#QuieroSaber Sobre las tradiciones de año nuevo

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Por Pamela Toribio Ilustración Plasteed

Seguramente en tus fiestas de fin de año aparece una tía con su paquete de uvas para que cada quien se coma doce uvas, o algún indiscreto comenta a toda voz que lleva ropa interior amarilla para invocar prosperidad, amor y abundancia. Y es que las tradiciones para recibir el año nuevo son muy comunes en nuestro país y el resto del mundo. pero, ¿sabes de dónde provienen y cómo se originaron?… A continuación escudriñamos un poco sobre este tema para que conozcas algunas de las costumbres de esta época tan esperada por muchos.

La tradición de comer las doce uvas de la suerte  tiene su origen en España. Esta costumbre se popularizó en 1909 debido a un excedente en la cosecha, en la ciudad de Valencia, las cuales fueron consumidas la noche de fin de año. El número hace alusión a los doce meses del calendario, y la hora indica el fin e inicio de un nuevo día/año.

En Estados Unidos, y también en algunos países latinos, lo primero que se debe hacer tras la entrada del nuevo año es besar a tu pareja con el fin de mantener el amor. Algunos colocan un muérdago en un lugar alto concreto para que siempre que haya dos personas debajo de éste, se besen. No se conoce exactamente el origen de esta romántica costumbre, pero dicen remontarse a la época romana, donde en el Festival de Saturnalia, celebrado próximo al fin de año, todos los invitados se besaban.

En algunos países, si sales por la puerta de tu casa paseando una maleta debes dar un portazo para que además de atraer los viajes, espantes los malos espíritus y problemas que te han perseguido durante el año anterior. otra versión asegura que si sales corriendo con una maleta a cuestas atraes con más fuerza los viajes para el año nuevo que inicia.

Tomar champagne en una copa que contenga algo de oro en su interior asegura la fortuna y la permanencia del patrimonio. Según la tradición popular, tener siempre los bolsillos y zapatos llenos de dinero mantiene la prosperidad en el hogar. El cristianismo también utilizó el brindis como símbolo de buena suerte y, según una teoría, el ruido que emite el choque de copas aleja al “diablo”.