10 Consejos para reduclor los plásticos en nuestras vidas

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Colaboración Paola Tineo / @ecopaolatineo Foto principal TTIGallery

 Si analizamos, el plástico está presente en todos los aspectos y acciones de nuestro día a día. Conclusión: nuestra vida es plástica. Desde el colchón donde dormimos, envase del desodorante que utilizamos, la ropa que nos ponemos, la pasta dental, el cobertor de nuestro celular, la envoltura del queso que le colocamos al pan que viene a su vez en una funda plástica…

¿Qué significa esto para el Medio Ambiente? Que prácticamente todo el plástico como lo conocemos hoy día (sintético, sin moléculas encontradas en la naturaleza), y fabricado hasta el momento, todavía está en el ambiente. Sea en su forma original o después de haber pasado por un proceso de reciclaje, siguen en algún lugar de la Tierra.

Estos polímeros están afectando nuestra calidad de vida. Directamente, cada vez que ingerimos algo en plástico, por toxinas que pueden desprenderse y entrar en contacto con los alimentos. Indirectamente, pues fabricarlos impacta el ambiente desde que se extrae la materia prima para producirlos; la cantidad de energía, agua y químicos empleados; la huella de carbono de su transporte (marítimo, aéreo o terrestre), y al ser desechados. Por el largo tiempo en degradarse contaminan aguas superficiales y subterráneas. Con el tiempo se convierten en microplásticos  ingeridos por animales, que luego se convierten en nuestra dieta.

¿Se puede llevar una vida menos plástica? Sí, se puede. Requiere algunos cambios, empezar a visualizar los productos desde otra perspectiva, pero definitivamente de pequeña acción en pequeña acción, se logra reducirlos. No tienes que hacer todos estos consejos juntos, con una acción irás haciendo el cambio, y seguro, luego querrás sumarte a las demás.

Todos podemos adoptar un estilo de vida más consciente. Pregúntate, ¿qué uso con plástico y por qué lo sustituyo? Y así, poco a poco podrás migrar a una vida libre de plásticos. No lo dudes.

10 consejos para reducir los plásticos:

 1 No a la microfibra. Últimamente está de moda comprar ropa en este material. La microfibra está compuesta de poliester y otros tipos de poliamidas. Es cierto que tiene muchas ventajas, incluyendo que es un material más transpirable, pero cada vez que lavamos una de estas piezas se liberan pequeñas partículas “plásticas” que van al agua y entran en la cadena alimenticia. Son ingeridas por animales de agua dulce y/o salada.

2 Plásticos biodegradables. Aunque nos venden que son una solución más eco-amigable, realmente no son ideales. ¿Por qué? Para que un plástico sea biodegradable requiere de ciertas condiciones climatológicas (una temperatura y humedad específica), que no siempre se obtiene, pues son desechados con el resto de la basura de nuestros hogares (tardando muchos años en el ambiente). Como publicó el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente, estos plásticos no se degradan en los océanos, requieren temperaturas de 50°C y no flotan, por lo que no estarán expuestos a las condiciones que necesitan para degradarse. Su correcta eliminación debe ser parecida al compost. Además se ha comprobado que algunos biodegradables, como las fundas, pueden liberar metales durante su proceso de degradación.

3 Envases de vidrio o cartón. Cuando vayas al supermercado haz el ejercicio de elegir el mismo producto que van a comprar, pero en envase de vidrio o cartón. El vidrio es el material más puro, su proceso de descomposición es similar al de cualquier roca silícea, se puede reutilizar incontables veces, reciclar y no transmitirá ninguna toxina a los alimentos. Por otro lado, el cartón puede ser 100% reciclable. ¿Algunos ejemplos? La comida del gato, la maicena… elígelos en caja de cartón en lugar de fundas plásticas; la mayonesa, mostaza, salsas y el aceite de coco, entre otros, selecciónalos en frascos de cristal en lugar de plástico.

