Culpabilidad materna

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Por Alexandra G Roca Foto Fuente externa 

Las redes sociales, o el internet en general, son un arma de doble filo. Las puedes utilizar como fuente de información, (teniendo en cuenta que no todo lo que encuentres en ellas es real o funcional); para encontrar apoyo y soporte… pueden convertirse en tus aliadas según tus necesidades. Pero, el problema no siempre está en como tú las utilices, sino en los demás, pues cuándo eres un usuario activo de la web 2.0, hay elementos que no puedes controlar, y es que estas plataformas son una puerta abierta que deja entrar todo tipo de opiniones y consejos, muchas veces no solicitados. Pasa mucho con las figuras públicas, cuyos seguidores se sienten con el poder y deber, de emitir opiniones, en absolutamente todo lo publicado,  aunque no sean constructivas. No hay límites ni censuras, y ninguna estamos a salvo, a menos que nos abstengamos por completo del uso de las mismas, o aprendamos a filtrar lo que publicamos y el círculo social virtual en el que nos movemos.    

Las mujeres, madres específicamente, son un objetivo fácil y perfecto para ser juzgadas, pues nada de lo que hagan parece estar 100% bien para los demás. 

Un estudio patrocinado por Beech-Nut, arrojó que el 80% de las mamás millenials han sido criticadas por alguien cercano a ellas. “La culpa y la vergüenza son las consignas de la maternidad hoy en día”, expresó el psicólogo del Bay Area de San Francisco, y consejera de familias contemporáneas, Joshua Coleman.

La psicóloga clínica, especialista en terapia de pareja y familia, Roxana González,  define la culpa como el momento en que “una persona se siente responsable o se siente mal por algo, y esto la ataca en pensamiento y emoción”.

Constantemente vemos como las madres, son señaladas si son profesionales, porque “no pasan tiempo suficiente con sus hijos”, o si son amas de casa “porque ese no es un rol real”. Son criticadas si amamantan en público, o si le dan fórmula; si salen a cenar con su pareja o si se quedan en casa son tachadas de sobreprotectoras….

Tantas teorías distintas de cómo criar a un hijo bien, crea ansiedad y culpa, las mujeres tratan de establecer lo que para ellas es correcto para sentirse bien. Muchas madres modernas son hipercríticas con ellas mismas, dice Alexandra Sacks, psiquiatra y coautora del libro What no one tells you: a guide to your emotions from pregnancy to motherhood. Esto significa que cuándo las humillan o avergüenzan, el daño es más grave.  

“A la mamá que trabaja: No juzgues a la mamá que se queda en casa. Necesita un break de sus hijos, está saturada. Se la pasa ordenando y la casa sigue desordenada. Su vida completa gira alrededor de otras personas. Lo que ella está haciendo, es más difícil de lo que crees.

A la mamá que se queda en casa: No juzgues a la mamá que trabaja. Está haciendo de tripas corazón para mantener el balance trabajo/vida. Lucha con la culpa de poder vivir los pequeños momentos de sus hijos. Lo que ella está haciendo es más difícil de lo que crees”, este quote se hizo viral en el mes de las madres en las redes sociales, por ser una reflexión de lo que es el mom shamming.

Como hemos visto, la culpa puede venir generada por opiniones externas, y más que el qué dirán, por lo que dicen. Muchas madres son víctimas del el nuevo fenómeno de las redes sociales,” el mom shamming” en el que las mujeres son juzgadas y criticadas públicamente por las decisiones que toman y sus acciones para con sus hijos. Alrededor del 61% de las madres de una muestra de 475 mujeres con hijos menores de cinco años, reportaron haber sido avergonzadas en algún momento, según un estudio del Hospital Pediátrico C.S. Mott de la Universidad de Michigan.

“La culpa va trabajando mucho a nivel mental, la mujer se siente mal porque siente que no es una buena madre, se siente culpable por no haberse cuidado. A veces es porque ella misma vivió una situación difícil con su propia madre.” explica la psicóloga Gonzalez.

