“Yo me amo”, una declaración en pro de la diversidad

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Texto Carmenchi Gómez  Fotos Caroline Becker, Pine Box Studio

#YoMeAmo surge en 2014, en Instagram, como una plataforma de motivación y empoderamiento femenino para todas las mujeres que lidian con el peso, autoestima, desórdenes alimenticios, depresión y salud en general. Mariel Guerrero, su ideadora, nos cuenta cómo ha ido evolucionando y madurando al día de hoy esta comunidad que levanta a las mujeres.

Tras una larga conversación con su madre sobre cómo mujeres de diferentes tallas le pedían consejos a través de las redes para mejorar su autoestima y contarle su frustración con el peso, Mariel Guerrero nos cuenta que surgió #YoMeAmo.

“Recuerdo haber leído un mensaje en Facebook de una mujer que recién había dado a luz. Me explicaba sobre cómo detestaba verse en el espejo y la vergüenza que sentía de desnudarse frente a su esposo por el cambio de su cuerpo. Ella odiaba su cuerpo, estaba deprimida y desesperanzada. Conversamos la noche entera de cómo mejorar su estilo de vida, de cómo amarse primero para luego poder dar amor a los otros, y consejos prácticos para poder salir de esta situación”, nos dice Mariel, quien agrega que en un mes recibió un mensaje que manifestaba cómo había cambiado la vida de esa persona. Entendió entonces que debía hacer algo más.

¿Cómo ha ido evolucionando el movimiento desde su inicio? 

Mariel Guerrero: #YoMeAmo es el primer movimiento Body Positive en RD, cuyo objetivo siempre ha sido que la mujer acepte el cuerpo que le tocó vivir, y luego de que ame y acepte el empaque, decida por ella misma buscar su mejor versión física, emocional y espiritual… Todo eso se oye muy bonito, pero lo único que la gente asume es que es una campaña para “gordas”.

Así que la evolución y el cambio que hemos incorporado en las redes es emitir más imágenes relacionadas a la diversidad, para que las personas entiendan que nuestro movimiento es inclusivo.

En cuanto a ti y tu perspectiva, ¿cómo has cambiando y crecido?

MG: Antes pensaba que #YoMeAmo sólo podía existir en RD y redes sociales. Pero la necesidad de validación y falta de amor propio se extiende por todo el mundo. Cada vez más hay mujeres incoformes con su cuerpo, que persiguen estándares irreales de belleza, con una industria que refuerza sus debilidades como si fuera un error tener estrías, celulitis, flacidez y otras condiciones.

“Todo el cyberbullying que recibí por mis constantes fluctuaciones con el peso, mientras estuve en tv nacional, me permitió conectar con cientos de  mujeres que les sucedía lo mismo que a mí: hacer ejercicio y no ver resultados sostenibles. Así que decidí tomar mi experiencia negativa y convertirla en una campaña virtual para promover el amor propio, la diversidad, la inclusión, la salud física, emocional y mental. y claro, contrarrestar el bullying”. Mariel Guerrero.

Si pudieras cambiar algo de lo que ha sido este recorrido, ¿qué sería?

Lo único que cambiaría es no haber registrado este proyecto como fundación desde el principio. Ahora estamos en los trámites, pero esto nos hubiese servido para poder conseguir más fondos para las terapias online gratis que ofrecíamos al inicio. Además, poder realizar más eventos de apoyo a la mujer e impactar a más sectores.

Paloma Bonilla 

“Hace cinco años quedé parapléjica debido a una negligencia médica. ¡No ha sido fácil! La depresión, ataques de pánico y ansiedad, y el síndrome fantasma en las piernas han sido parte de mí desde ese día. Pero todo depende de mí y de cómo quiera vivir este nuevo estilo de vida: llorando todos los días, pero con arrugas en la frente, o luchando por mí y por mi hija, contando mi historia, porque ‘la vida es un ratico’. No puedo cambiar lo que me pasó, pero, si cada día abro los ojos es por un propósito. Tengo que aprovechar la dicha de estar viva, es sólo cuestión de aprender a vivir de una nueva forma y experiencias”.

Vanessa Cobo

“Soy sobreviviente de cáncer, me amputaron a los 13 años la pierna derecha por osteosarcoma. Al escuchar la palabra ‘cáncer’, el mundo se te viene arriba. Me enfoqué en mis estudios y en recuperar mi salud. Nunca perdí el entusiasmo, enfocada siempre en vivir con la mayor intensidad posible, ser una versión mejorada dentro de mis capacidades”.

Melissa Díaz

“Las pruebas me han hecho más valiente, esforzada y agradecida. Me he adaptado a mi realidad, aprendiendo a convivir con el dolor y la deformación de mis manos. Pero lo más importante es saber que una enfermedad no me define y no puede cortar mis alas. Sí es posible tener calidad de vida a pesar del dolor, y aún hay esperanzas de alcanzar tus sueños”.

Has visto crecimiento en la visión y empatía de tus seguidores. ¿Tienes para ti momentos destacados?

MG: Claro que sí, hemos visto que se incluyen mujeres de otras tallas y estereotipos en revistas y desfiles de moda. También las mujeres que nos escriben nos manifiestan cómo cada publicación las llenas de motivación para aprender a quererse y valorarse. Nuestras seguidoras se sienten respaldadas, por fin alguien las entiende en este camino tan complicado de la autoestima.

Mujeres como Lucía Calderon, que nos manifestó cómo intentó suicidarse un dia, y cuando vió una promoción de nuestra campaña sobre lo importante y valiosa que somos sin importar la talla, eligió vivir, bajar el cuchillo.

Mujeres que nunca se ponían un traje de baño por complejos con el peso (gorda o flaca), hoy día se ponen su traje de baño gracias a nuestras publiciaciones #PonteloSinComplejo.

