Cree que lo mereces

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Recientemente estuve en la conferencia dirigida a mujeres creadoras de contenido digital más importante de todo Estados Unidos. Para mí, aquel evento fue un ejemplo de lo que debería ser un congreso de dos días dirigido a mujeres. Me explico, había más de 50 expositores dispuestos a compartir sus fórmulas de éxito con las allí presentes; más que venderte algo, lo que realmente se buscaba era ofrecer herramientas de empoderamiento destinadas a la acción. Además, los asistentes no eran únicamente mujeres, aunque sí fuimos mayoría. ¡Aprendí mucho! De figuras que vemos en la pantalla grande o en la chica, de periodistas, políticas, blogueras, empresarias y creadoras de contenido para grandes empresas. Entre muchas otras cosas, reforcé mi creencia de que en la unión y la solidaridad sin esperar nada a cambio está el verdadero empoderamiento femenino. Vamos, no creo tampoco que la empresa que lo realizó no obtuvo alguna ganancia monetaria, también imagino que lo lograron los patrocinadores que allí estuvieron, sin embargo, lo que de verdad imperaba era el deseo de enseñar y por ende, el de aprender. Pienso que los movimientos pro mujer como Time’s Up o La Marcha de las mujeres son ejemplos de lo que debería estar sucediendo en el resto del mundo cuando nuestros derechos son violentados. Y en esos dos días entendí por qué: quienes forman parte de ellos entienden, saben y reconocen que merecen respeto, éxito, igualdad en paga y en oportunidades; no que son suertudas por tenerlo.

En base a esto, la charla de la actriz Gabrielle Union me marcó mucho. Hablaba de que en ocasiones creemos que debemos considerarnos dichosas tras conseguir algo que nos costó mucho esfuerzo, al punto de que podemos no creer que lo merecemos. ¡No! Usted amiga se lo ganó… dejó de dormir, debió llevar dos trabajos, tocó muchas puertas, hizo mucho networking, recibió muchos “no” y críticas, pero no se dio por vencida; y para colmo, en el trayecto se descuidó a sí misma. Esto aplica para madres, empresarias, amas de casa… para TODAS.

Así que quiero invitarte a dos ejercicios. El primero, tenderle la mano a una mujer que esté buscando crecimiento a través de tu mentoría, de tu ejemplo (puede ser incluso a través de lo que publicas en redes sociales, recuerda que todos tenemos el potencial de influenciar a nuestra comunidad). La segunda, practica el merecer todo lo bueno que llega a tu vida, una nota, también, para mí misma.