Amor en los tiempos de duelo

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Desde muy jovencita aprendí qué era el dolor y cómo éste adquiría un significado totalmente distinto cuando se perdía o se pensaba en perder a alguien que se ama inmensamente. Cuando miro hacia atrás repaso todas las vivencias que me iban preparando para el desapego: perdí a mi mamá a los 12 años, me tuve que mudar de país, empezar de cero, hacer nuevos amigos… Hasta perder mi zapato preferido ante un ratoncito que pensó era su comida (para un niño los objetos tienen un valor sentimental) hizo un trabajo en mi.

Al crecer me enfrenté a otras cosas: el adiós de un novio, despedir a mi segunda mamá, Martha; vivir de cerca la violencia de mi país, por lo que casi muere una persona muy querida, y la posibilidad de perder a mi bebé a los pocos días de dar a luz. No sé cuál de todos estos momentos me hizo más fuerte y cuál mostró a la Airam más débil. Pero sí les puedo decir cuáles me hicieron querer vivir más, apreciar el momento presente y agradecer la felicidad experimentada en cada proceso antes de llegar al justo momento en que la vida me cambiaría: ¡todos! Escribiendo esto se me hace un nudo en la garganta.

El 2020 tuvo un duro comienzo para la humanidad. Quizá se nos está pidiendo que finalmente comprendamos que lo único seguro es este momento, que iniciemos ya un proceso de transformación. ¿Estás queriendo y queriéndote más? ¿Has decidido perdonar? ¿Dar ese paso que te impide conocer tu grandeza? ¡Reflexiona! ¿Has amado a tus hijos, pareja y familiares en libertad? ¿Decidiste quejarte menos y simplemente agradecer las cosas buenas que tienes ahora? ¿Haz dejado ir en gratitud aquello “tóxico” que te mantenía anclada a la peor versión de ti? ¿Qué estás haciendo para vivir la vida que quieres?

Ponte ese vestido, no lo guardes para una ocasión especial. Decide querer más tu cuerpo y hónralo cuidándolo. Di te quiero o te amo cuantas veces sea necesario. Transforma la realidad de tu país, quizá no para ti, sino para tus hijos. Invierte en tu familia, en ti… pudiera incluir una lista interminable de esas cosas que no debes dejar para mañana.

A mí hace mucho me quedó claro que nuestra presencia en este mundo y la de aquellos que queremos es sólo por un ratico, pero a veces es bueno mirar atrás y recordar que únicamente en este preciso instante tenemos la oportunidad de vivir y amar por completo. Leí por ahí que la vida es una oferta de una vez, úsala bien.