Islandia: Naturaleza a otro nivel

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Por Rocío Rodríguez (@maracas)

Tierra de hielo. Que todos los regalos en ocasiones especiales sean un destino. Ese es mi deseo. ¡Amo viajar! Cada vez que llego a casa de un país diferente me siento renovada. Siento que he comprendido nuevos corazones.

He aprendido a juzgar menos, cuando de cultura se trata. Mi madre es mi fan número uno. A ella le encantan mis historias, mi recorrido por el mundo. Pero, ¿por qué Islandia?

Recuerdo que una foto de un chico en el Blue Lagoon llamó mi atención. Fue entonces cuando nació mi curiosidad por Islandia, cuyo idioma oficial es el islandés, aunque también se habla mucho inglés; uno de los países más seguros del mundo. Los policías no usan armas, a menos que se trate de situaciones extremas. Esta ciudad del hielo siempre estuvo en mi corazón como destino a visitar.

Al investigar más del país, leí que no era tan poblado y que todo quedaba algo retirado. Las casas tienen poca distancia entre sí, y sólo tienen de 5 a 7 horas de sol, por lo que es muy difícil tomar un bronceado.

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Arena negra. En The Black Sand Beach fue donde mi aventura empezó a ser emocionante. Esta playa no es de arena, sino de piedritas negras… Curioso, ¿no? Sus olas son fuertes y grandes. Allí filmaron la famosa serieThe Game Of Thrones, favorita de mi amiga/colega,Paloma De la Cruz.

 

Realicé el recorrido en cinco días, con un presupuesto de US$7.000, incluyendo ticket aéreo, estadías en hoteles, tour/chofer privado y comida.

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Blue Lagoon. Se trata de un balneario geotermal situado al suroeste de Islandia; una de las atracciones más visitadas del país. Su vaporosa agua (40 °C) es parte de una formación de lava, rica en minerales como el sílice y azufre.

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GastronomíaComo amante de los mariscos fui muy feliz en Islandia, ya que su comida típica son los langostinos, así como otros platos del mar.

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Costa Este: mi parte favorita. Encontrarme con estos enormes pedazos de hielo… ¡Uf!, les digo que me sentía en el planeta Marte todo el tiempo. Lloré de la emoción y al mismo tiempo le agradecía mucho a Dios por la oportunidad de ver aquel paisaje. Allí en el “Lago de los enormes glaciares”, donde me tomé miles de fotos (blogger al fin), había otra playa negra, pero esta vez con unos bloques del tamaño de un camión. Parecía que habían caído diamantes del cielo. Fue muy emocionante. Luego manejamos hacia el glaciar más grande de toda Europa, que ocupa un 8% de ella. Se llama Vatnajökull, y toma unas tres horas recorrerlo en auto. Una vez allí, exploré parte de él y sus gigantescas olas de hielo.