#WCW Lola Lora-Cabán: Lo que no me dijeron de una vida como paciente de cáncer

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Coordinación Airam Toribio Foto Héctor Mena  Maquillaje Flora Rojas

La prueba más grande de mi vida. En el año 2015 fui diagnosticada con un tipo de cáncer en la sangre llamado Linfoma No Hodgkin. Escuchar las palabras “tienes cáncer” a los 20 años definitivamente fue un golpe bastante duro. Me acompañaban mi tía, mi madre y mi hermana, y al oír el diagnóstico todas quedaron en completo silencio esperando mi respuesta. Yo sólo atiné a preguntar: ¿Se me va caer todo el pelo?, a lo que vino un rotundo ¡Sí!.

La pregunta probablemente vino por el shock, seguido de una etapa de duelo, donde lloré mucho, sentí rabia y me pregunté muchas veces, ¿por qué a mí? Pero luego decidí no quería seguir en esa situación, que esa no era yo y retomé poco a poco mi rutina; me informé sobre la enfermedad y busqué formas de sobrellevar mi situación.

2 Perdí amistades y mi relación de 2 años. Antes de mi diagnóstico, pasé por un cuadro difícil: dos operaciones de pulmón para extraer la mitad del derecho, un coma de 10 días, y tres meses y medio en la unidad de cuidados intensivos.

Los amigos que más pensé estarían para mí, así como mi pareja de entonces, fueron quienes brillaron por su ausencia. Sin embargo, me di cuenta de la cantidad de personas que, sin saberlo, se interesaban y preocupaban genuinamente para mí. Perdí muchas “amistades” pero gané otras, más profundas, sinceras, transparentes… han estado en todas las etapas de mi vida tras mi diagnóstico (ustedes saben quienes son y los adoro con todo).

3 Perder el cabello fue una experiencia llena de sorpresas y sobre todo de muchas enseñanzas. Mi cabello comenzó a caerse precipitadamente luego de mi primera quimioterapia, ¡de todos lados! (risas). Tenía el cabello por la cintura y me lo corté por los hombros tras la noticia de que iba a perderlo por completo. Finalmente opté por rasurarme la cabeza; pensé iba a ser más traumático, pero en ese momento mi cabello pasó a un segundo plano. Fue una oportunidad para trabajar en el amor propio, en mi belleza desde dentro hacia afuera y no basar la forma en que trataba a los demás partiendo de mi apariencia. No fue fácil pero sí transformador.

4 Mi perspectiva de la vida cambió dramáticamente. Al ser diagnosticada me encontraba en mi último año de la carrera de Derecho, es decir, mi vida giraba en torno a ella. Sin embargo, llegó un momento en que no me importaba solamente mi carrera. Lo más importante para mí fue darme cuenta de que si me iba de este mundo quería irme con la satisfacción de haber hecho algo por los demás, quería hacer cosas por otros, ayudarles, dejar un legado. Pero sobre todo, quería hacer cosas que me hicieran sentir viva.

Esta experiencia cambió mi vida. El cáncer no me define pero definitivamente me ha hecho la persona que soy hoy: más considerada, más empática, más humana.

5 Inicia mi “journey”. Una vez comencé mi tratamiento tuve que tomar una pausa en mi vida y rutina. Empecé a buscar fuentes de motivación, de positivismo; una forma de trabajar en las herramientas que me ayudarían a sobrepasar mi situación, y al no encontrarla decidí crear una plataforma de positivismo y empoderamiento para personas que buscan sobrepasar circunstancias difíciles o simplemente cambiar la forma de ver la vida y enfrentar los problemas.

Así inicia mi proyecto de vida Lolita’s Journey, el cual no sólo me ayudó a sobrellevar mi situación proveyéndome de un escape, trabajando en algo productivo, sino que me permitió conocer y ayudar a cientos de personas que se convirtieron en familia y mi principal motor de inspiración, llegando a trabajar en distintas campañas de asistencia social como Caminantes por la Vida. Esto me llevó a retomar la universidad con sólo tres meses de ser dada de alta y en el medio de mi proceso de quimioterapia. Me gradué con un índice de 3.6 en el tiempo estipulado.

Mi vocación de servicio me llevó a crear una propuesta hermana denominada The Give Back Project DR, un proyecto centrado en brindar asistencia integral a pacientes oncológicas de escasos recursos, en condición de madres solteras. Junto a un nuevo equipo de voluntarios estamos trabajando un programa de apadrinamiento y asistencia económica de la mano de la multinacional Mailboxes ETC.

6 Dear Trier. Me di cuenta de que la comunidad iba creciendo a una cada vez más diversa, donde ya no únicamente encontraba pacientes o cuidadores, sino personas de todas las edades que buscaban inspiración para vivir sus mejores vidas.

Como parte del proceso evolutivo natural surge #DearTrier, un proyecto dirigido a quienes siguen intentándolo a pesar de los tropiezos, obstáculos y dificultades que trae la vida misma; a quienes siguen dando lo mejor día tras día. Dear Trier ofrece palabras y materiales periódicos enfocados en la motivación personal y la resiliencia.

7 Encontré mi propósito de vida. Tras un año de trabajar como abogada litigante, así como en proyectos personales, decido dar el paso más grande de mi vida: tomarme unos meses para irme a otro país,a un lugar donde no conocía a nadie y comenzar desde cero mis estudios de Professional Life Coaching, en la Unidad de Estudios de la North Florida University, en el American School of Professional Life Coaching. Tras regresar al país relancé el concepto de Lolita’s Journey con LJ Coaching Services, re-edificando un espacio de empoderamiento sentado sobre los pilares del coaching de vida y la idea de que toda cabeza que contiene el problema también tiene la solución. Es decir, que todos tenemos el poder en cualquier momento de cambiar la situación en la que nos encontramos y comenzar a vivir una vida plena.

Ya en RD, comencé a trabajar como directora del departamento de riesgos y legal de una compañía local. Luego decido dar un paso más allá y crear un proyecto de capacitación integral y técnico para la comunidad emprendedora de la República Dominicana: Trier’s Community, a través de la realización de actividades como conferencias, talleres, seminarios, excursiones… con la presencia de un personal capacitado de distintas áreas de experticia y sentadas sobre las bases del coaching profesional.

“ Las situaciones difíciles son tragos amargos que debes pasar rápido. Lo importante es hacer de tu situación una oportunidad propicia para aprender y crecer. Un momento para replantear prioridades y comenzar a hacer eso que te motiva a diario… El problema no es el problema, sino tu actitud frente a éste”.