltratan, invalidan o causan una herida de abandono.

 

1. Controladores

Son quienes crían desde el control y la manipulación. Estos padres quieren influir en la vida del hijo o hija sin medir ningún tipo de consecuencias. Independientemente de la edad que tengan sus hijos, son incapaces de confiar en ellos y sus decisiones, se ofenden si no se las considera para alguna iniciativa. Critican, condicionan y reducen el amor dependiendo de si son incluidos o no en las resoluciones. Detectan las vulnerabilidades para llevarlos a su propio terreno.

 

2. Abusivos 

Emplean la violencia como método de crianza. Tienen baja tolerancia a la frustración y descargan en sus hijos sus propias frustraciones. Hay quienes abusan con sus palabras, otros con golpes físicos, maltrato emocional, abuso sexual o negligencia. Obligan a sus hijos a comportarse de cierta manera sin considerar sus necesidades. Utilizan la burla y los gritos para comunicarse. Les cuesta pedir perdón y asumir la responsabilidad de sus errores, y justifican el maltrato con frases como: “Lo hago porque es lo mejor para ellos” o “Una pela a tiempo ahorra dolores de cabeza”.

 

3. Culpabilizadores

Utilizan el chantaje emocional para manipular a sus hijos. Se trata de padres y madres que no asumen la responsabilidad de sus propias vidas, tienden a ser desorganizados en cuanto a lo económico y se respaldan de sus hijos para que estos cubran sus necesidades. Critican y desaprueban las decisiones de sus hijos.

 

 4. Salvavidas 

Invalidan a sus hijos en el sentido de que no les permiten cometer sus propios errores y aprender de ellos. Por lo general se trata de padres codependientes que centran su vida en la vida de sus hijos. Pueden ver como amenaza a cualquier persona que entre en contacto y se vuelva importante para sus hijos. Pueden vivir como una desgracia la independización y diferenciación de estos.

 

5. Conectados o ausentes en vida 

Estos padres no se involucran en la vida escolar, ni cubren las necesidades emocionales de sus hijos. Están emocionalmente indisponibles. Son los padres de los hijos floreros porque los utilizan como adornos para los encuentros sociales. Con frecuencia utilizan a las nanas como sustitutas de su rol. Su prioridad son sus logros, están orientados hacia el éxito profesional y la adquisición social y económica. Compensan el tiempo y la ausencia con cosas.

 

6. Egoístas

Solo piensan en ellos mismos, no tienen la capacidad de empatizar y todo cuanto hacen es en busca del beneficio propio. Son fríos y calculadores, en ocasiones incluso vengativos; van a recordar si les diste un buen regalo del día de la madre o del padre, de lo contrario el día de tu cumpleaños te lo harán saber con un sarcasmo que hiere. No se van a poner en una postura de desventaja, siempre elegirán ganar pudiendo incluso entrar en competencia con su hijo. Tienden hacia la inmadurez emocional, y por lo general, tienen baja tolerancia a la frustración y conductas infantiles.

 

Si te identificas como padre o madre con alguno de estos patrones este es un buen momento para comenzar a cambiar esta forma de relacionarte con tus hijos, nunca es tarde para comenzar a hacerlo de manera asertiva y adecuada. Si te identificas como hijo o hija de un padre tóxico es momento de poner límites sanos para que no te siga afectando la forma de relacionarte ni que sigas participando de dinámicas tóxicas.

 

El reconocimiento y la aceptación son los primeros pasos para asumir un cambio.

 

 

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