Hablemos de propiedad intelectual

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Por Alexandra G Roca Foto Fuente externa 

La propiedad intelectual es un derecho, por esto en 1967 se creó la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI); un organismo especializado del Sistema de Naciones Unidas, con la firma de la Convención de Estocolmo.

Este termino se refiere a proteger el producto del intelecto humano, sea en los campos científicos literarios, artísticos o industriales. Laura Castillo Sepulveda (@lauravcastillo), Abogada y socia en Innventiva Espacio Legal nos guía a través de las leyes de nuestro país para que tengamos una noción más acertada sobre la misma y podamos cuidar y defender nuestras creaciones, en tiempos donde todo parece ser de todos, y nada de nadie.

¿Qué es propiedad intelectual? La propiedad intelectual es la rama del Derecho relacionada a las creaciones humanas. Esto son creaciones artísticas, literarias, inventos, diseños así como marcas y signos utilizados en el comercio. Gracias a estos derechos, el autor de una obra (desde una coreografía hasta una aplicación web), el inventor, diseñador y propietario de una marca, gozan de exclusividad sobre sus creaciones. La propiedad intelectual se divide en dos ramas: i) el derecho de autor, que protege las obras artísticas y literarias y ii) la propiedad industrial, que protege las marcas, nombres comerciales, lemas, indicaciones geográficas, denominaciones de origen, patentes, diseños industriales y modelos de utilidad.

¿Qué falsas creencias hay sobre estas? Me parece que la propiedad intelectual es una rama muy subestimada por los emprendedores. No todos entienden cuan importante es el valor de sus creaciones, tanto para el Estado, como para el consumidor y sobre todo, para sus propios negocios. Muchos no registran sus marcas o no las registran correctamente, dejando fuera algunos de sus productos y/o servicios. En esta era digital hay muchos proyectos que no están siendo protegidos bajo la falsa creencia de que son sólo ‘una cuenta de Instagram’ o ‘un Podcast’ o ‘un masterclass en pañales’. La realidad es que si es un producto o servicio que pones a servicio de los consumidores, debes registrarlo para gozar de la exclusividad y tener garantía de que ese nombre que te identifica y por el cual tu ‘tribu’ te distingue, es realmente tuyo.

¿Realmente se respeta en el país? Cuando el autor, el inventor o el titular de la marca accionan, sí se respeta; ya que las autoridades de ONAPI, de Aduanas, y el Poder Judicial, cuentan con un personal especializado en el área y con Leyes que deben cumplir. No obstante, en lo que respecta al aspecto privado, esto es entre los mismos artistas, diseñadores, inventores y empresarios, aun queda mucho por educar en aspectos de propiedad intelectual. De hecho, es por sus incumplimientos que las autoridades del Estado y los abogados que nos dedicamos a la propiedad intelectual, trabajamos día a día en casos de infracción y falsificación.

¿Qué nos falta por mejorar? Definitivamente el respetar el trabajo ajeno es un que debe ser trabajado. Diariamente vemos marcas falsificadas; fotografías, diseños, pinturas, canciones, que son replicadas o utilizadas sin autorización de su autor.

¿Cómo hacemos valer nuestra propiedad intelectual? Primero registrándola y luego accionando cuando nos percatamos de usos inapropiados.

¿Todo el mundo puede registrar algo? Claro que sí. Todos el que ha desarrollado un invento o diseño novedoso puede solicitar el registro de una patente o diseño industrial. De igual modo, quien emprenda un nuevo proyecto de productos y/o servicios puede solicitar y obtener el registro de su marca, nombre comercial y lemas. Ciertamente, debe cumplir con los estándares de la Ley para poder obtener el registro.

Asimismo, todo el que ha creado una obra artística o literaria es titular de un Derecho de Autor desde el momento mismo en que lo crea. Es importante resaltar que los derechos de autor, contrario a los mencionados anteriormente, no requieren de un registro para ser protegidos. De este modo, las canciones, libros, películas, entre otros, están protegidos aun sin  ser registrados. No obstante, en caso de que surja alguna infracción donde se dispute quien es el autor de una obra, se entenderá que es quien tenga algún título de prueba hasta que se pruebe lo contrario. De ahí la importancia de también registrar estas creaciones.

¿Cuál es el proceso? Cada figura tiene su proceso y tiempos específicos. Pero en general, los signos de comercio (marcas, nombres, lemas, etc.) y las invenciones, se tramitan por ante la ONAPI. Pasan por un examen de forma y fondo, de ser aprobadas pasan a ser publicadas para oposición por parte de terceros. Si nadie se opone, la ONAPI emite el Certificado de Registro.

