Planifícate para el 2018

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, Cuerpo & Alma

Colaboración Pilar Haché, experta en finanzas  Ilustración  Alfazet Chronicles

Hace unos días conversaba con unas amigas sobre nuestras metas para el 2018. Gloria, que es muy expresiva, reflexionaba que generalmente inicia cada año con una larga lista de tareas y metas, muchas veces difíciles de alcanzar en 12 meses. Esto hace que al final del año termine con una sensación de frustración, especialmente cuando se trata de sus objetivos financieros. Me quedé pensando en los temas que ella puso sobre la mesa y me surgió la idea de proponerles una forma distinta de planificar nuestras finanzas para el próximo año, que involucre mirar un poco más hacia adentro de nosotras mismas.

Paso 1: Reflexionar sobre cómo nos relacionamos con el dinero

Las invito a reservar un espacio dentro de los días que quedan para terminar el 2017 con la intención de explorar los factores que definen su relación con el dinero.

La familia, el entorno y nuestras propias experiencias influyen en que se arraiguen en nosotros creencias y actitudes que limitan o potencializan nuestra realidad financiera. Si venimos, por ejemplo, de una familia que enfrentó limitaciones en el plano financiero, es posible que nos relacionemos con el dinero desde el miedo a mantenernos o encontrarnos nuevamente restringidos económicamente. Es frecuente también que en nuestro entorno se repitan frases como “el dinero no crece en los árboles” o “el dinero es la raíz de todos los males”, que hacen que veamos el dinero con un matiz de inmoralidad o escasez. Es valioso entonces identificar y reprogramar estas creencias y actitudes en positivo, pues nuestra situación financiera está estrechamente relacionada con ellas.

Paso 2: Definir cómo te quieres sentir

Las emociones también tienen un lugar importante en la forma en que manejamos nuestros recursos financieros. Muchas de nosotras tendríamos que confesar que en momentos en que nos hemos sentido tristes o solas hemos salido de compras en un intento de cambiar nuestro estado de ánimo. Lo que en realidad ocurre es que utilizamos los recursos de forma inadecuada en un esfuerzo infructuoso de llenar vacíos o satisfacer carencias afectivas.

Danielle Laporte, en su libro Desire map, plantea que cuando nos fijamos metas y objetivos lo que realmente estamos persiguiendo es cómo esperamos sentirnos cuando logremos alcanzarlos. En el momento en que tenemos claro cómo queremos sentirnos es muy probable que cambien nuestros objetivos y que la forma en que buscamos hacerlos realidad sea muy distinta a la que nos estamos planteando hoy. Preguntémonos cómo queremos sentirnos en el aspecto financiero: libres, exitosas, seguras, empoderadas… Luego definamos cuáles metas financieras nos permitirán lograrlo. Sólo nosotras mismas podemos definir cómo nos queremos sentir. Y explorar lo que está detrás de nuestros objetivos, el por qué nos los estamos planteando puede mostrarnos mucho de lo que está pasando en nuestro interior.

Paso 3: Soñar como águila, planificar como ratón

Primero viene la parte soñadora del proceso, en la que definimos nuestros grandes ideales. Podríamos decir, por ejemplo, “Para sentirme empoderada voy a convertirme en una inversionista activa del mercado de valores”. Entonces viene la parte realista, en la que se define cómo vamos a ejecutar lo que nos hemos planteado. Toca puntualizar los compromisos que con gusto asumiremos para alcanzar la meta y el sentimiento detrás de ella. ¿Cuánto vamos a ahorrar en el año? ¿Cuáles consumos vamos a reducir para lograr ese nivel de ahorro? ¿Cuándo visitaremos un puesto de bolsa para abrir nuestra cuenta de corretaje? ¿Cuándo haremos un entrenamiento sobre el funcionamiento del mercado de valores? ¿Cuándo haremos nuestra primera inversión y por cuál monto? Lo interesante de este enfoque es que cada paso que damos nos hace sentirnos empoderadas (como nos queremos sentir), por lo que, aunque no logremos el 100% de los objetivos planteados, evitaremos la sensación de frustración al final del año.

Paso 4: Reconocer que está en nuestras manos crear el 2018 que queremos

Aceptemos que somos responsables de la realidad que vivimos y de definir cómo nos queremos sentir. Nuestros pensamientos, creencias, actitudes, intenciones y deseos son definidos o redefinidos por nosotras mismas, así que manos a la obra. P