Trastorno de excitación sexual femenina

Fecha

, Sexo y relaciones

Por Dra. Rosa Peralta Palacios, sexóloga  Ilustración Design Soul

Los trastornos de la excitación sexual consisten en la falta de respuesta a la estimulación sexual, mental, emocional (subjetiva), o física (cosquilleo palpitación en la zona genital o humedad vaginal). Es la incapacidad persistente o recurrente, para obtener o mantener la respuesta de lubricación, vasocongestión genital –como la tumescencia de los labios mayores, menores y del clítoris–, o de la invaginación por dilatación de los dos tercios internos de la vagina, ante un estímulo adecuado en tipo, intensidad y duración, hasta la terminación de la actividad sexual.

¿Qué los causa? La  depresión, baja autoestima, ansiedad, estrés, algunos antidepresivos, una estimulación sexual inadecuada o un ambiente no propicio para la actividad sexual. Pueden ser causantes por igual, problemas en la relación,  nivel bajo de estrógenos (como el que se produce después de un parto), adelgazamiento y sequedad de los tejidos de la vagina (vaginitis atrófica) después de la menopausia, infección vaginal (vaginitis) o en la vejiga (cistitis), disminución de la testosterona relacionada con la edad, diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, algunos métodos anticonceptivos, obesidad, relaciones sexuales traumáticas y consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

Cuando se está padeciendo este tipo de trastorno, las formas usuales de estimulación (besar, bailar, ver un vídeo erótico o tocar los genitales), no producen la excitación mental o emocional (subjetiva), física o de ambos tipos; aunque a  veces sí se pueden producir respuestas físicas, pero la mujer no las percibe.

El diagnóstico se establece mediante los antecedentes. La mujer describe molestias durante la relación sexual, y en el peor de los casos, la estimulación genital no causa excitación.

¡Ataca el problema! Su tratamiento psicológico se determina después de evaluar la información suministrada por la paciente. A partir de ésta se inicia un plan que le ayudará en la resolución  de su problema, y además, en el conocimiento amplio de las causas que lo generaron, así como en la adquisición de habilidades para afrontarlo. Una de las áreas más importantes que aborda el tratamiento es la reeducación sexual, tanto de la paciente como de su pareja, porque es muy frecuente que dichas parejas hayan tenido una educación sexual llena de restricciones, con información débil y de mucha culpa, debido a los cánones religiosos en que basan nuestra educación.

Además es importante trabajar el estado de ánimo de la paciente y su autoestima, así como la intolerancia a la incertidumbre y la ansiedad por temor al fracaso sexual.

Prevención. No existen formas concretas de prevenirlas pero, en algunas mujeres, perder peso, dejar de fumar o dormir suficiente puede ayudar. De igual forma, será positivo el ejercitarse, pues esto provocará un aumento en la fortaleza y autoimagen, y como consecuencia, se elevará la libido. También es necesario encontrar métodos efectivos para encarar el estrés, incluyendo el laboral y el financiero.

Hazle frente

* Conversa con tu pareja acerca de lo que le gusta y lo que no; esto ayudará a crear una intimidad sexual mayor.

* Reserva el tiempo para intimar y programar los encuentros sexuales en el calendario. Puede parecer aburrido y artificial, pero dar prioridad a la intimidad ayuda a restablecer el deseo sexual.

Prueba distintas posiciones sexuales o ten sexo en diferentes lugares o momentos del día.

* Pide a tu pareja que prolongue el juego previo.

* Si la pareja está dispuesta a experimentar, los juguetes y las fantasías sexuales pueden ayudar a reavivar el deseo.

* Abandona los malos hábitos: el tabaco, las drogas ilícitas y el alcohol en exceso pueden apagar el impulso sexual.