Camino a un mundo sin sexo

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Cada época, cada década, tiene características particulares por las que son recordadas a lo largo de la historia. En los 70, la generación baby boomers alcanzaba los 25 años, promedio actual hoy día, de la generación Z. Esta época se caracterizó por la liberación (femenina, masculina y sexual). Pero, ¿qué sucede? Contrario al siglo pasado, estamos en una época en la que los jóvenes/adultos no están intimando ni conectando con quienes los rodean, y menos con el sexo opuesto. Existe una resistencia, un deseo de hacer las cosas distintas, una revolución, una búsqueda de equidad y una presión de superación, que están ocupando nuestro tiempo y espacio.

La autora de Generation Me: why today’s young americans are more confident, assertive, entitled- and more miserable than ever before (Generación Yo: Por qué los jóvenes americanos de hoy día son más confiados, asertivos,  autoritarios –y más miserables que nunca antes), Jean M. Twenge, cataloga a los Z como la “generación del yo”, porque anteponen su ser a cualquier situación y deber. “Las altas expectativas, combinadas con la creciente competitividad, han dejado un lado oscuro en el que culpamos a otros por nuestros problemas y nos hundimos en ansiedad y depresión. Quizás porque el foco está en nosotros mismos; el comportamiento sexual también ha cambiado radicalmente”, explica.

Existe una relación de amor y odio con la tecnología, pues si bien es cierto que ha eliminado barreras y nos acerca quienes están lejos, nos aleja de los que tenemos cerca, creando actividades unipersonales que dificultan las relaciones interpersonales.

El National Survey of Sexual Attitudes and Lifestyles descubrió que en 1990 las parejas de entre 16 y 64 años hacían el amor cinco veces al mes, porcentaje que disminuyó hasta cuatro veces en el año 2000, y tres en el 2010 para el mismo período de tiempo. En 20 años la frecuencia había bajado un 40%. 

Fases de dos

En la vida de pareja también existen etapas. Al inicio de una relación se tiene un deseo sexual elevado porque están en el enamoramiento, la pasión, la intensidad y el deseo de descubrirse. Mientras que cuando la pareja se estabiliza, ya sea contrayendo nupcias o formalizando de otra manera la relación, los individuos priorizan otros elementos, explica la encargada del departamento de sexualidad y terapia de pareja del Centro Vida y Familia Ana Simó, Heidy Camilo H.

“A medida que pasa el tiempo nos involucramos en muchas actividades laborales, sociales, familiares y académicas que provocan que estemos más cansados. Además, el deseo sexual también va a depender mucho del estado de ánimo y emocional”, señala la experta.

Ojo, respecto a las mujeres, el hecho de que estén llevando una vida más activa, profesional y socialmente, no significa que su deseo sexual se vea perjudicado. De hecho, un estudio publicado por Janet Hyde, John DeLamater y Erri Hewitt en la revista Journal of Family Psychology, señala que la satisfacción, el deseo y la vida sexual de las amas de casa no es inferior al de las mujeres que trabajan a tiempo parcial o completo.

Entonces, ¿es un mal común que esté disminuyendo la frecuencia sexual?

Estamos distraídos, básicamente. Así lo expone Camilo: “Ahora mismo estamos muy distraídos, entre las redes sociales, las series, la computadora… en vez de hablar, mirarnos, tocarnos, saborearnos. Nos mantenemos más ocupados en un tema visual y auditivo que en la conexión persona a persona. Entonces, el sexo se va postergando por negligencia, no por la existencia de un trastorno real”.

Los estadounidenses tenían nueve veces menos sexo a principio de la década de 2010 que a finales de los noventa, según un artículo publicado en la revista académica de sexología Archives of Sexual Behavior, por Jean Twenge, Ryne Sherman y Brooke Wells.

Alternativas

Con la tecnología y la falta de tiempo se crea una “normalización” a la hora de recurrir a la pornografía y la masturbación, sino podemos satisfacer el deseo sexual con nuestra pareja.

“La pornografía no es más que esa búsqueda de ver elementos que estimulen al individuo, mientras que la masturbación tiene que ver con autoerotismo. No es que ayuden. De hecho, el porno crea una distorsión de la práctica sexual. Cuando vemos estos parámetros y no cumplimos con ellos en la vida real, nos frustramos”, explica Camilo.

Deseo sexual según el género

La sociedad ha tomado conciencia de muchas cosas en los últimos años, incluyendo la importancia de la satisfacción sexual femenina. Pero aún se tiene la creencia de que las mujeres tienen menos deseo sexual que los hombres.

La encargada del departamento de sexualidad y terapia de pareja del Centro Vida y Familia Ana Simó, manifiesta que esta construcción social se basa en que a la mujer desde niña se le educa instruyéndole que si siente, se expresa o se muestra como un ser sexual va a ser juzgada como una “mala mujer”. Sin embargo, a los hombres se le aplauden y promueven estos rasgos. La sociedad castra a la mujer… no es verdad que un género siente más o menos deseo sexual, estamos hablando de la libertad de expresarlo como tal.

Cantidad vs. calidad

El empoderamiento femenino ha dado paso a mayor disfrute sexual, sobre todo en el caso de las mujeres que ya no temen tomar la iniciativa ni descubrir su cuerpo en pro de ser capaces de indicar lo que les gusta o no en la cama. Naturalmente esto permite que la relación sexual de hoy día sea más satisfactoria para ambos miembros de la pareja que en épocas pasadas.

Es necesario aclarar, que el sexo muchas veces marca la salud de la misma, sin embargo, el ritmo y la frecuencia sexual es distinto para todo el mundo. “Una persona no puede jamás compararse con otra porque no podemos medirnos ni con nosotros mismos. En un momento el deseo sexual puede ser alto, y en otro un bajo, pero no porque haya un trastorno, sino porque circunstancias en la vida hacen que la energía se focalice hacia otro lugar”, señala Camilo.

Entonces, no podemos elegir entre cantidad y calidad porque es deber de cada pareja encontrar su propio equilibrio y sentirse satisfechos con el modelo de interacción que decidan crear.

El ministro de Salud de Suecia, Gabriel Wikström, encargó en 2016 a la agencia de Salud Pública, un informe sobre los hábitos sexuales de los suecos, debido a publicaciones y estudios locales que apuntaban a una disminución de la actividad sexual entre los habitantes. Los resultados se tendrán en el 2019.