 

“Cada madre hace lo que sus circunstancias le permiten, así que deja de pensar que si no hace lo mismo que tú, lo está haciendo mal” Iamdra Fermín.

 

24 horas no son suficiente…

Las 24 horas del día dan le sensación de ser 12, pues el tiempo no alcanza para todo lo que deseamos lograr.

La agenda inicia con levantarse, hacer ejercicio, cocinar, arreglar a los niños para el colegio, tener un tiempo de disfrute con tu pareja, trabajar, sacar tiempo con tus amigas, cultivar tu crecimiento personal leyendo o tomando alguna clase, descansar, pasar tiempo de calidad con la familia, ayudar a los niños con la tarea, mantener la casa ordenada….y la lista sigue y sigue de forma abrumadora, y obviamente imposible de cumplir. Son objetivos que nos planteamos  y que hacemos lo imposible para lograrlos, y lograrlos bien, obteniendo como resultado muchas veces frustraciones y aumentando la culpabilidad cuando no podemos, porque en lugar de empatía encontramos reproches.

Con planificación y flexibilidad podemos lograrlo, si entendemos que el día tiene 24horas y no 72, y que como explica la especialista Roxana González ”los hijos no necesitan cantidad de tiempo, sino calidad, que ellos sepan que mamá está ahí presente. No hay una cosa más sana para un hijo que ver que su madre está bien, que se dedica tiempo para ella, se cuida, se añoña y hace cosas por ella misma”.

Y es que, antes de ser madre se es mujer, amiga, hija y pareja, por lo que lo primero que debemos sentir es paz para con nosotras mismas. La psicóloga aconseja que como mujeres nos trabajemos emocionalmente andes de salir embarazadas.

En el 2015, Maria Hunt creó “Unicorn Moms”, una página en Facebook que hoy en día cuenta con más de 35,000 miembros y su cuenta de instagram con más de 56,000 seguidores. Hunt decidió iniciar este movimiento y crear esta comunidad a raíz de ver a una madre convertirse en víctima del “mom shamming” cuando a su pequeña le mordió un alacrán, y esta acudió a un grupo digital para recibir apoyo y lo que se encontró fue con una ola de odio, acusaciones y maltrato. El lema de este grupo es que “Las mamás perfectas son como los unicornios, no existen”.

No todas tenemos que ser madres…

Vámonos de lo macro a lo micro. El perfecto ejemplo, la reconocida actriz estadounidense Jennifer Aniston. Increíblemente, su talento, su fama, su buen manejo público respecto a su vida privada, su carrera libre de escándalos, su compromiso, su belleza…ninguna de sus cualidades han sido suficientes para evitar que Aniston sea juzgada y cuestionada constantemente sobre el porqué no tiene hijos, señalada como una mujer incompleta, como si la decisión de no ser madre fuera una aberración y un insulto a la humanidad. Pero no todas las mujeres pueden ni quieren ser madres.

Entonces porque debemos de culpabilizar a una mujer que toma una decisión de forma consiente y responsable en lugar de apoyarla. González explica que vivimos en una sociedad donde se le enseña a la mujer que ese es parte del patrón de la vida. Ella nace, vive y se reproduce como una obligación, la presión social que se ejerce sobre ella genera culpabilidad si no cumplen con las expectativas establecidas para ellas.

Lo que pocos sabemos es que “cuándo una mujer no quiere ser madre generalmente o hay un tema atrás con su propia madre o es una persona que está bien emocionalmente y prioriza otros roles en su vida”, aclara la psicóloga Roxana González.

Apoyemosnos y ayudemosnos, cada vida es distinta al igual que cada maternidad, entendamos que los consejos son bien recibidos si son pedidos y se dan desde el corazón. Que nada ganamos aplastando la confianza de una madre para con su hijo al juzgarla y criticarla por hacer las cosas a su manera. Seamos un poco mas empáticas las unas con las otras, pues por mas que uno se eduque, el rol de madre se aprende sobre la marcha, y como humanas e imperfectas los errores son parte de este faceta de su vida.