Moda sostenible y sus implicaciones

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Texto Leandro A. Sánchez  Ilustración Stockish

Cada una de nuestras acciones tiene un impacto en el medioambiente. Y hoy más que nunca debemos ser conscientes de que la industria de la moda genera una huella indeleble que debemos transformar a toda costa. Para esto, un sinnúmero de agentes, de todas partes del mundo, trabajan a diario bajo dicha premisa, con miras a crear un sistema mucho más amigable.

No se trata de tirar todo nuestro clóset a la basura. Tampoco de lavar menos nuestras prendas de vestir. Más sí de una realidad que deben asumir las grandes industrias y nosotros como consumidores, en ocasiones compulsivos. Para que tengas una idea, según Earth Pledge, organización sin fines de lucro comprometida con el desarrollo sostenible, “al menos 8.000 sustancias químicas se utilizan para convertir las materias primas en textiles y el 25% de los pesticidas que se producen a nivel mundial son utilizados para el cultivo de algodón no orgánico”. Para los miembros de dicho organismo, esto provoca daños irreversibles en las personas y en el medioambiente, destacando además que dos tercios de la huella de carbono de las prendas de vestir será producido tras ser adquiridas.

Quizás lo leído anteriormente te causó una que otra impresión, y es que aunque muchos se hacen de la vista gorda, las pruebas están, quieran o no. El impacto de nuestras acciones tiene una repercusión a niveles inimaginables, por lo que debemos actuar ya, de la misma manera en que la industria de la moda lo viene haciendo desde hace varios años a través de la también llamada moda ética o slow fashion, que tiene como fin crear todo un sistema que pueda ser apoyado indefinidamente en términos de ambientalismo y responsabilidad social. En otras palabras, que apueste a la posibilidad de producir ropa y complementos, cumpliendo criterios sostenibles.

Pero, ¿qué implica para las grandes industrias asumir esta filosofía? En primer lugar, generar cambios en la cultura organizacional y de procesos. “De esta forma las empresas no sólo asumen su cuota de responsabilidad social, sino que también les permite innovar a través de procesos ecofriendly”, explica Mabell Damirón, quien junto a Marisol Morey lanzó recientemente al mercado dominicano lo que han denominado “Ciclo de moda sostenible”, plataforma a través de la cual fomentan la economía circular, modelo de diseño y producción de prendas para que éstas puedan volver a ser utilizadas, con miras a disminuir el impacto que genera la industria de la moda, sector que se posiciona como el segundo más contaminante del mundo, despues del petróleo.

Por otro lado, como consumidores debemos asumir un cambio de mentalidad y conducta. “La moda sostenible es un compromiso de todos. Es importante recordar que nuestro consumo representa un costo ambiental que sólo con acciones podemos revertir”, manifiesta Damiron, para quien, hoy más que nunca es tiempo de empezar a adoptar cambios a favor del medioambiente, entre ellos:

  • Aplicar las 3R’s dentro de nuestro clóset: reducir, rehusar y reciclar.
  • Consumir de manera consciente.
  • Realizar compras inteligentes.
  • Donar nuestra ropa a quienes puedan darle un segundo uso.

Cabe destacar que este nuevo modelo, made in DR, fue seleccionado a principios del 2019 por la Academy for Women Entrepreneurs (AWE), programa de la Embajada de los Estados Unidos enfocado en impulsar el desarrollo de ideas innovadoras lideradas por mujeres; iniciativa para el desarrollo y la prosperidad global de la Casa Blanca, a favor del empoderamiento económico de éstas.

Múltiples beneficios

Como mencionamos anteriormente, la moda sostenible debe ser también socialmente responsable, lo que significa que su cadena de producción vele por las condiciones de los trabajadores, evitando la explotación laboral. Por igual, es beneficiosa para nuestra salud, puesto que las piezas ecológicas son elaboradas con materiales naturales como algodón orgánico, bambú, algas, tencel (fibra celulósica) y tintes naturales que dan color a los tejidos, entre otros; todos libres de tóxicos y químicos peligrosos, lo que evita alergias e irritaciones en la piel. Otro punto a su favor es que su confección es de larga durabilidad, contraria a la filosofía low cost, que propone un estilo de vida basado en el consumo desmesurado y en la idea “de usar y tirar”. De ahí que la moda sostenible reniega las prendas de uso único o de temporada, lo que supone un importante problema ambiental. Y es que según estimaba en 2017 el informe de la Fundación MacArthur, la producción de ropa mundial ha aumentado en los últimos 15 años, impulsada en parte por “un aumento de la clase media” y el crecimiento del “fenómeno del fast fashion”. Así, y según detalla el mismo documento, en ese período de tiempo ha disminuido el uso que le damos a una misma prenda en un 36%.

“Un estudio realizado por el Banco Mundial detalla que el 20% de la contaminación de ríos y mares se debe al tratamiento de textiles que despiden químicos altamente dañinos para la naturaleza y el ser humano”.

 

1-Únete al upcycling. La idea es confeccionar prendas a partir de otras ya existentes, así como materiales en desuso para entonces crear un producto atractivo y de mayor valor que puedas usar como nuevo.

¡Alarmante! La fabricación de ropa implica toneladas de agua. Por ejemplo, para fabricar una camiseta de algodón de 250 gramos de peso se requieren unos 2.700 litros de agua. Y unos pantalones vaqueros de 1 kilo, aproximadamente 11.800 litros.

Ethical Time. Se trata de un mercado colaborativo de moda ética y sostenible. Un espacio virtual que sirve como punto de encuentro entre consumidores conscientes del gran impacto que generan nuestras acciones de compra y las marcas que trabajan de forma responsable. Desde allí puedes hacer compras más respetuosas y justas con las personas, el medioambiente y los animales. En ethicaltime.com tienes la opción de elegir entre miles de productos confeccionados por cientos de marcas sostenibles. Definitivamente, una iniciativa que desde Pandora aplaudimos.