¡Felices 15!

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La palabra resiliencia me remite a la película WALL-E. En ella la Tierra se percibía toda marrón, crema o en tonos tierra, como si se tratara de un perfil coordinado por colores, de esos que vemos en Instagram. Sólo que en el filme esto no significaba algo bonito, todo lo contrario, la Tierra estaba muerta, sin posibilidades de vivir en ella. Pero un día el robot WALL-E encontró una planta dentro de una nevera destartalada. Verde esperanza. ¡Cuánta vida en un color! A partir de este encuentro, la película toma un matiz esperanzador… Pues eso mismo sucede cuando somos resilientes. La resiliencia es nuestra arma más poderosa para ver lo positivo en medio de la tormenta, nuestra capacidad de afrontar la adversidad (lee más en nuestro reportaje de la página 40).

Tengo 15 años en Pandora, sí, los mismos que cumple la revista. En éstos he sido testigo de todas las etapas: la de la vaca gorda, la de la vaca flaca y la de la vaca “doble cero”, por ponerle un nombre jocoso a momentos que pensamos no vendrían y que como equipo y empresa nos tocó hacerles frente. Pero fuimos resilientes, que requiere también de visión a futuro. Si un motor se apagaba, encendíamos otro. Así vino un autodescubrimiento que desembocó en un rediseño conjuntamente con su página en internet, siendo la primera web informativa y educativa femenina del país. También nos valimos de un app para seguir ampliando nuestro espectro, y con toda nuestra fuerza apostamos a las redes sociales cuando otros le daban la espalda. Seguimos creyendo y apoyándonos en ellas, nuestra comunidad. Nos movimos con el cambio, establecimos metas alcanzables, tomamos decisiones y nos sostuvimos en medio del caos que tocó a todos los medios del mundo. Estamos de pie y seguimos en sus manos.

Por eso hoy no celebramos únicamente a Pandora “la quinceañera”, sino a todas las mujeres que por esta década y media se han reinventado en medio de la adversidad, sirviéndonos de motivación. Gracias por ser la fortaleza que nos ha sostenido, la que ha hecho que 15 años después sigamos festejando, riendo, a veces llorando (porque también es necesario), compartiendo, viajando y aprendiendo junto a ustedes. Ahora, ¡a celebrar!