En el caso de los derechos de autor, se tramitan por ante la ONDA y no se someten a ningún análisis ya que como mencionaba el derecho inicia desde la creación de la obra. Si debe tomarse en cuenta que en caso de disputa entre obras, se evaluará si la obra es realmente original. También los artistas deben saber que existen plataformas digitales como WIPO Proof, Safe Creative y afines, te otorgan una fecha cierta que permite encriptar las informaciones de la creación. Esto es importante porque en casos de plagio se entiende, hasta prueba en contrario, que la obra es de quien posee el título.

¿Qué institución regula la propiedad intelectual? Los derechos de autor en la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) y las marcas, nombres e inventos en la Oficina Nacional de Propiedad Industrial (ONAPI).

¿Por qué es importante la propiedad intelectual? Es de suma importancia porque con ella tenemos la seguridad de que nuestra creación, nuestra marca, nuestro invento, es realmente nuestro. Los derechos de propiedad intelectual nos otorgan un derecho de exclusividad con el que sólo nosotros podemos hacer uso de ellos; en caso de que terceros quieran utilizar lo que hemos creado, pues deben pedir autorización y si gustamos podemos concederle una licencia a cambio de una remuneración. Lo mejor es que si no nos piden autorización, podemos accionar legalmente en contra de esa persona o empresa. El hecho de que el propietario del derecho gozará de exclusividad y podrá generar ingresos por ello, le sirve de incentivo para crear cosas nuevas.

Es sin dudas, un catalizador de la innovación y esto hace que cada vez nos dirijamos a un mundo más tecnológico con soluciones efectivas a problemas sociales, culturales, económicos y hasta políticos.

¿Cuál es el ámbito donde más se usa y donde menos? La propiedad intelectual está en, literalmente, todo lo que hacemos y todo lo que nos rodea. Si dormimos, estamos en una cama, con un aire acondicionado, un abanico, una televisión, los cuales son todos inventos que están o estuvieron patentados y además poseen una o varias marcas registradas. Además, si encendemos la televisión observamos películas, series, escuchamos canciones, vemos videos, todos estos protegidos por Derecho de Autor. De igual modo, en la ropa que utilizamos encontramos marcas registradas, dependiendo la pieza puede tener diseños industriales registrados e incluso patentes. Vemos propiedad intelectual hasta en la agricultura, a través de semillas de variedades vegetales, drones para regar agua y abono, aparatos que permiten a los agricultores saber los tiempos de cosecha, entre otros.

Es imposible encontrar o citar un ámbito en el que no se use o se use menos la propiedad intelectual. Esto nos da certeza de la importancia del área para la economía y los negocios.

¿Cinco cosas a tener en cuenta antes de registrar algo? En el momento en que se están creando nuevos proyectos recomiendo 1) que se inclinen por nombres realmente diferentes, distintivos, lejos de ser descriptivos o genéricos para que puedan ser registrados. 2) Tener al menos 2 o 3 opciones y realizar una búsqueda acompañado de un abogado experto en propiedad intelectual que pueda determinar si el nombre que se quiere está disponible en la base de datos de la ONAPI o de la oficina de marcas del país donde quiera comercializar. Para las invenciones, es preciso hacer una búsqueda en un buscador de patentes para saber que nuestro invento no se encuentra en ninguna parte del mundo. 3) También realizar una búsqueda en el buscador de la DGII, Google, Instagram, para estar seguros de que no hay otro negocio similar al nuestro con el mismo o parecido nombre. 4) No compartir las informaciones de nuestro proyecto antes de solicitar el registro; en caso de que sea compartido con terceros, firmar acuerdos simples de confidencialidad. 5) Por último, por experiencia reciente, tomar en cuenta que hasta que no contamos con el certificado de registro, el derecho aun no es nuestro. Así que recomiendo ser pacientes. Una vez se somete la solicitud, esperar el certificado de registro antes de lanzar el proyecto ya que un tercero puede aprovecharse del plazo de oposición para retrasar o impedir tu registro.

Más sobre Laura Castillo Sepulveda:  Posee una maestría en Derecho y Globalización, con enfoque en Propiedad Intelectual, Derecho Comercial Internacional, Gobernanza Corporativa Global y Arbitraje Comercial Internacional, de la Universidad de Brístol, Reino Unido. Fungió como Directora del Comité Editorial del Grupo de Estudiantes de Derecho de la Universidad Iberoamericana, y actualmente es miembro del Consejo Editorial de The Global IP Matrix, revista británica con alcance internacional. Es miembro de los comités de Educación y Derecho de Autor de la Asociación Dominicana de Propiedad Intelectual (ADOPI) y del Comité de Amicus Curiae de la Asociación Internacional de Marcas (INTA).

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