Ernesto Artillo apuesta a la visibilidad

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Por Camila Santana / Imágenes: El País

Resulta chocante llegar a la realización de que una de las actitudes que menos favorece al desarrollo de las ideas feministas y una clara resistencia hacia el progreso en materia de equidad, es el miedo o el rechazo de auto proclamarse feminista.

¿Las razones? El miedo al cambio y en el caso de los hombres, el abandono de sus privilegios. Todo esto disfrazados de argumentos como “no debería llamarse feminismo, ya que etimológicamente sería lo mismo que el machismo”, “las mujeres tienen más privilegios que los hombres’, “el feminismo ya no es necesario, ya las mujeres tienen los mismos derechos que nosotros”, y el clásico “soy feminista, pero *inserte cualquier afirmación misógina aquí*”.

En pleno 2018 todavía luchamos por obtener el mismo salario que los hombres, la tasa de feminicidios en Latinoamérica se mantiene en cifras alarmantes, sobre todo en nuestro país, y todavía se nos cosifica en el mundo del entretenimiento.

Claro, hemos llegado a recorrer senderos esclarecedores de impacto en el mundo, que nos han hecho a los y las feministas, crecer en número y en acciones en contra del machismo. El mundo de la moda no es excepción, tal es el caso del desfile de Dior este año en el Paris Fashion Week, que nos dejó a todos y todas con una sensación de fuerza y sembró en muchas mentes, semillas de espíritu de protesta. En el, la nueva directora creativa – primera mujer en ejercer esa posición – Maria Grazia Chiuri, presentó sus tops con la afirmación We should all me feminists, todos deberíamos ser feministas.

Pero en esta ocasión, lo que nos llamó la atención fue la propuesta del diseñador español Ernesto Artillo, quien se ha encargado de vestir ya a 16 personalidades de la vida pública de España, con sus trajes de la colección La mujer que llevo fuera.

La colección hace énfasis en una palabra clave: visibilidad, yendo en contra de ese “soy feminista, pero”. Las piezas consisten en trajes, de mujer y para hombre, con trazos que dibujan figuras del cuerpo de mujer con el fin de hacer crecer el movimiento y hacerlo visible tanto en las alfombras rojas como en las calles de la ciudad. Esta línea pretende sacar del armario y del interior de nosotros mismos, el movimiento, para así recordarles al mundo, que estamos aquí y que la lucha no cesará hasta llegar a la verdadera equidad.

“El traje tiene un valor rotundo que reside en su tremenda simplicidad estética y conceptual pensada en específicamente para aquellos ineptos que todavía no se hayan parado a entender el concepto de feminismo. La mujer que llevo fuera viste a los que necesitamos intervenir realidades en busca de igualdad innegociable. Lo hace a brochazos sobre el traje del patriarcado que llevamos impuesto” comenta Artillo, sobre la colección a periodistas de El País.

Han sido 16 las personalidades públicas que ha vestido, y compartieron con nuestros aliados de El País, sus razones por las cuales son feministas o lo que piensan en general acerca del movimiento y de la colección. Aquí el resultado: