¡Nunca más!

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Por Leandro A. Sánchez  Ilustración Cube29

Abuso. Ante la gran ola de acoso sexual que nos arropa, la actriz ganadora del Oscar, Lupita Nyong’o, se pronunció indignada: “Ahora que hemos comenzado a hablar de esta realidad, no nos callemos”. Y nosotros, de acuerdo con ella, alzamos nuestra voz con miras a que las mujeres, jamás, sean víctimas de esto… el acoso sexual es también una forma de violencia.

De pequeñas, de seguro recuerdan el “Doña, ¿en cuánto me vende a su hija?”, que muchos hombres dominicanos solían, o mejor dicho, suelen decir a las madres de niñas y jóvenes, mientras transitan por las calles de nuestro país. Popularmente se cree que son piropos… pero no.  Se llama acoso, y sexual (el broche de oro).

Para que tengas una idea precisa sobre de qué se trata, citamos la definición de la Directiva 2002/73/CE del Parlamento Europeo, relativa a la aplicación del “Principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres, en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales, y a las condiciones de trabajo: “Situación en que se produce cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado, de índole sexual, con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo”. Lamentablemente, una realidad que las mujeres en todas partes del mundo viven 24/7. Y que en definitiva, debe ser erradicada en todas sus formas posibles.

Por lo regular, el acoso sexual comprende una serie de agresiones, desde molestias hasta serios abusos, con la finalidad de desatar una actividad sexual. “Suele manifestarse con mayor ahínco en los puestos de trabajo, donde la confianza mutua es admitida inicialmente como base contractual para la relación laboral, o en otros ambientes donde la voluntad de expresar un rechazo puede verse condicionada por la posibilidad de sufrir reprimendas”, explica el psicólogo y psicoterapeuta sexual y familiar Ernesto Espino.

El acoso más común es el que involucra un contacto físico indeseado. “Pero además engloba comentarios lujuriosos, discusiones sobre superioridad de sexo, bromas o favores sexuales para escalar…”, cita el especialista, quien recomienda no dejarse intimidar. “Lo mejor es conservar la calma y ser firme en la negativa ante cualquier chiste, insinuación o toque. Resulta vital el poner distancia de por medio, inmediatamente se presente la situación, evitar estas compañías y denunciarlas cuanto antes. Es importante aclarar que si la víctima no se siente incomodada y aprueba esta conducta, en este caso no se considera indebido”, detalla.

Por un espacio más seguro.

En la calle o transporte público, en la escuela o lugar de trabajo, en el parque o supermercado… el acoso ocurre en todas partes. Esta realidad, que reduce la libertad de las mujeres y niñas, sigue siendo un problema, hasta cierto punto desatendido y con pocas leyes o políticas para acometerlo y prevenirlo. “El acoso sexual es muy alto, al punto que puede llegar a sorprender. Se da a todos los niveles y en todos los órdenes. Por ejemplo, hasta entre profesores y estudiantes, que es mucho decir. Una situación penosa a pesar de los avances  de la mujer en los estudios, alcanzando casi el 70% por ciento de la población estudiantil actual, y su participación activa en el mercado laboral. De ahí la iniciativa insignia mundial de ONU Mujeres, “Ciudades seguras y espacios públicos seguros”, que descansa en su programa mundial “Ciudades seguras libres de violencia contra las mujeres”, que diseña, aplica y evalúa herramientas, políticas y enfoques integrales de prevención y respuesta al acoso sexual y otras formas de violencia sexual contra mujeres y niñas en diferentes escenarios. La misma inició en Ecuador, Egipto, India, Papúa Nueva Guinea y Rwanda, y en la actualidad se extiende a más de 20 ciudades de distintos contienentes.

Como defensora mundial, ONU Mujeres fue establecida para acelerar el progreso que conllevará a mejorar las condiciones de vida de las feminas y para responder a las necesidades que enfrentan en el mundo.

Puedes acceder a mas información sobre su accionar en unwomen.org/es.

