Aprendí que… Jenny Polanco

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Coordinación Leandro A. Sánchez Foto Claudia Veras

Si existe una diseñadora de modas dominicana que logró marcar un estilo en el mercado local e internacional, es Jenny Polanco. Un claro ejemplo de ingenio, pasión y capacidad. Sus más de tres décadas de trayectoria y  colecciones lograron establecer un diálogo fluido entre el estilo de vanguardia clásica y ciertas características esenciales de la región que le otorga su idioma en la moda: el Caribe.
Hoy nos abandona físicamente, pero su huella se mantendrá viva en todos los que de una u otra forma tuvieron la oportunidad de conocerla, y de aquellos a quienes continuará haciendo.
Ella nos seguirá inspirando con sus lecciones de vida y lo que le diría a su “Yo’’ más joven, que compartió con la revista Pandora en la edición de octubre de 2015, y que quisimos recordar hoy, a modo de homenaje. ¡Hasta siempre querida Jenny!
Ten fe en tus instintos. Es tu herramienta innata para tomar decisiones. La vida y la sociedad los anulan, pero la realidad es que si aprendes a seguirlos y escucharlos, tus instintos nunca fallan.
Con amor. Todas las decisiones, aunque sean laborables, hay que tomarlas desde el corazón. Ama incondicionalmente lo que haces y persevera en tus ideales. Ahí radica el éxito de todo en la vida.
No sigas tendencias. Encuentra tu estilo propio y sé fiel a él. Usa lo que te queda bien. Debemos tener la inteligencia y el criterio para dar con nuestro estilo, con toques del momento, pero sin violar nuestra identidad.
Proyéctate. Tómate el tiempo de hacerlo en todos los aspectos de tu vida: espiritual, físico, profesional y emocional, y crea tu plano de referencia. Siempre será la guía para recurrir cuando el camino te desvíe.
La gran diferencia entre una ropa de producción en masa y una de atelier son los cortes y el patronaje. Con ambos parámetros podrás percatarte de si viene de 20 horas de trabajo o 20 minutos de costura, aunque parezcan iguales.
‘’Los amigos y la familia son nuestro gran soporte, valorízalo y agradécelo siempre”. 
Alimenta siempre tu creatividad e intelecto con todas las manifestaciones de expresión: pintura, arte visual, literatura, danza, teatro y buena música. Su influencia se ve reflejada mientras se trabaja; es increíble cómo de un buen concierto sale un bello vestido.
Nunca cierres una puerta. No sabes cuándo volverás a necesitarla; la vida cambia mucho. Por supuesto, siempre con respeto a ti mismo/a y al otro.
No juzgues. Quizás sea muy difícil, pero no siempre conocemos las razones que motivan a que alguien reaccione, o sea de tal o cual manera. En caso de que no te resulte agradable, retírate en silencio.

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