Los más recientes hallazgos sobre la nicotina

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Por Pandora RD Foto Fuente externa

Científicos y expertos en la salud pública y el control del tabaco están resaltando la necesidad de que 1.100 millones de fumadores, y millones de adultos que han hecho el cambio de fumar, accedan a productos de nicotina más seguros y regulados, tal como los vaporizadores (cigarrillos electrónicos), snus sueco, bolsas de nicotina y productos de tabaco calentado, un enfoque denominado reducción de riesgo del tabaco.

Este año, el séptimo Foro Mundial anual sobre la Nicotina (GFN), la única conferencia internacional centrada en el papel de los productos de nicotina más seguros en la reducción de los daños relacionados con fumar, una conferencia en línea gratuita (jueves 11/viernes 12 de junio) debido al COVID-19.

Treinta expertos hablaron sobre una gran variedad de temas relacionados con la nicotina, incluyendo la evidencia más reciente sobre la interacción entre la nicotina, fumar y el COVID-19; el impacto de las atribuciones erróneas, deliberadas y continuas de la llamada crisis de lesiones pulmonares ‘EVALI’ al vapeo de nicotina en lugar del THC ilícito; los pánicos morales por las bajas tasas de vapeo en los jóvenes que tienen prioridad sobre la salud de millones de fumadores y vapeadores adultos y el efecto de la Gran Filantropía en la salud pública mundial.

Fumar es la principal causa individual de enfermedades no transmisibles (ENT). Mata a la mitad de todos los que fuman. El estudio de la Carga Global de las Enfermedades estima que fumar representó directamente 7,1 millones de muertes prematuras en 2017, con otros 1,2 millones de muertes atribuidas al humo de segunda mano.

Por décadas se ha sabido que es la quema de tabaco y la liberación e inhalación de humo lo que causa enfermedades. La nicotina por sí misma no es un carcinógeno. El Real Colegio de Médicos del Reino Unido reconoció en un informe de 2016  que “es probable que cualquier peligro a largo plazo de la nicotina tenga una consecuencia mínima con relación a las asociadas al consumo continuo de tabaco”.

Si bien los esfuerzos para controlar el tabaco dirigidos por agencias internacionales como la OMS han reducido las tasas mundiales de fumadores, queda mucho por hacer. El 80% de los fumadores del mundo viven en países de ingresos medios y bajos, los menos capaces para implementar medidas de control del tabaco y los sistemas sanitarios menos capaces para hacer frente a la carga de morbilidad de fumar.

Muchos fumadores pueden dejar de fumar solos o con terapias de reemplazo de nicotina (TRN). Muchos no pueden, o no pueden acceder o pagar la TRN. Los productos más seguros de nicotina, cuando están disponibles y son asequibles, como el vapeador y el snus, ofrecen a los fumadores más opciones para dejar el tabaco combustible.

El control internacional del tabaco funciona con criterios prohibicionistas, a pesar de que los enfoques de reducción del daño se han integrado con éxito en la respuesta a muchas otras cuestiones de salud pública desde la década de 1980.

El director de la conferencia del GFN, el profesor Gerry Stimson, profesor emérito del Imperial College de Londres y ex profesor honorario de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, dijo:

“La reducción de los daños causados por el tabaco es una buena salud pública. Comienza con la gente que importa, gente que fuma, y gente que ha cambiado a una alternativa seleccionada, y fomenta y alienta el cambio. La reducción de los daños causados por el tabaco no es contraria al control del tabaco; debería formar parte de ella.

“Actualmente, entre los obstáculos que impiden la adopción generalizada de la reducción de los daños causados por el tabaco se encuentran las grandes fundaciones filantrópicas estadounidenses con una visión miope del control del tabaco, que crean divisiones donde no deberían existir, y las organizaciones internacionales aferradas a una visión estrecha de lo que define el éxito. La comunidad mundial de la salud pública debe desarrollar una mayor ambición sobre lo que se puede hacer, así como una dosis saludable de compasión por las personas que viven con las consecuencias de la falta de acción, de las cuales alrededor de siete millones morirán este año”.

El profesor David Sweanor, del Centro de Derecho, Política y Ética de la Salud de la Universidad de Ottawa, es uno de los oradores en GFN. En su calidad de abogado, desempeñó un papel decisivo en la regulación de los productos de tabaco y en las demandas contra las compañías tabacaleras. Dijo:

“Los consumidores de muchos países, entre ellos Suecia, Noruega, Islandia y ahora Japón, han demostrado que se pasan a las alternativas diferentes a los cigarrillos cuando tienen la opción de hacerlo. ¿Imagina lo que sucedería si la gente tuviera acceso a una amplia gama de alternativas de bajo riesgo a los cigarrillos, si obtuviera información sobre el riesgo relativo y si se condujera hacia esas opciones a través de una regulación inteligente y proporcional al riesgo? La oportunidad que tenemos es cambiar fundamentalmente el curso de la historia de la salud pública, relegando los cigarrillos al cenicero de la historia”.

Por lo general, el GFN se financia únicamente con las tasas de registro. Este año, se ofrece de forma gratuita y los organizadores corren con los gastos. El evento tiene una política de puertas abiertas. Participan consumidores, autoridades responsables, académicos, científicos y expertos en salud pública, junto con representantes de fabricantes y distribuidores de productos de nicotina más seguros. Los organizadores del evento consideran que el diálogo y la participación estratégica de todos los interesados que participan en el consumo, el control y la producción de tabaco y nicotina es la única forma de lograr un cambio verdadero y sostenible, tanto en las prácticas de la industria como en los resultados de salud pública relacionados con fumar.

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