La incertidumbre del arrepentimiento

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, Cuerpo & Alma

Por Alexandra G Roca Foto Fuente externa 

Los “what if” son la causa de muchos de nuestros dolores de cabezas y angustias. A pesar de que con el tiempo aprendemos que pesa más lo que dejamos de hacer que lo que hicimos, y esto se traduce en el tradicional arrepentimiento, encontrar el balance entre lo que pensamos y sentimos para estar en paz con las decisiones tomadas sigue siendo tarea difícil.

La psicóloga clínica especialista en bienestar integral, Priscilla Montero Torres  define el arrepentimiento como “una palabra que para muchos es sinónimo de perdida, de duda y muchas veces de querer borrar decisiones, pensamientos y actos que presentaron determinados resultados o consecuencias no esperadas”.

Cuando optamos por no actuar o decir, nos amparamos del miedo a que el resultado no sea el deseado y la incertidumbre de rechazar una alternativa por la otra, sin darnos cuenta de que ese sentimiento que nos paraliza lo podemos utilizar como un aliado para que nos de la información y fuerza necesaria de lo que tenemos en el momento y necesitamos.

Pero ¿de dónde viene el arrepentimiento? ¿De lo que sentimos o de lo que pensamos? Montero explica que no se puede atribuir a una sola parte, pues ambas se relacionan y siempre serán parte de nosotros.

El objetivo es lograr el equilibrio entre ambas para poder estar en paz con las decisiones que tomamos y aprender a que si bien no podemos devolver el tiempo, tenemos el poder de accionar en el aquí y ahora de la manera que en algún momento quisimos y no hicimos.

La vida se trata de tomar decisiones y ver las oportunidades que tenemos en el momento. La psicóloga explica que nunca se está 100% seguro de una decisión, por lo que debemos analizar qué tan reales son las expectativas que tenemos en el momento. Si el resultado de la misma no fue el esperado, no tenemos que ser tan radicales con nosotros mismos, simplemente debemos aprender y crear una próxima oportunidad para hacer las cosas distintas.

“Siempre estamos a tiempo para aprender, para tomar nuevas decisiones y para generar incluso nuevas estrategias acompañado de nuevos caminos.”

El arrepentimiento puede ser algo positivo pues nos ayuda a conocernos mejor y a crecer. El problema radica en que no nos gusta equivocarnos, es cuestión del ego, de arrepentirnos y actuar en coherencia con esto, ya sea pidiendo perdón o admitiendo que nos gustaría que las cosas fuesen distintas.

“Estamos acostumbrados a formar barreras y a ser poco comprensivos y auto-compasivos con nosotros mismos porque nos presionamos demasiado para siempre estar en lo correcto”, señala la psicóloga. “Si aprendemos a ver el “equivocarnos” como una oportunidad  de: 1. aprendizaje y 2. de cambio, entonces no utilizaríamos la palabra descalificativa que nos causa tanta presión. Ese famoso “ego” estará en nosotros, pero tenemos que aprender a quitarle atención y anestesiarlo un poco para que podamos ver las situaciones que nos suceden como aprendizajes del camino y no como piedras que nos impiden seguir caminando. El ego se encarga de ser esa vocecita de “te lo dije”, “no eres suficiente”, “que van a decir los demás cuando se enteren”, etc., esa presión que somos nosotros mismo que le damos el “poder” de manejarnos, nublando las oportunidades (que siempre están) y percibiendo la situación como un fracaso.”

Tip para estar en paz:

En primer lugar colocar las ventajas y desventajas, haciendo un caso hipotético de que pasaría si me voy por la vertiente A y que pasaría si selecciono la vertiente B. No te enfoques solamente en los pensamiento, prioriza los sentimientos.

3 pasos para convertir el arrepentimiento en algo positivo.

 1. Agradecer por la situación en la que estás pasando por esa “decisión equivocada” ya que es una oportunidad para conocerte a ti mismo.

2. Aprender de lo sucedido y preguntarte: ¿qué aprendí de esto?, ¿cómo lo haría diferente? Para que te sirva de experiencia para próximas situaciones.

3. No ser tan radical, enfócate en cómo te sientes y que información te da esto en el momento, sabiendo que a pesar de “arrepentirte” siempre tienes la libertad de empezar de nuevo, mejor aún con más experiencia.