De vuelta a lo natural

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, Gastronomía

Por Wendy Almonte Foto Angkrit

La comida de “antaño”, preparada de manera semejante a como lo hacían los abuelos, dígase, con condimentos naturales, se ha vuelto una tendencia, más que por moda, con el único propósito de mejorar la alimentación y por ende la salud.

Conseguir los alimentos como en el pasado, en los patios de las casas, es una quimera. Sin embargo, para suplir esta falta hoy día existen varios mercados orgánicos con propuestas de productos sanos dirigidos a sostener la buena salud.

Además, las grandes cadenas de supermercados disponen de estaciones de alimentos orgánicos y especias con las cuales condimentar las comidas para evitar el uso de sazones con conservantes, que a la larga afectan el organismo.

Tomates, recao, cebolla, ajo, orégano, romero, limón… serán tus aliados a la hora de lograr platos sabrosos, sin tener que recurrir a sazones artificiales.

Mirada al pasado

Si bien es cierto que el cultivo de alimentos a gran escala contribuyó a disminuir la hambruna y desnutrición, no es menos cierto que trajo consigo enfermedades como la obesidad, hipertensión y diabetes, entre otras, ya sea por los químicos empleados para acelerar su producción o por los conservantes que se les aplica para tenerlos disponibles todo el año. De ahí la importancia de tratar de comer lo más saludable posible.

El doctor Daniel Rivera, creador del mercado-restaurante Saysa (Saludable y Sabroso), recuerda la época en que era suficiente tomar del patio tomates, cilantro, orégano, naranjas o limones para condimentar los alimentos, pero todo cambió con los cultivos a gran escala y en condiciones que no naturales, por lo que se hace necesario fumigar los sembradíos para evitar las bacterias y virus que se generan.

Alternativas

Una desventaja de los productos orgánicos es que, versus los demás, hoy día resultan más costosos conseguir, sin embargo, hay alternativas: optar por los que se distribuyen en masas en los supermercados, antes que enlatados, ya que contienen un alto contenido en sal para preservarlos.

Por ejemplo, Rivera, quien es internista-intensivista, sugiere para los desayunos de los niños, alimentos como el huevo, avena, chocolate, plátanos o queso, ya que se consiguen buenos niveles de proteína y grasa natural. Además, recomienda disminuir el uso de sal, azúcar, harinas, lácteos y alimentos cotidianos con poco valor nutricional.

El especialista también aconseja la reducción de carnes que no han sido criadas en granja, “que estos ocupen sólo un 15 por ciento del plato”. De igual forma propone sazonar como antaño: con cebolla y ajíes naturales, ajo, recao y una cocción a fuego lento, de forma natural.

Factores de riesgo

La ingesta continua de carbohidratos, que harinas, panes, galletas, bizcocho, papas y arroz, así como refrescos artificiales con mucha azúcar, pueden llevar a desarrollar hipertensión, diabetes y obesidad. Además, los aditamentos como colorantes, nitritos y nitratos, dan como resultado una alimentación muy cagada de carbohidratos y azúcares, haciendo que inhiban la cantidad necesaria de fibras–que se encuentran en alimentos como las lentejas, habichuelas y los vegetales– para hacer una evacuación adecuada; provocando que el organismo engorde, el tránsito intestinal esté vacío, y aparezca el cáncer de colon.

El experto asegura que si se tiene una alimentación adecuada, con bajos niveles de calorías y menor cantidad de aditamentos, habrá una población menos hipertensa, diabética, obesa y con cáncer.P

Saysa. Con el fin de ayudar con la tarea de comer más saludable, Rivera informó que en Saysa disponen de jugos prensados en frío, sin azúcares, con el agua natural, que permite preservar la vitamina de las frutas. Además, prescinden lo más posible de las harinas y el trigo, promoviendo la quinoa, que no contiene gluten, es rica en proteína y da un alto valor energético, sosteniendo por un período de más tiempo.

“A más harinas y azúcares, mayor será la estimulación de  insulina, haciendo que el organismo se  resista a la misma (que constantemente está elevada), provocando a su vez más hambre; de esa manera se convierten las personas en  diabéticas”, Daniel Rivera, médico internista-intesivista, creador del mercado-restaurante SAYSA (Saludable y Sabroso).