Las historias detrás de Muestra 8/8

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Por Natalia Peralta Foto Fuente externa 

Ocho cortos, ocho mujeres. Con este concepto, se inauguró el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la iniciativa Muestra 8/8 (@muestraochodeocho), donde directoras jóvenes proyectan de manera itinerante sus trabajos cinematográficos en una selección de historias que consiguen mover al público desde las lágrimas más sinceras hasta las más sonoras carcajadas.

Bajo la consigna de más mujeres en el cine dominicano, este proyecto se mantendrá en circulación durante todo el mes de marzo. Sus dos próximas proyecciones serán el viernes16 en la Biblioteca Infantil y Juvenil; y el 28 en la Fábrica Contemporánea.

En Pandora, te contamos lo que motivó a estas directoras a realizar sus cortometrajes, es decir, la historia detrás de sus historias.

 

Zurda de Florencia Reolón

 ¿Qué hacer cuando quien está al mando te obliga a ser como no eres? Este es el dilema que enfrenta una niña de 10 años en clase, al intentar soportar a una maestra violenta, estricta y represiva. La protagonista de esta historia aprenderá que el mundo es de quienes se levantan.

Comentario de Florencia Reolón: para esta historia, me inspiró mi abuela materna. Ella era zurda y en su época de colegio, le habían obligado a que escribiera con la mano derecha pegándole con una regla. Esto me impactó. Inmediatamente me puse en su lugar. Yo también soy zurda y pensaba: “¿y si yo hubiera nacido unos años atrás?”. Hoy en día seguimos viendo otros tipos de violencia y discriminación, quizás igual de absurdos. Ayer era ser zurdo; ahora es ser inmigrante, o mil cosas más. Zurda es una reivindicación por la igualdad y por el derecho que tiene cada uno a ser cómo es.

Imagino lo que soy de Barbara Rodrígues Da Costa

Los celos y una imaginación desbordante son una mala combinación para una protagonista que es incapaz de distinguir sus sospechas de la realidad. Clara tendrá problemas cuando proyecte en su pareja lo que ella misma es.

Comentario de la autora: me inspiré en la obra Jelousy de Edvard Munch. Quería por lo menos tener un plano que fuera alusivo a esa pintura del artista noruego. Mi intención era jugar con lo real y lo imaginario. Con esos dos mundos. Realmente, me enfoqué en crear un ambiente específico, en hacer un cortometraje más sensorial que narrativo.

Lo que pudo haber sido de Violeta Lockhart

Grabado de principio a fin dentro de un carro, este cortometraje pone sobre la mesa el tema del bad timing. ¿Qué pasaría si una persona del pasado reapareciera justo cuando has logrado rehacer tu vida? Esta es la pregunta que tiene que afrontar Alicia cuando su exnovio Javi regresa de Chile.

Comentario de la autora: para mí, el arte es terapéutico. Contar una historia siempre parte de una necesidad. Yo sentí la necesidad de plantear todas estas dudas que yo misma tenía, a partir de experiencias propias, sobre el bad timing y la eterna cuestión de qué hubiese pasado si… Hacer el cortometraje me ayudó a reflexionar y a explorar las posibles respuestas. Terminarlo fue como cerrar un capítulo. Creo que a las personas les gusta el cine agridulce, con un tono realista, que se parece más a la vida. Yo me siento reflejada en este corto y, para mí, es muy gratificante cuando la gente lo ve y se siente identificada con la historia.

Dolore de Mary Helen Ferreira

Junto a tres amigos, una joven campesina se dedica a llorar por pago en velorios. Este cortometraje es una auténtica reflexión sobre el dolor y sobre cómo lo vivimos cuando nos toca de cerca.