4 Bolsos reutilizables. Coloca en el baúl de tu automóvil bolsos reutilizables para que cada vez que vayas al supermercado a realizar cualquier compra (si los dejas en casa los olvidarán). Además, ten un bolso reutilizable en tu cartera o mochila (hay pequeños y no pesan nada), para cualquier compra rápida.

5 Cepillo de dientes de bambú. Los cepillos convencionales son de plástico. No se degradan y se quedarán en el vertedero más de 300 años. Los de bambú, al provenir de una planta (de rápido crecimiento, no requiere mucha agua ni pesticidas), al final de su vida útil se degradan. En mi casa, por ejemplo, los colocamos en nuestra compost para que se conviertan en abono.

6 Musú en lugar de esponjas convencionales. El musú o estropajo es maravilloso para fregar y con esta acción estarán evitando el impacto de las esponjas convencionales y brillo verde al ambiente, pues son de plástico. Además, el musú funciona a la perfección, es más económico y cuando termina su vida útil se degrada sin problema, pues provienen de una planta.

7 Cuando tengas que comprar un protector para el celular, selecciona uno de madera, de corcho u otro material más sostenible. Su degradación será más rápida y menos impactante.

8 Pañales de tela. Sí, de tela. Para aquellos que serán padres, los invito a probar los pañales de tela “modernos”. Desde el punto de vista ambiental, los pañales desechables son de los dolores de cabeza más grandes cuando hablamos de desperdicios. Una vez desechados tardan en degradarse aproximadamente 450 años.

9 Toallas sanitarias y copas menstruales reutilizables. Las toallas íntimas son un ejemplo parecido al de los pañales. Nosotras las usamos cada mes, por varios días, varias al día. Son de un solo uso, vienen en funda plástica, con protección plástica y cubierta plástica. Además, requieren pulpa de madera para su parte absorbente (árboles). Las toallas sanitarias de tela y las copas menstruales son sumamente absorbentes, se lavan y se reutilizan incontables veces.

10 ¿Qué hacer en caso de fiestas y actividades sociales? Lo ideal es poco a poco suplir el hogar de platos, vasos y cubiertos reutilizables. Si los deseas desechables, elige aquellos que sean de cartón (sin revestimiento plástico) o de pulpa de papa, fibra de maíz… En nuestro país hay varias opciones de fabricación local por lo que estarán apoyando el mercado “hecho en RD”, y evitando que muchos plásticos de un solo uso y no reciclables vayan al ambiente.

Compost casero

El compost es otra forma de reciclaje, en esta ocasión de residuos orgánicos (procedentes de fuente natural). Cuando van a los vertederos, los residuos orgánicos se convierten en metano y no entran en la naturaleza como deberían, pues están mezclados con residuos inorgánicos (plásticos y metales, entre otros). Hacer compost en el hogar tiene sus ventajas: tendrán abono para tus plantas y con esto estarás retornando los desechos naturales a la “naturaleza”. Compostar es fácil y no produce malos olores ni trae plagas, por lo que perfectamente puedes hacerlo en tu apartamento. En fin, es otra eco-acción para disminuir nuestros residuos.

¡Hazlo en casa! Elije un recipiente con huecos para que haya oxigenación. Mezcla los residuos verdes y secos (descritos más adelante), muévelos una vez a la semana y ponles agua si están muy secos.  ¡Y listo! Tendrás tu compost que podrás colocar luego en los tarros de plantas, en el jardín o huerto casero.

¿Qué se puede compostar?
Todo lo considerado materia vegetal. Si en algún momento fue una planta, es bueno:
* Restos de vegetales
* Poda de grama
* Malezas
* Hojas secas
* Cáscaras de todo tipo (plátano, manzana y
papa, entre otros)
* Cáscaras de huevo
* Borra de café
* Papel
* Tubo de papel higiénico de cartón
* Ramas de una planta o árbol (cortadas)
* Aserrín

Qué no compostar
Estos residuos pueden atraer plagas y malos olores:

* Carne y huesos
* Productos lácteos
* Comida condimentada
* Heces de perros y gatos