La Covid-ejecutiva del nuevo mundo

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Por Margarita Báez, especialista en Gestión de Calidad y Mejora Continua Ilustración Shutterstock

El 2020 fue el año de la reinvención. Aunque para la mayoría de los profesionales activos, el escenario no estuvo continuamente cargado de momentos color rosa, para otros significó la llegada de nuevos proyectos, promociones y con ellas, nuevos retos. Conozco mujeres, gladiadoras al fin, cuyas experiencias podrían servir de casos de estudios muy interesantes: todas recibieron la maravillosa oportunidad de encaminarse hacia el mayor desafío profesional que jamás pudieron imaginar alcanzar: ser líder de equipo durante pleno apogeo de la pandemia. Un reto importantísimo que, a pesar de asumirlo con total compromiso, solo pudieron desempeñar durante pocos meses. ¿Por qué? ¿Cómo? Te comparto es estas líneas las respuestas a estas vivencias como parte de la nueva generación de mujeres en posiciones de liderazgo.

La Covid-19 no solo es un virus que afecta a nuestro estado de salud físico, también ha jugado un impacto importante en nuestra forma de sentir, percibir y empatizar con las demás personas. Ocupar una posición estratégica dentro de una organización en medio de esta crisis, quizás tu primera gerencia al mando de recursos multidisciplinarios, siendo hija, esposa y madre puede ser sencillamente caótico y a la vez precioso. Los primeros meses tal vez se conviertan en la viva representación de un combate en el Coliseo Romano: reuniones interminables, el tener que aprender a conocer a los colaboradores por medio de una cámara, trazar objetivos claros sin haber creado la confianza con el equipo, y lo más difícil: empatizar con sus necesidades particulares. Es que esto ha significado una total revolución a nuestra manera de empoderarnos y sobrellevar los impedimentos del día a día. El proceso de conversión y adaptación de un modelo de trabajo tradicional a teletrabajo y la dinámica que se instaura para gestionar la operación en situaciones como la actual, es determinante para minorizar los riesgos ante posibles desviaciones y nuevas crisis laborables.

No me cabe duda, las ejecutivas nacientes en el 2020 han recibido un curso intensivo de liderazgo en valores, inteligencia emocional, transformación, gestión de resultados, agilidad estratégica y construcción de equipos eficientes.

Lo que no aprendimos tal vez en los cuatro años de carrera universitaria y los posteriores meses de especialidad, lo hemos tenido que asimilar en pleno campo laboral en tan solo semanas.

¿Desventajas? No todos tenemos la capacidad de encontrar un balance entre lo laboral y nuestra salud mental. Resulta imprescindible clarificar nuestros propósitos profesionales y darnos cuenta de una realidad trascendental: la misión de todo líder es procurar construir y mantener equipos proactivamente felices, no abultar una maquinaria de recursos con el peso del descontrol, reprocesos, desperdicios y objetivos inalcanzables. Es factor fundamental para las nuevas líderes de 2021, precisamente, detectar oportunamente ese balance que ayudaría a alcanzar el éxtasis profesional: la jornada laboral debe ser lo suficientemente sostenible en el tiempo y compatible con los demás roles que asumimos como entes sociables.

En tal sentido, a ti mujer empoderada y que tienes como meta obtener este año un cargo de mayor relevancia en la pirámide y estructura organizacional, te comparto algunas herramientas que te ayudaran a tomar una decisión de manera más asertiva sin tropezar en el intento:

  1. Antes de postularte para la posición, analiza tu situación actual y evalúa los motivos por los que quisieras obtener este crecimiento. El factor dinero suele ser determinante, los altos mandos en sí resultan ser los más seductores por sus índices de remuneración ajustado a un paquete de beneficios bastante atractivo. Sin embargo, no te dejes cegar, visualiza el trasfondo de las responsabilidades que estarías asumiendo y plantea en perspectiva con tu realidad actual, el tiempo que estarás dedicando a estas nuevas tareas. Este es el punto más crítico pues definirá el porvenir y éxito de tu decisión.
  2. Si has escuchado la frase: “El dinero no compra la felicidad”, este es el mejor escenario para demostrarlo. Interioriza las siguientes preguntas:
  • ¿Están estas responsabilidades verdaderamente alineadas a mis expectativas profesionales?
  • ¿Me permite esta posición dedicarme a una línea de conocimiento que me gusta y en la cual me interesa evolucionar?
  • ¿Son compatibles estas responsabilidades con mi actual dinámica familiar y personal?
  • ¿Puedo tomar acción dentro de mis demás roles y realizar los ajustes necesarios en el hogar para facilitar una dedicación adecuada basada en el tiempo y esfuerzo que requieren estas nuevas responsabilidades?
  • ¿Garantiza este nuevo rol mi felicidad laboral?
  1. Siéntete segura de preguntar durante la entrevista sobre las medidas que ha implementado la empresa que promueven ese balance emocional entre sus colaboradores. Si es posible, investiga con alguna referencia cercana el ‘modus operandi’ de la empresa para que tengas la oportunidad de evaluar si te sientes identificada con su quehacer.
  2. Marca tu estilo de liderazgo desde el día uno. La seguridad con la que emprendes tu nueva etapa profesional te ayudará a proyectar tus cualidades y habilidades a un nivel menos riesgoso ante una potencial desmotivación o situación no favorable.
  3. Si es tu primera gerencia o dirección, diseña un esquema de toma de decisiones basada en la experiencia compartida. Tus colaboradores serán tus aliados más importantes.
  4. Aplica la creatividad y enfatiza la confianza entre los miembros del equipo. Ya sea que estés trabajando a distancia o desde la oficina, la situación en la que vivimos demanda que estemos “más cerca” y que podamos sincronizar las necesidades del negocio con las expectativas de los recursos humanos.
  5. Establece reuniones de seguimiento semanales con cada colaborador, no necesariamente para puntualizar en su desempeño, sino entender y profundizar en sus preocupaciones. Ya sea que manejes un equipo de cinco, 40 o más personas, llegarás a considerar estas sesiones las más valiosas y sobre todo proactivas. Los famosos ‘one to one’ nunca pasan de moda, son tan esenciales como siempre pues crean un impacto significativo y duradero en medio de la crisis. Además, el aprendizaje no para.
  6. Si todavía no aprendes a decir “NO”, intenta algunos tips antes de aceptar otra reunión y llenar tu agenda del día. Identifica tus palabras claves para declinar sutilmente reuniones innecesarias y cuyos objetivos no están claramente definidos en la invitación. La “reunionitis” es un síndrome real dentro de algunas organizaciones que ha existido por décadas.
  7. Sobre todos los puntos anteriores, diseña una planificación a conciencia y llevadera, que contemple tus tareas tanto en lo laboral como lo personal y programa tu semana siguiendo tiempos justos y flexibles, sin olvidar un espacio a los imprevistos que puedan surgir. En otras palabras, acomoda tu agenda a tus prioridades, nunca viceversa.

Puedes seguir a la experta en @margaritabaezr

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