¡Ouch! Lesiones comunes al correr

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Por Wendy Almonte Foto Angkrit

Ya sea por un asunto de salud física o mental, por apoyar alguna causa o simplemente por moda, correr, como actividad deportiva y recreativa, ha tomado auge en los últimos tiempos.

Esto no es casualidad, ya que el running o footing, como también se le conoce, es uno de los hábitos físicos con los que se logra un mejor acondicionamiento corporal y salud cardiovascular, con la mejor relación costo-efectividad.

Así lo afirma el doctor César V. Fernández, cirujano del Centro Pie y Tobillo, quien resalta además otros beneficios como el hecho de que los grupos organizados hacen que esta práctica sea más social, divertida y segura.

“Como actividad deportiva rutinaria, cada sesión se desarrolla con intensidades y distancias que se hacen cada vez mayores en menor tiempo; el aprendizaje y el dominio de una buena técnica avanzada da como resultado una mejor resistencia”, afirma el también ortopeda, al tiempo de precisar que aún con buenas técnicas para correr, y siendo un practicante constante de esta disciplina deportiva, no se está exento de las lesiones habituales de este tipo de actividad.

El especialista explica que el desconocimiento es uno de los factores más importantes para su causa, y que éstas no sólo pueden mermar su rendimiento, sino que también pueden ser tan graves que pueden evitar que los amantes de la disciplina tengan que decir adiós a esta práctica y a otras, e incluso, llevarlo a una sala de operaciones sino se tiene el debido cuidado.

¡Identifícalas!

El especialista, quien ofrece sus consultas en el Centro Pie y Tobillo del Cibao, ubicado en la Clínica Unión Médica del Norte, informa que las lesiones del corredor habitual van desde inflamaciones simples en áreas por donde pasan los tendones de los músculos que más se utilizan en esta actividad, hasta fracturas por estrés óseo o muscular, debidas a la sobrecarga repetitiva.

* Periostitis tibial. Como su nombre lo describe, esta lesión define la inflamación del periostio óseo en la tibia, detallando que éste es la membrana de tejido conjuntivo, adherida exteriormente a los huesos, que sirve para su nutrición y regeneración, y como todo tejido en el organismo, responde inflamándose cuando recibe un trauma.

Fernández explica que el correr produce, una vibración de impacto que desde nuestro pie se transmite a la tibia. La velocidad en la zancada influye inversamente proporcional al tiempo y fuerza de impacto, es decir, que a mayor velocidad o pasos por minuto, menor es el tiempo de impacto en el suelo y menor la fuerza de vibración transmitida, lo que se puede obtener reduciendo la amplitud de la zancada de una misma manera.

“Por ejemplo, calculando que un corredor habitual dé entre 160 y 180 pasos por minuto a una velocidad habitual, y que en una carrera de 60 minutos obtiene un promedio de 10.200 pasos, ésta sería la misma cantidad de micro traumas en nuestra extremidad”, explica Fernández.

Metatarsalgia. Es una afección que produce dolor e inflamación en la bola del pie, y puede ser causada en ciertos tipos de pisadas al correr. Explica que cuando no se tiene dominio de la pisada en la carrera, manteniendo un apoyo cercano al neutro, puede ocurrir un hiperapoyo repetitivo sobre aéreas que no están preparadas para ello, e iniciar el dolor por inflamación perióstica.

* Rodilla del corredor o lesión de la cintilla iliotibial. Ésta es el tendón de músculo de la fascia lata, que va desde la cadera hasta la tibia, bajando por la cara lateral del muslo. Su anatomía hace que el tendón resalte sobre el cóndilo lateral un pico óseo en la cara lateral de la rodilla, cada vez que ésta se flexiona y extiende, provocando dolor e inflamación del tendón por este rozamiento, y como consecuencia, el síndrome de la rodilla del corredor.

* Fascitis plantar. La misma responde a la inflamación de la fascia que recubre el músculo plantar que recorre el trayecto desde el talón y se inserta en la base de los dedos en el ante pie. “Esta es una afección muy común entre los corredores y produce una limitación funcional principalmente por dolor, la cual si no se corrige en un tiempo oportuno puede afectar otras articulaciones.

* Tendinopatía del tendón de Aquiles. Consiste en inflamaciones de las fibras en el tendón (tendinitis), y en la mayoría de los casos, cuando no es tratada adecuadamente y en un tiempo prudente, puede ocasionar daño parcial o total de estas fibras. “La tendinosis del tendón de Aquiles es un estado crónico de daño que resulta en la ruptura del tendón por completo, algo evitable si se logran mantener los tendones saludables”, precisa el ortopeda.

* Fractura por estrés de los huesos. De acuerdo a lo expuesto por Fernández, aunque el ejercicio es bueno para los huesos, pues fortalece su estructura a través de la estimulación de depósito de calcio la dinamización de la circulación hacia y desde los huesos, el trauma repetitivo produce con el tiempo fatiga ósea, lo que puede degenerar en una fractura en cualquier hueso que esté expuesto a estrés repetitivo. También deben tomarse en cuenta otros aspectos como género, edad, alimentación y algunos trastornos de absorción del calcio, que aunque no lo parezca pasa desapercibida en la mayoría de la población y es muy común.

Consejos al pie de la letra

Lo recomendable es que quien practique ésta y otras disciplinas deportivas busque orientación profesional al respecto. De igual forma se hace necesario que tenga autoconocimiento de sus limitaciones y virtudes para la actividad que piense realizar.

“Se debe conocer, además, el tipo de pisada en la marcha, tipo de pie, la forma de ambos miembros inferiores y su alineación, rangos de movilidad articular de las articulaciones a trabajar, entre otras informaciones personales, para de esta manera utilizar el calzado adecuado que a su vez evitará sobrecargas inadecuadas”, aconseja el especialista.

Recomienda también lograr un buen dominio de las técnicas para correr, así como el descanso adecuado entre actividades, lo que ayudará a prevenir lesiones musculares y/o tendinosas como la tendinitis Aquilea. Y por supuesto, evitar a toda costa el sobre entrenamiento.

“El sobreentrenar en actividades de alta intensidad, como correr, es algo frecuente, por lo que éste es en sí mismo una lesión. “En personas con sobreentrenamiento persiste el deterioro del rendimiento en la actividad física, lo que en muchas ocasiones resulta difícil de identificar cuando el cuadro inicia, pero con su desarrollo manifiesta pesadez de extremidades, dolores intermitentes, musculares y/o articulares”, César V. Fernández, cirujano de Pie y Tobillo.