Los riesgos de la falta de sueño

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Por  Wendy Almonte Foto Principal Rawpixel.com

Insomnio, somnolencia, apnea y sonambulismo son sólo cuatro de los trastornos del sueño, que en conjunto afectan alrededor del 25% de la población mundial, trayendo consigo diversas alteraciones del organismo que van desde poco rendimiento laboral, hasta problemas cardiorrespiratorios.

Plutarco Arias, presidente del Instituto Neumológico de la Apnea del Sueño, asegura que desde el 2013 a la fecha, las consultas por apnea del sueño rondan en un 9%, pero por otros trastornos del sueño, como el insomnio, el porcentaje es mucho más alto, sumando alrededor de un 25% de personas con problemas para dormir.

El que no tiene un sueño feliz no está gozando de buena salud; son muchos los aspectos que dependen de eso: la parte cognitiva, del aprendizaje y la felicidad misma del ser humano. Definitivamente, para tener una salud satisfactoria en términos globales también tienes que tener un sueño placentero”, afirma Arias, especificando que para esto, una persona debe dormir el 30% de las 24 horas del día, para así reparar sus funciones metabólicas, cardíacas y endocrinas. Considera que lo ideal es que una persona duerma entre 7 y 9 horas diarias, y el ciclo de sueño debe ser entre 90 y 120 minutos.

Al dormir, la mayoría de las personas son muy vulnerables, pero si aparecen condiciones que pueden afectar el sueño, se torna peor, y clínicamente empiezan a aparecer efectos secundarios.

Repercusiones

Raymundo Hernández, neumólogo con especialidad en Trastornos Respiratorios del Dormir, afirma que todo tipo de trastorno del sueño tiene consecuencias, entre ellas fatiga y pérdida de la atención.

“También está el aumento de la presión, infarto, disfunción eréctil y calambres en las piernas, entre otros”, explica el especialista.

Al hablar de los problemas emocionales, María Arias, especializada en la misma área, cita depresión, ansiedad, apatía y mal humor. “En lo afectivo también están la apatía sexual y la disfunción eréctil, entre otros”, añade.

En el plano social aparecen disminución de la productividad y somnolencia excesiva.

“Hay mucho desconocimiento en la población mundial. Un sistema de salud que no apoye la medicina del sueño, tendrá como resultado una población desorientada. En Estados Unidos, Europa y en ciertos países de Latinoamérica esto es parte de la seguridad social, están incluidos y a veces cubiertos en un 100%”,  afirma Raymundo Hernández.

Toma medidas

Muchos de los trastornos no son curables, pero sí controlables vía tratamiento. Como recomendación general a quienes padecen trastornos de sueño, Hernández sugiere tener lo que se conoce como “higiene de sueño”: bañarse, cepillarse los dientes, peinarse, ponerse sus cremas y pijama, es decir, una rutina para ir a la cama, que ésta sea sólo para dormir o tener intimidad con su pareja.

“La televisión debe estar fuera de la habitación y la lectura fuera de la cama. Al ir a la cama cierra los ojos y no intentes encontrar el sueño, sino deja que él te encuentre a ti; prográmate mentalmente para saber que ya estás descansando”, recomienda el especialista.

Otras recomendaciones son, por lo menos dos horas antes de ir a la cama no tomar café, refrescos, medicamentos que pueden deprimir la respiración, así como disminuir la comida copiosa, pues puede ocasionar reflujo y que la digestión fraccione el sueño.