Lo que aprendí escuchando… El Club de las 4 AM

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Por Alexa Muñoz

Es un podcast para mamás, pero yo todavía no lo soy. ¿Qué les digo? ¡Me enganchó!

Cuando comencé a incluir podcasts como parte de mi rutina diaria, El Club de las 4 AM fue el primero que escuché y se convirtió en mi despertar de todos los lunes junto a sus locutoras, Mónika Leschorn (madre de Milo, Galo y Luka), Ámbar Luna (madre de Matteo), y Nicole Rizik (madre de Javi y Milo, mejor conocida como @mamipulpord.

La maternidad siempre me ha parecido un reto fascinante, pero hubo un momento en mi vida en el cuál me convencí de que los niños no eran lo mío. Salir de una relación tóxica y encontrar un verdadero compañero me devolvió la ilusión que necesitaba para conectar nuevamente con mi lado maternal . Y cuando comencé a escuchar a estas madres hablar de sus experiencias me vi completamente cautivada.

Desde temas desgarradores como el duelo, hasta otros de mucho aprendizaje como la crianza positiva, El Club de las 4 AM me ha dejado lecciones increíblemente valiosas. Aquí les comparto cinco de ellas.

  1. No existen madres perfectas, pero eres exactamente la madre que tu hijo necesita”. Cuando pensaba en cómo sería yo en el papel de mamá, me imaginaba como una combinación entre Kim Kardashian y Michelle Obama. Es decir, súper fabulosa y siempre lista con un blowout perfecto, maquillaje on point y mis pequeños (en mi cabeza más de tres, jaja); vestidos en colores monocromáticos y súper obedientes, mientras yo les enseñaba a leer o escribir y ellos me escuchaban atentamente. Esa es la versión utópica que despedí de mi mente al escuchar las anécdotas de las chicas. Sería increíble poder mantenerme físicamente intacta e impecable mientras tenga mis hijos pero es muy probable que eso no suceda. También es altamente probable que quiera sentarme a enseñarles cómo leer, escribir o practicar piano y que eso no suceda como quiero porque al final del día los niños son eso, niños, y eso es más simple y a la vez más complejo de lo que pensamos. Pero lo que aprendí es que aunque las cosas no pasen de la manera que tengo en mi cabeza o dentro de los estándares de perfección que vemos en las redes sociales, todo estará bien porque mis hijos sólo van a necesitar de mi amor, comprensión y de mi mejor esfuerzo para estar bien.
  2. Existe algo llamado “Mommy shaming”, del cual yo misma he sido culpable y en más de una ocasión. Muchas veces juzgamos las decisiones de una madre pensando en que nosotras mismas actuaríamos diferente de estar en esa misma situación. No nos percatamos de que esa mamá está dando su mejor esfuerzo. Debemos trabajar la empatía y cambiar la crítica (constructiva o no) por un “Mamá, lo estás haciendo bien”.
  3. La depresión post-parto es real y más común de lo que crees. En un episodio, las chicas hablan con Iamdra Fermín sobre su experiencia con la depresión post-parto. Esto me asustaba mucho, pues como alguien que sufre de ansiedad,me preguntaba qué tan probable era que yo pudiese experimentar la depresión post-parto y cómo esto afectaría mi relación, la conexión con mi bebé y mi desempeño como madre. Es común empezar a hacerse muchos escenarios de “qué sucedería sí…” en la cabeza. Aún así, aprendí que está condición es algo muy común y que no hay que avergonzarse de ello. Lo esencial es buscar ayuda a tiempo, acompañándote de profesionales y por tu grupo de apoyo.
  4. ¡Suegrizillas vs. Suegricornios! En este episodio (uno de mis favoritos) las chicas hablan sobre un tema un tanto controversial : las suegras (inserte aquí música de suspenso). Existen suegras que son excelentes compañeras al momento de criar a tus pequeños, pero además de ser suegras, ¡son las abuelitas de tu bebé! Aunque tengas una suegrizilla o una suegricornio (yo tengo una suegricornio, la amo) es importante que encuentres el balance junto a tu pareja de cómo mantener una relación saludable con esta figura que es de gran importancia en la vida de tus hijos. Con suerte y buena comunicación, puede convertirse en tu mejor aliada.
  5. Nunca estarás preparada para el duelo. A veces ocurre lo inimaginable: la pérdida de un pequeño. Aunque no hay palabras que puedan alivianar tal dolor, hablar sana y une a las personas. Es difícil para mí tomar una lección de estos episodios que te rompen el corazón en mil pedacitos, pero si algo aprendí al escuchar a estas madres dando sus testimonios, es que sus experiencias ayudaron a otras madres a atravesar sus propios duelos. El apoyo y la valentía de estas mamás ayudó a sanar a otras al escuchar sus experiencias. Ahí reforcé mi creencia de que mamá es sinónimo de superheroína.

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