¡Ayuda! Mi hijo no quiere comer

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Por Leandro A. Sánchez Ilustración Zabavina

Nutrición. Múltiples razones existen ante la pérdida del apetito en los pequeños. Si como madre estás pasando por esta situación, este artículo es para ti.

Una de las necesidades más básicas de todo ser humano es la alimentación. De hecho, vemos que inmediatamente nace, al bebé lo alistan para que reciba lo más pronto posible su primera dosis de leche materna. Y es que de ésta dependerá en gran manera su debido desarrollo, al proporcionar una nutrición adecuada. Pero resulta que llega el momento en que los pequeños comienzan a obtener lo que necesitan mediante diversos alimentos sólidos, aceptando así nuevos sabores y texturas. Entonces, se hace necesario consultar con el pediatra acerca de las necesidades específicas del niño, pues debido a esto muchos no comen las cantidades necesarias, al menos al principio. Es un proceso al que se irá adaptando poco a poco. Sin embargo, en ocasiones se prolonga más de lo normal o llega en un momento en el que se pensaba era una etapa superada, convirtiéndose este escenario en una preocupación habitual de los padres.

Ante esta realidad debemos estar conscientes de que el motivo de este cambio alrededor del primer año de vida es la disminución de la velocidad de crecimiento. Así lo afirma la pediatra y nutricionista infantil Alicia Del Monte, destacando además que “algunos niños dejan de comer a los nueve meses y otros esperan hasta el año y medio o dos”.

Durante el primer año, los bebés engordan y crecen más rápido que en ninguna otra etapa, por eso quizás los padres se alarman cuando disminuyen la ingesta de alimentos. “Según las estadísticas oficiales, los niños de año y medio comen un poco más que los de nueve meses. Por esta razón los padres piensan que con el tiempo la tendencia será a comer más, pero no es así. Al final, surge el casi  inevitable conflicto entre los padres y el niño a la hora de comer”, manifiesta la especialista.

¿Qué hago? Con relación a sus iguales en edad y tamaño, unos comen mucho más, otros mucho menos… Así que dile adiós a la batalla que esto suscita. Es una situación algo incómoda, y por lo regular, a fin de cuentas, le dejes comer lo que quiera con tal de estar tranquila. A menos que elijas la otra cara de la moneda, que es lidiar hasta que se coma lo que consideres.

 “La opción del pequeño es comer… o no, si no tiene hambre. Forzarle no es lo ideal. Los niños tienen señales internas que les indican cuándo tienen hambre y cuándo no. Si lo obligan no sabrán reconocerlas, lo que puede traer problemas a futuro, desde trastornos de la alimentación hasta comer en exceso”, resalta la pediatra Del Monte, quien invita a los padres tomar una actitud más relajada y a no preocuparse, siempre y cuando se promueva en casa la comida saludable, pues indica que el niño estará bien. Además, tienes al pediatra, responsable de confirmártelo, quien, en caso de que existe una causa ajena a ésta, indicará el procedimiento y tratamiento a seguir, de ser necesario.

“Un horario de comidas regular, con alimentos saludables y menos tensión, es la receta del éxito”, Alicia Del Monte, pediatra y nutricionista infantil.

Plan de acción.   Educar correctamente a los hijos en sus hábitos alimenticios es posible. Siguiendo estos consejos, dictados por la revista Guía Infantil (especializada en temas de educación y salud de los niños), de seguro lo conseguirás.

1 Crea un ambiente agradable. Evita que el momento de la comida esté asociado al castigo, en caso de no terminar todo.

2 Cambia su percepción de la cantidad de comida. Sírvele lo que necesita en función de su edad en un plato más grande. De este modo, percibirá que hay poca comida en el mismo.

3 Fomenta su autonomía. Acciones como poner la mesa y dejar que se sirva él mismo, pueden motivarle.

4 Enséñale a comer en familia. Permítelo siempre que se pueda para que se apropie de los hábitos alimenticios de los adultos.

5 Alimentación equilibrada. Que escoga su menú puede influir en el éxito o fracaso de su alimentación. En otras palabras, significa que el niño debe probar una variedad de alimentos saludables para ir acostumbrando su paladar.

6 Evita complacencias y exquisiteces. La hora de la comida tiene un lugar, un tiempo y un fin claro y necesario. Sin embargo, un tip válido en este apartado es decorar los platos, ya que resulta una buena herramienta para que los niños se sientan atraídos por la comida.