Amor canino la mejor terapia

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Por Alexandra G Roca Foto principal Look Studio Fotos de apoyo Fuente externa

Los animales tienen el poder de la percepción, la nobleza y la sensibilidad; son seres portadores de bienestar, confianza y estabilidad. Si bien tener una mascota implica una responsabilidad, pues es un ser vivo que dependerá de ti, también implica ganar un compañero leal, con su temperamento y carácter, pero incapaz de brindar otra cosa que no sea amor.

Es por esto, que a pesar de los avances científicos en la medicina, nada se compara con el calor de un animal a la hora de “sanar”. Cada vez más, los médicos están incluyendo las terapias asistidas con animales en los proceso de recuperación de los pacientes por los beneficios físicos, psicológicos y sociales que de esta forma se obtienen.

El primer registro de terapias asistidas con animales es de 1792 en Inglaterra, cuando William Tuke implementó a estos seres en el tratamiento de enfermos mentales en el Retreat de York, demostrando que a través del refuerzo positivo se puede optimizar el proceso de recuperación.

Pero no es hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, entre 1944 y 1945, que llega este sistema a Estados Unidos en el Army Air Force Convalescent Center. Los animales sirvieron como terapeutas para mejorar la calidad de vida de las personas hospitalizadas y de los familiares de estas.

En el 2015 nació en República Dominicana la Asociación Dominicana de Animales de Terapia y Servicio (ADATS), una asociación sin fines de lucro que se dedica a realizar intervenciones asistidas con animales con el fin de entrenarlos y convertirlos en agentes motivacionales en intervenciones educativas o terapéuticas y así facilitar la inclusión a la sociedad de personas con discapacidad.

El proceso 

Se ha demostrado que cada especie tiene características muy definidas, y que los animales son tan capaces como los humanos de sentir y expresar sus emociones. Por eso, se crean vínculos tan fuertes entre los miembros de una familia y su mascota.

Existe un lazo afectivo en el desarrollo y el aprendizaje, tanto del paciente como del animal, que inicia con la confianza de ambas partes. Esta es la llave que abre la puerta de las emociones positivas. “Cuando hay un vínculo afectivo positivo, el niño siente confianza, interés, motivación y hasta disfruta realizar las actividades para ser recompensado con la interacción del perro”, explica la presidenta de ADATS, Karen González.

Y es que el simple hecho de acariciar o jugar con un animal ayuda a combatir el estrés y sus repercusiones, según un estudio de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo.

Con los caninos se puede trabajar principalmente de dos formas, a través de terapias asistidas y de actividades asistidas. La primera es una modalidad de tratamiento terapéutico en la que un animal forma parte integral de un proceso. Un profesional dirige la terapia y marca los objetivos específicos del tratamiento con el fin de mejorar el funcionamiento psíquico, social, emocional y/o cognitivo de la persona. El proceso debe ser documentado y evaluado.

Mientras que en las actividades de carácter lúdico, la intervención del animal proporciona beneficios motivacionales, educativos y/o recreativos sin necesidad de registrar el proceso ni tener objetivos concretos.

Cuáles sí y cuáles no

En terapia se han utilizado conejos, llamas, gatos, aves, los caballos, además de perros, los más comunes. Sin embargo, no todos los perros son candidatos para estas labores. “Por ejemplo, un perro con sensibilidad auditiva alta podría ladrar sin control o salir corriendo ante un ruido fuerte, lo que podría ser contraproducente, ya que puede asustar al usuario y dañar cualquier avance hecho hasta el momento”, aclara la presidenta.

Colabora. ADATS tiene voluntarios con perros y sin perros. Para información sobre el voluntariado y las evaluaciones puedes enviar un correo a info.adats@gmail.com o seguirlos en @adatsrd.