10 lecciones del Último baile

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Por Alexandra G Roca Foto fuente externa 

Para alguien que no tiene una cultura del deporte arraigada, que sus conocimientos se limitan a ‘’cultura general’’, y que conoció a Michael Jordan (MJ), primero por la moda (los famosos Jordans de Nike) y luego por la película Space Jam (1996), The Last Dance, la nueva serie documental de Netflix ha sido tremenda sorpresa.

El astro de la NBA, la historia detrás de su crecimiento, la estrella del Dream Team, Michael Jordan cuenta, en primera persona, cómo se convirtió en la sensación de los 90, derribando cualquier barrera que tuvieran los deportes, y convirtiendo al baloncesto en cultura popular.

La verdad que 10 resultan pocas, para todas las lecciones que nos deja esta serie, pero tratamos de resumirlas.

  1. Vuelas tan alto como lo desees. Michael Jordan no era el más alto de su equipo, ni el que tenía mejor musculatura, sin embargo se convirtió en el mejor jugador de la época, sus condiciones físicas nunca fueron un obstáculo para él. 
  2. El equipo no lo conforma una persona. Jordan conocía las capacidades de su equipo y confiaba en sus talentos y arduo trabajo, sobre todo de Dennis Roman y Scottie Pippen, sin embargo debió aprender a ser realmente un team player, y entender que él no siempre iba a ser el que encestará el punto final. Al final Jordan cultivó la filosofía de que que el objetivo era estar enfocados, jugar y ganar.
  3. ‘’Empuja barreras y encontrarás libertad’’. Si algo MJ sabía era dar la milla extra, no conformarse con hacer las 12 repeticiones que le pedía su entrenador, pero llevarlas a 20.
  4. Sé tú. La reina del pop, Madonna tuvo un breve romance con Dennis Roman, el ‘’excéntrico’’ del Dream Team, quien por muchos fue rechazado y encontró un lugar junto a los atletas más reconocidos de la década de los 90. En su momento, la cantante le aconsejó a Roman que definiera quien el deseaba ser en la vida y no permitiera que los otros le dijeran quien debía ser.
  5. El líder da el ejemplo. Jordan nunca se limitó a saber que era el mejor y dar ordenes, sino que predicaba con el ejemplo. Sus compañeros sentían que si no daban lo mejor de sí, pues no debían estar ahí al ver que MJ se exigía a si mismo igual o más que a los demás. En su cabeza no existía un buen juego, debía ser perfecto y punto.
  6. Reconocimiento. Jordan siempre reconoció los atributos de los demás lo que aumentaba la confianza de su equipo y mejoraba el juego. De igual forma era un jugador asequible a pesar de ser endiosado. En el documental, la estrella fenecida a inicios de este año, Kobe Bryant expresó que lo que él podía dar en la cancha era porque Michael se lo había dado a él.
  7. Lo bueno no llega rápido. No importa cuánto se esforzaran, ni que tan bueno fuera el equipo, su primer NBA Championship lo ganaron después de siete años en la cancha, y fue por su enfoque, dedicación y determinación de ser mejor cada día.
  8. Respeto y coherencia. Michael Jordan inició su contrato con Nike antes de las Olimpiadas del ’92. Cómo era de esperarse, ganaron medalla de oro contra Croacia. El uniforme establecido para recoger las medallas había sido confeccionado por Reebook, por lo que MJ se negó a lucir el logo de la competencia de su marca aliada. Busco la manera y lo hizo de una forma respetuosa y poco controversial, lució hasta patriótico pues lo colocó la bandera de los Estados Unidos por encima de su hombro de forma que el logo no se viera.
  9. Fidelidad. Jordan mostró lealtad ante su entrenador Phil al estar dispuesto a dejar su carrera con los Bulls si Phil no estaba en el equipo. Así mismo le fue fiel a sus raíces y a su familia, al siempre hacerlos parte de su toma de decisiones.
  10. Antes de decir no, escucha. Las propuestas no son garantías ni ataduras, antes de negarte a una, escúchalas. Si no fuera por la mamá de MJ que lo hizo ir al peach de Nike, estos nunca hubieran firmado contrato, porque la estrella del basketball estaba negado a escuchar lo que la empresa tenía para ofrecer.

Michael Jordan nos enseña la formula del éxito en The Last Dance, y no se la inventó él, es la que aplican grandes leyendas desde Steve Jobs, Beyoncé, Barack Obama, y la lista puede continuar… El éxito llega por la perseverancia, por la sed de quererlo, y trabajar para obtenerlo. Jordan se planteaba metas y las superaba, las excusas no eran para él. A pesar de que, como todos, podía tener días buenos, y otros no tanto, seguía dando lo mejor de sí. Las caídas lo hicieron resurgir con más fuerzas, nunca esperó una palmadita en la espalda, ni que nadie le tendiera la mano, para pararse y seguir adelante.

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