Stephanie Abud

“Nací prematura y con una deficiencia auditiva llamada hipoacusia severa en ambos lados. Los doctores dijeron que no iba a poder hablar nunca, que era mejor aprender hablar en señas y entrar a un colegio especial para sordos. Mi familia decidió colocarme audífonos e insertarme en un colegio regular donde fui aprendiendo a hablar. Aunque no fue nada fácil y no hablo perfectamente, pude seguir adelante y graduarme del colegio a pesar del constante bullying. Todo se logra con perseverancia, como la que tuvieron mis padres para lograr que pudiera comunicarme. Certifico que el que persevera triunfa y aún más con la gracia de Dios”.

Omaira Pérez

“Cuando cumplí 11 años mi cuerpo comenzó a cambiar notablemente. Pasé de ser una niña delgada a una preadolescente con curvas. Entre mis amigas yo era ‘la gorda’, y algunos chicos me hacían bullying, a tal punto que llegué a creerme todo lo negativo que decían. Quería perder peso, pero me refugié en la comida y comencé a crear una relación tóxica con ella, convirtiéndola en mi consuelo. A los 12 años intenté quitarme la vida, pero Dios me regaló una segunda oportunidad. Somos más que el size de nuestra ropa. ¡Cuida tu salud, ámate y que tu objetivo sea ser feliz!”.

Rosmery Doval 

“A mis tres años sufrí un accidente con un cable de alta tensión en la calle, que me provocó quemaduras de tercer grado en un 45% del cuerpo y la amputación del brazo izquierdo por debajo del codo.

Mi mamá estaba consciente de que yo sería un blanco de burlas y me enseñó a vivir sin complejos, aceptándome como era, con la clara convicción de que yo podía hacer todo lo que me propusiera en la vida. Ya usted tiene una condición especial, la única y mejor decisión es aceptarse tal y como somos, porque las discapacidades están en los espacios, no en las personas”.

Yanca González

Mi historia no es la de la típica gordita que se acomplejaba o le hacían bullying. Aunque me llamaban ‘ballena’, estar gorda nunca me deprimió. Modelaba para tiendas plus size, hice las paces con la palabra ‘gorda’ y mi piel estaba tersa y en su lugar. Me sometí a una cirugía (manga gástrica) en 2017 con 250 lbs. Actualmente peso 127. Tras los cambios físicos tuve que empezar a aceptar que éste es mi nuevo cuerpo. Me ha costado paciencia y amor propio volver a armar mi autoestima, por lo que me he dedicado a trabajar en mó para ser mi mejor versión e inspirar a otros”.

 

Marissela Santos

“Nací con albinismo, una condición genética que produce una reducción o ausencia total del color o pigmento de ojos, piel y pelo. Desde muy pequeña aprendí a defenderme y no permitir que los comentarios de los demás me afectaran, pues siempre me sentí igual que todos. En ocasiones llegué a sentirme mal, pero recordé cuánto valgo como persona y que mi color de piel no define quien soy”.

En sus propias palabras: lidear con las críticas. “La crítica más fuerte es que no me amo porque me operé, que me burlé de todas las gordas y que las engañé cuando les dije que se amaran. Mi crecimiento de todo esto es que siempre habrá una opinión destructiva o constructiva, pero la verdad siempre sale a flote”.

“Cuando lancé la campaña #YoMeAmo en 2014, tenía 184 libras. Estaba en sobrepeso, sometida a constantes dietas y ejercicios. Los comentarios eran que estaba apoyando la obesidad con esta campaña, que me callara y me pusiera a rebajar. Si subía fotos haciendo ejercicios me criticaban porque no me amaba como era, que para qué hacia ejercicio. Si colocaba una foto en traje de baño me criticaban porque me había dañado, que me ocupara de mi. Estoy feliz de haber empezado una campaña estando gorda y en sobrepeso para demostrar a tantas mujeres que se puede emprender sin la necesidad de rebajar primero, y también de haberme realizado la bariátrica porque siempre estuve apegada al objetivo principal de este movimiento: amarte primero y buscar tu salud de manera objetiva. Me operé en 2017 en obesidad tipo 1, después de haber intentado todo, cuando entendí que necesitaba ayuda y que era de valientes pedirla. Tenía que amarme aún estando en mi peor peso, para tomar una decisión basada en amor propio y no odio, complejos, ni rechazos de otra gente, ni de mi misma”, Mariel Guerrero.

“El mensaje de #YoMeAmo quiero llegue a las escuelas, colegios, liceos, universidades, conferencias nacionales e internacionales… a todo el mundo, Porque cuando la mujer entienda que amándose, valorándose y cuidándose primero, entonces será invencible”, Mariel Guerrero.

“YO ME AMO ES PARA TODAS”, EL PROYECTO

“Siempre hacemos proyectos fotográficos basados en la diversidad. El primero fue gracias a Jumbo en 2014. Lanzamos un encarte promoviendo la diversidad en la edición de dicho año de Dominicana Moda. En esta ocasión salimos de lo virtual y por primera vez se une a nuestra campaña un centro comercial (Acrópolis) con una exhibición, durante un mes, que promueve el mensaje de inclusión”, nos cuenta Mariel.

“Yo me amo es para todas” es un proyecto fotográfico que busca crear consciencia sobre la importancia de que cada mujer se sienta representada en los medios y que más estereotipos sean incluidos en la TV, revistas, periódicos, radio y campañas… Que mujeres negras, blancas, albinas, gordas, flacas, con vitíligo, altas, bajas, amputadas, quemadas, en silla de ruedas y con cualquier otra condición puedan ser incluidas en pasarelas, proyectos fotográficos, contratadas como influencers y embajadoras de marcas, y así cerrar la brecha de la exclusión.