Protegiéndolos del abuso

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Por  Leandro A. Sánchez Foto Rawf8

El abuso infantil ha existido desde hace miles de años, pero no fue hasta el año 1959 con la Declaración de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (ONU), cuando se consideró como un delito que trae profundas y graves repercusiones psicológicas, sociales, legales y médicas. La primera consecuencia es el miedo. Es el primer síntoma que debemos detectar, pues regularmente no se atrevan a contar que están siendo abusados. Ante esto, una buena comunicación, el diálogo, la ternura, confianza y el amor serán siempre los mejores recursos que podrás emplear para protegerlos.

La Convención Internacional de los Derechos de los Niños, internacional de la Organización de las Naciones Unidas, señala que todo menor de 18 años de edad tiene derecho a ser protegido no sólo de la violencia física y sexual, sino también del abandono, descuido… y que los gobiernos y sociedades civiles tienen un papel importante para garantizar que nunca sean maltratados en el entorno familiar, escolar o público. Hoy, a 30 años de la aprobación unánime de esta Convención, aún hay mucho por hacer. Y a pesar de que hemos logrado establecer progresos en el marco legal y hayan muchos ejemplos de iniciativas positivas, los esfuerzos para prevenir y responder a esta situación son muy tímidos.

Ante un caso de esta índole, ¿cuáles podrían considerarse señales de alerta? Michela Da Rodda, oficial de Protección y Desarrollo Infantil de Plan República Dominicana, manifiesta que los abusos ocurren de distintas maneras, por lo que es difícil establecer indicadores exactos. “Pueden ser señales evidentes como heridas o golpes, hasta cambios de conducta o efectos en su desarrollo psicosocial o físico”, advierte, haciendo hincapié en no subestimar las señales de alerta; si algo nos preocupa, lo mejor es buscar ayuda profesional. También reconocer nuestros propios prejuicios, por ejemplo, el que una determinada persona “nunca podría hacer algo así”, que “eso no me van a pasar”, o “ese niño es maleducado, por eso es tan hiperactivo”. Por igual, no culpabilizar al niño o no creerle, en caso de que nos haga una revelación de un abuso. Al contrario, debemos mantenernos en escucha activa sin juzgar con gestos o palabras, y tomar acción.

El escenario

Las causas del abuso infantil son diversas, pero casi siempre manifiestan una asimetría de poder (por edad, género y condición socioeconómica, entre otros). Del mismo modo, factores culturales vinculados a estereotipos y desigualdad de género influyen en la violencia. “Pensemos que las niñas y las adolescentes son las víctimas más frecuentes de abuso sexual. A nivel familiar o individual se dan experiencias y prácticas que constituyen factores predisponentes, como los patrones disfuncionales de relacionamiento afectivo y sexual, autoritarismo o falta de conocimiento de herramientas para una crianza positiva, entre muchos otros”, explica Da Rodda, quien entiende que el abuso puede ocurrir en cualquier ambiente, pero normalmente hay una alta incidencia en el entorno más cercano a los niños: el hogar, la escuela, instituciones o la misma comunidad.

 La clave: prevención 

Recordemos que en la mayoría de los casos los abusadores sexuales utilizan el chantaje, la manipulación, el engaño y el vínculo afectivo para mantener el silencio de los niños y niñas. Por eso se deben abordar todos los elementos vinculados a la cultura patriarcal y machista. Michela Da Rodda, lo explica de manera más clara: la forma en que se perciben los roles de género de forma transversal en la sociedad; dar a las familias herramientas para entender las consecuencias del abuso y las ventajas y técnicas para una crianza positiva. “Se debe desarrollar una comunicación abierta acorde a la edad, enseñándoles cuáles acciones se consideran abuso y no están bien, evitando tabúes y sobreprotección;  poner nombre a las emociones, enseñándoles a reconocer las negativas y manejarlas, pero sin descalificarlas porque pueden ser una alerta para la autoprotección del niño”, detalla. También debemos enseñarles a pedir ayuda, cultivar el autoestima y la capacidad de autonomía y resiliencia. “Ser ejemplo, porque si les enseñamos que quien te quiere te puede pegar, inconscientemente le hacemos entender que existe una forma de “amor” que va de la mano con la violencia, el miedo y el disgusto, que los hace más vulnerables frente a posibles abusadores”, enfatiza.

 

Material didáctico. La Vicepresidencia de la República en conjunto a la Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicano, que dirige la escritora Dulce Elvira de los Santos, han editado una pequeña “Guía sobre abuso infantil”, con la que buscan de manera rápida y directa, aclarar dudas al respecto e incentivar el cuidado propio en los más pequeños, al tiempo que padres y madres cuenten con los recursos necesarios para cuidar a sus hijos y enseñarles a protegerse si alguna vez enfrentan una situación de abuso. Algunos de los puntos que destacan son:

Hacerles entender que los demás deben respetar su cuerpo, que hay partes privadas e intocables, y que si alguien insiste deben comunicarlo. Por igual las caricias.

* Saber que hay niños que son seducidos con la excusa de jugar a ser “mamá y papá”, a los que casi siempre les dicen que guarden el secreto, aunque sientan miedo y vergüenza por esto.

* Decirles que nunca cambien de ruta al dirigirse o regresar de la escuela. Siempre estarán más seguros si sabes dónde están y qué están haciendo.

* Inculcarles el jugar en grupo, ya que es más seguro, así como no hablar ni aceptar regalos de extraños.

* Que sepan, si se encuentran en un baño público, no deben permitir toquen sus partes y si alguien llega a hacerlo, griten fuerte ¡No! y salgan corriendo.

“Recientemente en nuestro país fue sometido un proyecto de ley que aboga por la eliminación del matrimonio infantil, que para sorpresa de muchos está permitido. Sin duda alguna se trata de la forma más generalizada de abuso sexual y explotación de nuestras niñas”.

En cifras

Lamentablemente no contamos con muchas estadísticas a nivel nacional. Según ENHOGAR MICS 2014, el 62.9% de niños y niñas entre 1-14 años han experimentado algún método de disciplina violento. Este porcentaje corresponde a un 57% entre 1-2 años y a un 66% entre 3-4 años; 65.8% entre 5-9 años y 61.2% entre 10-14 años. Sobre abuso sexual y negligencia no las hay en lo absoluto, aunque sí existen estudios. En este apartado, nuestra entrevistada entiende oportuno destacar que el 37% de las mujeres entre 19-49 años se han casado o unido antes de los 18 años. De éstas, el 58% lo está con un hombre por lo menos 5 años mayor. La ley dominicana entiende como abuso sexual cualquier “práctica sexual con un niño, niña o adolescente por parte de un adulto, o persona cinco (5) años mayor, para su propia gratificación sexual, sin consideración del desarrollo psicosexual del niño, niña o adolescente, y que puede ocurrir aún sin contacto físico”… Dejamos a ustedes la reflexión.