Inteligencia “artificial”

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A veces bromeo con que la verdadera inteligencia “artificial” es la falta de inteligencia emocional de los humanos. Los robots no la necesitan, las maquinarias tampoco. Su “inteligencia” sólo es necesaria para realizar tareas antes asignadas a los humanos que ahora se hacen en menor tiempo, de manera automatizada y sin quejas… A muchos se les cría así: “No llores” o “¿Por qué lloras si eso no es nada?; “Ay, mi hija, aguanta, que hay peores en la calle”, “No levantes tu voz”, “Deja de quejarte”, y así… Aunque en ocasiones quienes hayan dicho tales cosas tengan razón, las palabras mal empleadas también pudieron ir coartando la capacidad de expresar emociones de quien las escuchó.

Y es que la inteligencia emocional puede ser la herramienta más poderosa de todas si aprendemos a usarla. De hecho, es necesaria para poder liderar un equipo, entender las diferentes generaciones que lo integren, y lo más importante, guiarlos frente a los cambios empresariales, sociales o de plantilla que se presenten (lee más en la entrevista que inicia en la pág. 52).

Aunque de adultos se puede lograr establecer un enlace entre el sentir y comunicar nuestras emociones, lo ideal es que dicho aprendizaje comience desde niños. ¿Cómo? Nuestro reportaje de la pág. 80 te lo explica.

Esta es una edición que mira hacia las emociones: sentirlas, manejarlas, asumirlas, expresarlas o transformarlas para tu beneficio, el de tu familia, tu hogar, de tus finanzas y tu trabajo, entre otras áreas del lifestyle de la mujer. En fin, esos pequeños –y a veces no tanto– detalles con los que lidiamos diariamente.