¿Puede la improvisación ser beneficiosa?

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De seguro te ha sacado de apuros en determinado momento, pero no siempre podemos confiar en ella a ojos cerrados. Te decimos los pros y contras de querer siempre contar con ella.

Texto: Leandro A. Sánchez   Foto: Fuente externa

 

Si algo nos ha dejado claro la actual crisis del COVID-19 es el poder que tiene el reinventarnos. Sólo quienes que lo entendieron han podido mantenerse a flote en estos tiempos de incertidumbre. Incluso, algunos lo han asumido como una gran oportunidad para comprender lo que sí y lo que no en sus vidas, especialmente en el lado profesional. Pero ojo, esto no es lo mismo que el improvisar, aunque tengan ciertas similitudes. Pues el hecho de reinventarse “tiene lugar cuando una persona ha de enfrentarse a un cambio importante en su vida o su entorno, negativo o positivo, que suele ocurrir de forma inesperada”, explica el coach motivacional Erick Andújar, mientras que improvisar “es la capacidad del ser humano de afrontar los acontecimientos conforme se presentan, sin una planificación previa; es algo del momento”, sostiene.

Lo que sí podemos afirmar es que la improvisación es enemiga del perfeccionismo, de aquellos que deben tener el control de todo para sentirse bien consigo mismos. Sin embargo, el especialista explica que con esto se privan de disfrutar la vida al máximo, procurando que todo esté en orden. Por eso se habla del arte de improvisar, ligado a la muy de moda inteligencia emocional. Claro, hay que tener cuidado, porque tampoco se trata de vivir al azar ni actuar impulsivamente, más bien, con sabiduría.

Andújar manifiesta que la clave de todo esto reside en el hecho de improvisar en el momento oportuno y en aspectos de la vida que puedas darte el lujo de hacerlo porque entiendes tienes las herramientas para “quedar bien”, como suelen hacer los músicos. Por el contrario, “en algunos casos podría resultar un gesto de irresponsabilidad, por ejemplo, en la presentación de un exámen, en una entrevista de trabajo o en cualquier otra prueba que requiere de preparación previa y mucho esfuerzo”, afirma, destacando que las personas que tienen capacidad de improvisación son quienes se adaptan a las circunstancias y afrontan los cambios de manera positiva.

Tener la capacidad de improvisar nos puede salvar de un apuro. Por ejemplo, si un actor se queda “en blanco” sobre el escenario, necesita improvisar para salvar el guion.

A todo esto, es importante recordar que no podemos olvidarnos de la organización, pues seguramente no alcances tus metas. En cambio, Andújar recomienda que con frecuencia, en medio del camino hacia la cima debemos improvisar para ajustar dicho plan de acción a la realidad de los hechos, resaltando que para esto se necesita preparación, saber de lo que se está hablando o haciendo.

 

 

 

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