5 lecciones que aprendí de una Presidenta

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Por Anniete Cohn-Lois Ilustración Cienpies Design 

Siempre hemos escuchado que ser Presidente de un país no es una tarea fácil, y mucho menos lo es ser Presidenta. Además de cumplir con el trabajo de Mandataria, también debe enfrentarse a un sin número de estigmas sociales que hacen su trabajo más difícil y complejo.

Les comparto cinco lecciones que aprendí de Laura Chinchilla, primera mujer presidenta de Costa Rica, además de una de las primeras de nuestra región, y una de las 50 mujeres más poderosas de Centroamérica, según el Foro Económico Mundial.

 

  1. Ten conversaciones reales.

Siempre que converses con alguien es importante hacerlo con sentido. Ocuparte de saber cómo está la persona con la que estás conversando, no sólo en el aspecto profesional sino en el personal. Ofrecer una atención sincera cuando conversamos es clave del éxito y del buen liderazgo, pues mostramos interés genuino por el otro.

2. Cree en ti y aprovecha las oportunidades.

Muchas veces damos por sentado la importancia de creer en nuestro potencial y apostar a nuestros sueños, más aún cuando nos enfrentamos al dilema de formar una familia y cumplir el rol de pareja y/o madre en el hogar. Junto a la Presidenta aprendí que primero debes creer que puedes lograr algo para poder actuar en consecuencia. Creer que sí puedes te presentará oportunidades para aprovechar y trabajar haciendo lo que te gusta, mientras escalas a nivel profesional y también te desarrollas a nivel personal.

3. Ignora los chismes, rumores y críticas negativas que no te ayudan.

Estos son temas de los que nadie se escapa, en especial cuando se trata de posiciones de mucha visibilidad y atención pública. Muchas veces nos afectan más a las mujeres porque nos enfocamos en querer desmentir comentarios que buscan ensuciar nuestra imagen y trabajo. Con la Presidenta aprendí que lo mejor es ignorarlas porque le retiras energía a quien está buscando hacer daño.

4. Busca siempre la formación. 

La formación es un aspecto clave para nuestro desarrollo en el aspecto profesional, me comenta la Presidenta. Pues cuando hablamos en una sala, generamos atención y respeto por nuestras capacidades y en consecuencia, confianza en nuestro trabajo.

5. Mantente enfocada en el bosque en vez del árbol.

Cuando nos enfocamos en alcanzar un propósito, muchas veces nos consumimos en lo micro, es decir, aquellos eventos y situaciones que desvían nuestra  atención de lo macro, que debe ser nuestro objetivo primordial. Saber cuál es tu propósito te ayudará a mantener tu energía concentrada en el bosque, en vez del árbol.

“Cuando te encuentres frente a un momento difícil, disfrazado de fracaso, recuérdate a dónde has llegado y lo que alcanzaste. Mantente enfocada en la luz, en vez de la oscuridad. Es justamente después de dichos procesos, que lo mejor está por llegar”.