Organiza tu vida amorosa

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, Sexo y relaciones

Por Kirssy Lorenzo Foto Fuente externa

Todos, por lo general, tienen de nueve a diez áreas en la vida que atender: profesión, salud, finanzas, familia, pareja, diversión y amigos, espiritualidad, desarrollo personal. Hoy en día muchos de estamos centrando nuestra atención, dinero y esfuerzos en apenas algunas de ellas, lo que genera un desequilibrio que luego nos pasa factura.

Para que puedas tomar el control de tu vida amorosa, debes ser consciente de cuáles áreas de tu vida le has puesto más atención y por qué. Dicho por qué será la clave de tu insatisfacción en lo sentimental, tengas pareja o no. Piensa en lo que has dejado de lado por otorgarle a tu profesión, por ejemplo, más importancia que quizá buscar el equilibrio. Trata mentalmente de ver la imagen, de sentir las sensaciones, de escuchar las palabras que experimentarías en el futuro de no cambiar. Esto será tu motivador para comenzar a priorizar de manera distinta, y si es de tu interés, darle mayor importancia al renglón pareja.    

1 Define lo que quieres. Si vas a poner orden en tu vida tienes que tener claro qué clase de pareja deseas, así como los aspectos que no estarías dispuesta a negociar; es decir, hogareño o social, workaholic o no, toma de más, introvertido o extrovertido, intenso o pasivo sexualmente, espiritual, etc. Estos detalles pudieran parecer sórdidos, pero son los que luego de iniciada la relación, harán el suficiente ruido como para llevarla al colapso.

2 No negocies tus estándares. Algunas personas le tienen tanto miedo a que se les haya pasado el tiempo, que se conforman con lo que aparezca, para más tarde arrepentirse. No negocies con tus estándares si de verdad te consideras una persona valiosa, sana, agradable… es justo que esperes lo mismo. Si consideras que ciertos aspectos de tu forma de actuar no llenan los estándares de los demás, entonces busca ayuda que te permita clarificar tus dudas, trabajar tus debilidades, permitirte ser una mejor versión de ti misma. No sólo para ser atractiva a otros, sino para ti misma.

3 Conviértete en la persona que deseas en tu vida. ¿Quieres a alguien culto? Ve a los lugares culturales. ¿Buscas encontrarte con un hombre divertido? Pues entonces se vale que tú también te diviertas. Muchas veces tenemos baches que estamos inconscientemente esperando que alguien llene, pero cuando esa persona se da cuenta de esto, suele escapar. Por tanto, esa no es la solución. Llena tú misma tus espacios vacíos para cuando entre esa persona sea un complemento no un suplidor. Así se sufre menos y se disfruta más.

4 Suelta el “relleno”. Por no estar solas nos conformamos con alguien que únicamente llena un aspecto de nuestra vida  regularmente y de incógnito: el sexual. Usar a otra persona nos convierte en oportunistas o en la víctima de uno mismo. Tienes que tomarte el riesgo de confiar en que eres lo suficientemente completa y atractiva para que una persona te tome por completo. Es la única manera de tener una relación real. Cualquier otra cosa, es sólo la capa de un pastel que se ve muy bueno, pero que no te puedes comer completo. Eso no es vida.

5 Trabaja en tu físico y en tu salud. No te dejes confundir por aquellas personas que han aprendido a disfrazar su conformismo con aceptación. Estar sano físicamente significa amarte. Permitir que tu cuerpo y tus órganos se deterioren paulatinamente porque “te aceptas” es un autoengaño.

6 Trabaja tu mente. Muchos no logran conectar o tener pareja porque no han superado los conflictos de su infancia, y no importa lo profesional, divertidos, interesantes o físicamente atractivos que sean, en el momento menos esperado, ¡puf!, salen todos estos traumas que llevan a que se rechacen ellos mismos, los rechacen los demás o escapen de la relación evitando ser rechazados. Es bueno que sepas que somos hijos imperfectos de padres imperfectos. Negar nuestra historia nos impide aprender de su riqueza. Trabaja tu historia, lee libros sobre el tema, busca un coach o un psicólogo que te ayude, pero trabaja tus traumas antes de entrar a una relación.