Cerrando ciclos

Fecha

, Sexo y relaciones

Colaboración Kirssy Lorenzo, coach de vida @KirssyLorenzo Ilustración Pedrorsfernandes

“Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determina tu destino”, Tony Robbbins, autor y orador motivacional

Por la razón que sea: tiempo, dinero o emociones invertidas; por todo lo que pasaron juntos, por lo que ha quedado por decir o por lo que se dijo y no se entendió, seguir engancha a una relación que debería descansar en el pasado lo único que hace es acabar con nosotras, envenenarnos, amargarnos… lentamente apagar la verdadera “tú” y afectar a quienes te rodean. Entonces, si esto sucede y muchas veces lo sabemos, ¿por qué no damos el paso?

Cuando nos involucramos emocionalmente con alguien es porque esa persona llena alguna de nuestras necesidades básicas. Dependiendo de lo que carecimos cuando niños seremos más dependientes o no de él o ella. Cuando el precio que pagamos por estar en esa relación pone en riesgo nuestra seguridad, finanzas, trabajo o aquello que nos resulta importante y que suple también otras necesidades quizás tan o más importantes, entonces se dispara una alerta en el cerebro por la cual comenzamos a abandonar la relación, aunque quizás no del todo.

Nuestro cerebro queda prisionero por un tiempo de la carga química que esa persona genera en nosotros (hormonas como la oxitocina –la del amor–, endorfinas del placer físico, dopamina –la de la felicidad–, entre otras) causando esto sensaciones que nos causan ansiedad y nos llevan a retomar la relación o, peor aún, a nunca soltarla a pesar de que somos conscientes desde lo racional que debemos hacerlo.

En nuestro cerebro hay una sola neurona para cada persona en nuestra vida, a la que llegan conexiones como memorias, experiencias, lugares y regalos. Por eso es tan difícil dejar el pasado atrás, porque no sólo se trata de una decisión, sino que esa persona sigue dentro de tu cabeza conectada a diversas situaciones o elementos latentes en tu vida.

Cómo pasar la página

* Toma la decisión de que vas a cerrar ese ciclo y que a pesar del dolor que esto te cause, lo nuevo será mucho mejor y más placentero.

* Regala, guarda, deja de ver todo lo que esté vinculado a esa persona (obsequios, fotos, lugares, personas en común, etc.), al menos por seis meses.

* Por más civilizada que quieras parecer, debes eliminarlo de tu mundo virtual y eso implica todas las redes sociales. Al final qué importa lo que piense alguien que ya no pertenece a tu vida.

* Rompe no sólo la relación amorosa sino también la de amistad, por lo menos por un tiempo. Ser el mejor amigo de tu ex es peligroso para la salud emocional de uno o de ambos.

* Con una imagen mental de tu ex, amplía sus peores rasgos: agrándale las orejas, ensancha su panza, y todo aquello que vuelva desagradable su recuerdo.

* Elige de tres a cinco momentos negativos junto a él y exagera en tu mente lo negativo por parte de él: escucha los gritos más alto, su mirada más dura, sus palabras más hirientes y así sucesivamente. Revívelo uno tras otro por varios días. Esto te permitirá reforzar tu decisión y mantenerte alejada de la tentación de regresar.

 

Será un proceso con sus altas y sus bajas, pero al final, como la ley de la impermanencia, pasará, pues nada dura para siempre. La buena noticia es que científicamente está demostrado que el cerebro se toma aproximadamente seis meses en curar el desamor, si no hay contacto con esa persona y todo lo asociado a ella. Así que sé fuerte, confía en ti misma y ¡suelta!

“…Nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Por lo tanto, es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Sólo es costumbre, apego, necesidad… Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate”, Paulo Coelho, autor brasileño