¿Eres lo que vistes?

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Por Limay González Fotos Evgeniya Porechenskaya

Lo que haces, dices, con quién te relacionas, lo que ves, comes… y vistes. Ojo, esto último es tan importante como todo lo anterior, ¿o más? Lady Gaga exhibe su “yo” más íntimo a través de blusas estrambóticas, vestidos galácticos, moños empinados. ¿Eres lo que usas y cómo lo usas? ¿Qué de ti hay en tu estilo? ¿Qué de cierto hay en todo?

Licenciada en Psicología y Computación y doctora en Neurociencia Cognitiva, la psicóloga británica Carolyn Mair se ha dedicado a estudiar la psicología fashion o, lo que es lo mismo, nuestro comportamiento a través de entornos diversos que van desde el diseño hasta el consumo. Con un trabajo reconocido a sus espaldas, Mair da vueltas alrededor de temas como la autoestima o los trastornos mentales relacionados al mundo de la moda. Y es que aquí hay para llevar. “Cuanto mayor te haces, más capaz eres de calibrar qué efectos va a tener en los demás la ropa que te pongas, y normalmente te vistes para lograr el objetivo deseado, mientras que de jóvenes tendemos a conducirnos más por imitación o por lo que está de moda. Así que en cierto sentido sí nos vestimos para los demás. Pero se ha dicho que las mujeres se visten para los hombres o para competir con otras mujeres, y yo no estoy en absoluto de acuerdo. No se trata de competición, sino de admiración. Yo, personalmente, no hay nada que respete más que una mujer fuerte, poderosa, sexy y con éxito”, asegura en una entrevista a Vanity Fair.

¿Te sientes más segura con esa blusa o, por el contrario, te lleva a la angustia más absoluta? ¿Eres capaz de sentirte poderosa con zapatos altos y tacones delgadísimos? ¿Qué poder tiene sobre nosotros lo que decidimos usar? La propia Mair narra una historia que refleja parte de este cuadro lleno de contrastes: para un estudio, vistieron a un grupo de personas con batas blancas y les dijeron que eran doctores; al otro, que eran artistas. Todos se sometieron a pruebas de memoria, inteligencia, capacidad para resolver los problemas. Al final, los “doctores” fueron superiores al otro grupo “porque tradicionalmente consideramos que los médicos poseen esas capacidades”.

¿Cuántas no tenemos un vestido de la suerte, cuántas nos vamos de compra para paliar la depresión, cuántas nos subimos en grandes tacones para enfrentar una entrevista de trabajo o preferimos el rojo para sentirnos más felices? Mi entrenadora decía que sus alumnas eran capaces de levantar más peso cuando se ponían guantes para hacer ejercicios.

Ellas, ella y nosotras. El mundo admiró el precioso diseño de Christina Stambolian en seda negra y con un sensual y exuberante escote que lució Diana de Gales en 1994, en una fiesta en la Serpentine Gallery de Londres. Lo que el mundo no sabía era que esa misma noche ella se había enterado de que Carlos estaba a punto de anunciar su amor por Camilla Parker Bowles. Cuenta la editora de moda de la revista InStyle, Hal Rubenstein, que decidió entonces usarlo a modo de venganza. El atrevido escote del corpiño del vestido le dio a Diana el poder que necesitaba, y al mundo, otra razón para admirarla.

Una investigación publicada en el Journal of Fashion Marketing and Management reflejó claramente que las personas hacen sus primeras evaluaciones sobre otros según el tipo de ropa que usan. El estudio pidió a 300 personas que miraran durante tres segundos una foto de un hombre con un traje perfecto y de una mujer con un estilo más convencional. Todos, los 300 consultados, dijeron que él era más seguro, exitoso y flexible que ella.

Pero hay más. Otro estudio, ahora realizado por Northwestern University, apuntó directo a la influencia que la ropa que usamos ejerce sobre nosotros. La conclusión: si quieres sentirte y convencerte de que eres sexy, deberás lucir un look que te muestre así.

Donna Sozio, la autora de Never Trust a Man in Alligator Loafers (Nunca confíes en un hombre que usa mocasines de piel de cocodrilo), asegura que lo primero que mira de un hombre es su calzado. “Las personas elegimos nuestro calzado; es un reflejo de quienes somos”.  Y es que, según algunos entendidos, los zapatos marcan el poder, y lo que haces del cuello para arriba, incluyendo tu peinado, tu ideología. Y vamos más lejos: uno se viste de acuerdo a un triángulo, lo que eres, lo que quieres ser y cómo te ven los otros. En la medida en que esos tres factores son semejantes, más fuerte es tu identidad.

Sin embargo, es un hecho, la moda se ha multiplicado de tal manera que la variedad de tendencias es capaz de ofrecer a cada quien su instrumento perfecto para demostrar lo que es. Una verdadera y constate invasión de estilos y situaciones anula viejas creencias e impone nuevas, y la libertad se reivindica muy de cerca con la originalidad.

La moda sigue siendo tema de estudio. Jennifer López es, además, sus vestidos ajustados y escotes; Angelina Jolie, esa elegancia sublime que moldea lo que es o lo que quiere ser.

Podrá haber muchas maneras de interpretarla y asumirla, pero la moda ha sido y seguirá siendo un poderoso camino transformador.