El temido ciberacoso. Para nadie es un secreto que la cultura machista justifica a los hombres con mitos que señalan que las mujeres los provocan con su comportamiento y forma de vestir. Entonces, las vertientes que toma el acoso sexual pueden llegar a ser muy sutiles, además de socialmente aprobadas. Por ende, no resulta extraño que un gran número de mujeres sean víctimas todos los días y en diferentes espacios de interacción, tanto públicos como privados. Y en este apartado, el internet ha hecho también de las suyas, trayendo consigo el ciberacoso, que no es más que “el uso de medios de comunicación digitales para acosar a una persona o grupo de personas, mediante ataques personales y divulgación de información confidencial o falsa, con el fin de causar angustia emocional y/o preocupación”, explica Ronald Standler, autor del titulo Computer crime.

Poder online. Pese a las críticas de muchos, las redes sociales han jugado un papel fundamental ante el acoso sexual; han sido una especie de llamado de alerta y conciencia, y traído consigo movimientos que tienen un fin común: que esta situación cese en la vida de toda mujer. Bajo hashtags como #piropoesacoso, #niunamas #metoo #niunamenos y #noesdehombre, muchas voces se han alzado alrededor del mundo.

Todas estas iniciativas han surgido de la necesidad de decir “basta de feminicidios” (que por lo regular inician con un acoso). Es un grito colectivo contra la violencia machista.

Oleada internacional. En los últimos días, una serie de escándalos a nivel internacional han acaparado la prensa mundial. ¿El motivo? El acoso sexual, que en esta oportunidad tiene como protagonista al poderoso productor de Hollywood, Harvey Weinstein, luego de que The New York Times publicara un amplio reportaje sobre su faceta como depredador sexual; que había llegado a acuerdos extrajudiciales con sus víctimas, quienes a cambio de dinero callaron. Tras la publicación de la historia, Weinstein remitió un comunicado en el que pedía perdón por su comportamiento y confesaba recibir terapia; perdió a su esposa y su trabajo… Pero la lista es larga. También está el director de cine y escritor estadounidense James Toback, a quienes más de 38 mujeres que buscaban trabajo o que había abordado en la calle, lo acusan de abuso. Toback negó haberlas conocido, o sólo conocerlas de “cinco minutos”, por lo que dice no tiene “recuerdos”. Por esta razón, las cineastas españolas promueven la creación de un foro donde se pueda abordar y tratar la problemática generada por posibles casos de acoso sexual en el sector, además de las consecuentes denuncias. La junta directiva de la Academia de Cine se ha comprometido a estudiar la petición. También, la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales de España, preparará un cuestionario que servirá de base a un mapa de posibles casos de acosos sexuales.

Por otro lado, una antigua acusación de abuso sobre el actor estadounidense Dustin Hoffman ha cobrado protagonismo, nueva vez, tras ser señalado recientemente por las actrices Wendy Riss Gatsiounis y Anna Graham Hunter: en 1979, la oscarizada Meryl Streep contó en una entrevista a la revista Time que el intérprete la manoseó la primera vez que se conocieron, según recoge el portal Slate, en medio de los escándalos desatados por las denuncias contra el productor Harvey Weinstein y el protagonista de House of Cards, Kevin Spacey.

El mundo de la moda tampoco escapa de ello. El icónico fotógrafo Terry Richardson ha sido vetado por Condé Nast International –que edita títulos como Vogue, GQ, Glamour o Vanity Fair–, tras ser acusado de abuso por varias modelos. Richardson respondió con una carta en la que, como ya es costumbre, negaba cualquier acusación.

Y la esfera del arte por igual. Una carta firmada hace poco por 1.600 personas, testigos o víctimas de acoso sexual en este mundo, lo constata. “Ahora somos demasiados para que se nos ignore”. El manifiesto suma cientos de artistas, comisarias o galeristas, que confían en que su misiva sirva para generar más debates y un efecto contagio que lleve a más mujeres a reaccionar. El comunicado está firmado por nombres tan prestigiosos como Cindy Sherman, Helen Marten, Coco Fusco, Laurie Anderson, Jenny Holzer, Tania Bruguera o Cristina Garrido.

Con #MyJobShouldNotIncludeAbuse (“Mi trabajo no debería incluir abuso”), la top model y activista Cameron Russel, lidera una campaña en Instagram para arrojar luz sobre el alcance del problema.

 “Me silenciaron por 20 años”dijo la actriz Rose McGowan, durante su discurso en la recién celebrada Convención de Mujeres, en Detroit, Michigan. Ella es una de las decenas de mujeres que han acusado a Harvey Weinstein de abuso y acoso sexual.