Comentario de la autora: a veces uno sufre mucho por cosas que no tienen tanta importancia y cuando le pasa algo realmente doloroso, entonces no sabe lidiar con ese sufrimiento. Esta es la reflexión que quise hacer con el corto, recapacitar sobre cómo manejamos el dolor. Además, me pareció importante rescatar parte de la idiosincrasia dominicana. Muchos —sobre todo las nuevas generaciones— no saben lo que es una plañidera.

Está bien llorar, Alicia de Lía Lockhart

Todo el que ha tenido que emigrar sabe lo duro que es verse en un lugar extraño sin la compañía de sus seres queridos. Alicia, quien desde los 6 años se ha prohibido llorar, intenta ser fuerte y alejar la tristeza y la soledad que enfrenta desde que se mudó a la capital en busca de mejores oportunidades.

Comentario de la autora: Este corto cuenta mi historia. Yo no lloraba desde los 6 por un inconveniente que tuve a esa edad. Además, nunca sentí la necesidad, siempre fui muy feliz. Sin embargo, al mudarme a la capital y alejarme de mi familia, enfrenté muchas experiencias que me obligaron a dejarme llorar. No como algo malo, sino como algo liberador e, incluso, curativo. Tuve que aprender que llorar es “de la gente”, algo natural, algo humano.

Llamada de Camille Suazo

Hay seres excepcionales que se van a destiempo y dejan atrás un recuerdo que brilla con luz propia. Para Laura el recuerdo de su padre sigue muy presente y es incapaz de entender a las personas de su alrededor que sigue con una vida de apariencias y compromisos, como si nada hubiera pasado.

Comentario de la autora: hay cosas que uno no se espera. Yo jamás imaginé que tendría que vivir la experiencia de escoger el ataúd del tío más pintoresco, tierno y apoyador que alguien pudiera tener. El dolor de su partida rompió algo dentro de mí. Este cortometraje nace de la necesidad de procesar mi duelo y sanar con el recuerdo hermoso de quien fue mi tío. Fue mi catarsis, mi carta honrando su memoria y todo lo que él representa para mi familia. De poco sabía que iba a servir para que otras personas pudieran también sanar recordando los momentos felices con aquellos que se fueron antes de tiempo.

Orgasmo de Natalia Peralta

Un vestido ajustado, una música sensual, una cena a la luz de las velas, una receta afrodisíaca. Con su habitual sentido de la perfección y utilizando una película erótica como referencia, Nicole intentará conseguir un orgasmo —igual de estridente que el de una actriz porno — con marido Elías.

Comentarios de la autora: Orgasmo lucha contra una concepción vital con la que nunca he estado de acuerdo; esa en la que alguien se esfuerza muchísimo para que todas las personas que la rodean cumplan con sus expectativas. Conozco a gente que es así. Personas que planean y dirigen su vida como si fuera una película y que son incapaces de disfrutar si algo se sale del guion. Muy exigentes consigo mismas y muy exigentes con los demás. Con este cortometraje doy mi punto de vista: lograr la satisfacción o la autorrealización no depende de otros, está en nuestras manos.

A la carta de Isabella Bretón

Para una primera cita, Ana y Sebastián van a un restaurante lujoso —o sea, carísimo— de Santo Domingo. Ella tiene mucha hambre y él no ha cobrado, pero ambos fingen para impresionar al otro. Este cortometraje cumple con el propósito de las buenas comedias: hacernos reír y reflexionar al mismo tiempo.

Comentario de la autora: A la carta nace a partir de un cuestionamiento del rol de género. ¿Por qué se tiene que asumir que en una cita el chico debe pagar la cuenta? ¿Por qué las chicas tienen que comer poco para parecer femeninas? Son parámetros de conductas o pautas sociales que siempre me han parecido ridículas. Por eso hice el corto. Quería satirizar estos estereotipos para que la gente se diera cuenta de que no lo deberíamos tomar como algo serio, que son cosas dignas de risa. Ojalá el corto sirva para ayudar a cambiar actitudes y paradigmas que no son más que eso…ridiculeces.