De una temporada a otra

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Por Rita Brugal Diseñadora de interiores Foto Koksharov Dimitry

Otoño, invierno, primavera y verano… Así como cambiamos nuestro vestuario cada estación, el hogar también necesita adaptarse a ellas.

La temperatura, el estado de ánimo, los colores, las texturas y olores, son factores que nos ayudarán a definir el ambiente que estamos buscando en cada una de las áreas del hogar.

Lo primero sería contar con piezas básicas para decorar en tonos neutros, pues éstas permanecen con nosotros a lo largo del tiempo. Aquí podemos mencionar los sofás, cortinas, alfombras y el color de pisos y paredes de nuestras áreas sociales.

En el comedor, por ejemplo, podemos transformar la decoración de una manera económica, cambiando los individuales y accesorios. Nuestros dormitorios no son menos importantes, pues ellos nos acogen largas horas y es donde descansamos. El elemento principal es la cama y ella define la personalidad del cuarto; el edredón es el foco, e igualmente puede ser neutro. La transformación de los espacios nos la dan los cojines, adornos con color y texturas, así como los tipos de plantas, flores y olores.

¡Se vale experimentar! Los cambios de estación, los días de fiesta y los pequeñas transformaciones que hacemos a nuestra decoración, hacen nuestros momentos más especiales, pues terminamos personalizándolos a través de la decoración.

 

Aquí nos acompañarán los tonos tierra, así como toques de cobrizos, dorados y plateados. En texturas, las sedas, la piel (el cuero de culebra, cocodrilo y vaca), la gamuza, el fieltro, la rafia, el corcho, las plumas… Complementamos con frutos como la auyama, mandarinas, uvas y peras, que aunque naturales nos adornan y enriquecen al emplearlos como centros de mesa, en una bandeja (en la cocina o al servir la mesa). Podemos añadir mantas tejidas o brocadas sobre los muebles, mientras que las hojas con colores que nos ofrece la temporada serán el follaje de rigor para nuestros arreglos florales. También, ramas secas, troncos y plantas darán mucha vida a los rincones. Las velas con aroma de especias o en colores complementan nuestros sentidos, y diría que sólo nos falta una vibrante sinfonía para que el otoño sea grandioso.

Para el comedor podemos añadir forros a las sillas. Mientras en el dormitorio podemos optar por almohadones y cojines para la cama, que con sus texturas y colores, ademas de “acurrucarnos”, lo ambientan.

La decoración navideña define nuestro invierno. Llegan los pinos y las pascuas, que sustituyen las flores y demás plantas. La decoración del árbol pauta los colores que implementaremos, ya que hoy se utilizan infinidad de tonos más allá de los tradicionales rojo, verde, dorado y plateado. Los elegidos se repetirán en nuestros cojines, en los sofás y butacas, y para ellos las texturas de esta temporada son la pana, el satín, los brocados y el chenille, abundando los detalles de pedrerías, lentejuelas y bordados que dan un toque festivo. Las frutas de temporada son las manzanas, higos y frutos secos que exhibimos y degustamos. Los aromas son el pino, la canela y especias que inundan el hogar y nuestros sentidos. También debemos tomar en cuenta la iluminación, pues para la época vemos abundantes velas y bombillitos, creando todo un cuento de hadas que nos hace escuchar los villancicos.

Pasada la Navidad, volveremos a implementar nuestras plantas y elementos vivos que llenan de energía el hogar y nos van preparando para recibir la primavera.

Esta época llena de luz nuestra casa, pero también con ella comenzamos a sentir el alza en la temperatura. Nos invaden las flores y plantas que implementamos a la decoración. Los colores del arcoíris son la paleta de esta estación, más que nada en su variedad pastel, y por supuesto, siempre acompañados del blanco. Las texturas son más ligeras, abunda el algodón, los linos y crudos, así como los lisos y estampados para los cojines.

Las transparencias en las cortinas aportan privacidad y mucha luz. Nos podemos apalancar en los aromas para llevar flores como las rosas,  jasmín y gardenias al hogar. Las frutas que decoran son los limones, sandías y cerezas.

Las tonalidades son más intensas; predominan las cítricas como el anaranjado, verde limón y fucsia.

Los elementos afrutados también están presentes: naranjas, pomelos, guayabas, mangos, y los refrescantes aromas del limón, la toronja y ciertas especias.